Los motivos y el misterio

Grynszpan, el joven judío que desató la locura

Un nuevo libro investiga a fondo el atentado del joven judío Herschel Grynszpan en París que desató en Alemania la Noche de los Cristales Rotos.

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Herschel Grynszpan horas antes del atentado

El día que Herschel Grynszpan decidió matar, no pudo imaginar las consecuencias de su acto. Los hechos ocurrieron así: exiliado en París en 1938 en casa de parientes, enterado de la desesperada situación de sus padres y hermanos recién deportados hacia Polonia por el régimen nazi de Alemania, abandonados en la frontera sin dinero y con lo puesto, el joven judìo de 17 años se dirigió a la embajada alemana en París donde se reunió con un funcionario al azar, el diplomático Ernst vom Rath, y le disparó al pecho con una pistola. El alemán luego murió. Enterados Hitler y Goebbels, liberaron a sus matones para lo que hoy se conoce como La Noche de los Cristales Rotos, un acto de salvajismo, caos, terror y muerte contra los judíos en toda Alemania. Luego vino la guerra mundial, y el Holocausto.

La relación de hechos puede ser arbitraria, o no. Pudo ser una conspiración, y eso promovió Goebbels —maestro de la mentira— con el joven como un agente integrante de una organización judía mundial para destruir a Alemania. Pudo también ser sólo un lobo solitario desquiciado por el dolor, la soledad y el desprecio, sin experiencia de vida para medir las consecuencias de sus actos. Para Hannah Arendt, Grynszpan fue un psicópata manipulado por la Gestapo. Ochenta años más tarde la cuestión sigue abierta, con muchas lagunas. El historiador Stephen Koch la aborda en el libro El chivo expiatorio de Hitler, remitiéndose a los hechos como también a la maraña de mentiras, sus narrativas y los motivos detrás de ellas.

El tema, hoy, siguen siendo los motivos, y es aquí donde el relato de Koch hace la diferencia, pues eleva la mirada y da cuenta del contexto. En la cadena de hechos previos al crimen —la pelea con su tío en París, la compra del arma, la noche en vela en un hotel— parece decisivo, por ejemplo, el papel de las medidas antisemitas francesas en el acorralamiento psicológico del joven. Habían dictaminado por ley que muchos judíos debían irse de Francia, Grynszpan incluido, sin saber a dónde. Se sintió sin derecho a existir. Como sus padres en Polonia.

Tras la invasión de Alemania a Francia en 1940 los gendarmes franceses que lo custodiaban no querían que la Gestapo los encontrara con él;_temían por sus vidas. Le facilitaron el escape, pero no quiso. Una vez capturado Grynszpan fue muy protegido por la Gestapo y utilizado como propaganda; pero no fue un preso fácil, pues promovió la idea del vínculo homosexual entre él y vom Rath como forma de destruir la narrativa conspirativa nazi.

Es una historia que se lee con el vértigo de un policial, aunque siempre con la duda de si Hannah Arendt tenía razón.

EL CHIVO EXPIATORIO DE HITLER, de Stephen Koch. Galaxia Gutenberg, 2021. Barcelona, 254 págs. Traducido por Ana Bustelo Tortella.

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