Poeta, narradora y psicoanalista

Gladys Franco y sus cuentos de familia herida

La prosa de Gladys Franco es clara, ágil, cuidada y elegante.

Gladys Franco
Gladys Franco

Gladys Franco (Treinta y Tres, 1946) es, además de poeta y narradora, psicoanalista, lo que se nota en los diez cuentos de Mañana será otro día.
Muchos personajes de estas piezas, se den cuenta o no, sufren serias carencias afectivas, causadas por un trauma personal —un accidente, la pérdida de un ser querido— o por coletazos de algún desastre colectivo, como la desaparición de personas o la prisión y la tortura durante el período dictatorial que se aluden en varios de los textos.

Son cuentos de familia casi todos, pero de familia herida. Nostalgia de seres queridos muertos, enfermedades de alguno de los miembros que el resto no logra sumir desde el afecto, e incomunicaciones varias. En general, los personajes son de clase media y hacen un sincero intento de superar el golpe sufrido, pero no pueden, por lo que la mayoría de estas ficciones trasuntan la melancolía del fracaso que mueve al lector a la piedad para con los personajes. En ambas puntas del libro, donde el nivel económico de los personajes es mayor, más es su hipocresía. Al inicio del libro, en “Cumpleaños en familia”, se asiste a la incomodidad de Manuel en el cumpleaños de Martita, su medio hermana: él es hijo ilegítimo del difunto padre de ambos, y ya ha debido soportar que le pregunten por “la plata del viejo, el testamento de mierda y esas cosas”. En “Mañana será otro día”, al cierre del volumen, se juntan el casamiento a todo lujo de la hija fea de un matrimonio millonario, la enfermedad mental del otro hijo, vivida como contratiempo que podría arruinar la fiesta, el sexo sin amor, el desprecio por la servidumbre y más aún por los otros burgueses venidos a menos y la frivolidad constante.

La prosa de Franco es clara, ágil, cuidada y elegante, salpicada de imágenes que dan a los textos cierto tono poético. Aunque sin excederse, por lo que el ritmo del relato no se corta, ni en los primeros nueve cuentos, muy breves, ni en el último, que da nombre al libro, cuyas treinta y siete páginas, de un humor ácido y por momentos monstruoso, se leen de un tirón aunque, lo mismo que en los otros textos, conviene una segunda lectura detenida: la autora es hábil para las sugerencias y sutilezas, que pudieran pasar desapercibidas en una lectura demasiado apurada. El diseño de Gustavo Wojciechowski (Maca) es sobrio y elegante. Cosa rara en estos tiempos, el libro no presenta erratas.

MAÑANA SERÁ OTRO DÍA, de Gladys Franco. Yaugurú, 2019. Montevideo, 112 págs.

Mañana será otro día
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