Tres novelas de Alicia Plante

Género negro para la corrupción argentina

Trilogía policial negra donde la corrupción política en la vecina orilla tiene un papel fundamental.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Alicia Plante

La escritora y psicóloga argentina Alicia Plante publicó su primer libro de poesía, Asumiendo mi alma, en 1970. En 1990 ganó el Premio Azorín de Novela con Un aire de familia, y en 2004 dio a conocer El círculo imperfecto, una “novela de amor sin hombres” protagonizada por cinco mujeres, tal como ella misma la ha definido. Pero recientemente su narrativa ha tomado mayor difusión gracias a la llamada “Trilogía del agua”, una colección de tres novelas policiales que publicó la editorial Adriana Hidalgo en Buenos Aires: Una mancha más (2011), Fuera de temporada (2013) y Verde oscuro (2014).

La saga cumple a cabalidad con un par de desafíos: llegar al género negro respetando el habla cotidiana de los argentinos, y ubicar sus historias en un encuadre político que pinta la corrupción reinante en varios planos simultáneos: los resabios de la dictadura, y el reinado de la avaricia y el imperio de la especulación en ámbitos que, por su propia cercanía con el poder, deberían ser particularmente cristalinos. Para todo ello Plante ha optado por dejar en manos de investigadores independientes lo que, de quedar en mano de investigadores públicos, terminaría siendo una máquina de ocultamientos y tramas deshonestas. En ese sentido, es dable recordar algunos de los consejos que contiene el irónico “Decálogo del relato policial argentino”, del escritor Carlos Gamerro, que sostiene que para la policía generalmente el principal sospechoso es la víctima, y que los detectives privados “son, indefectiblemente, ex policías o ex servicios (de inteligencia). La investigación, por lo tanto, sólo puede llevarla a cabo un periodista o un particular”.

Un juez, Leonardo Resnick, actuando extraoficialmente y a veces apoyado por el singular sargento Battaglia, es quien llevará adelante las pesquisas en las dos primeras novelas: el asesinato, en una casa del Tigre, de un chantajista a manos de un antiguo represor, responsable del secuestro de un recién nacido en tiempos de la dictadura (Una mancha más), y el homicidio de un agente inmobiliario en el balneario Pinamar (Fuera de temporada), en tanto que un guardabosques será el encargado de indagar los pormenores de la muerte de un joven homosexual en la Reserva Ecológica de la Costanera Sur, un terreno de más de 350 hectáreas ganadas al Río de la Plata que desde hace más de treinta años viene siendo objeto de asonadas e incendios premeditados con el objetivo de su privatización y posterior construcción de countries y edificios de alta gama.

Plante desarrolla con corrección y hasta con brillo su proyecto, aunque a veces sus buenas intenciones se empantanan en excesos literarios, enlenteciendo tramas y acelerando resoluciones. Eso pasa sobre todo en la segunda de las novelas, Fuera de temporada, en la que una larga introducción que ocupa la mitad del libro no es más que un intrincado mapa de relaciones humanas poco relevantes, para por fin plantear el caso policial cuya resolución apurada -por no decir súbita- no termina de ajustarse al tono general ni a la relativa importancia de los personajes.

Verde oscuro es el mejor de los tres títulos. En él Plante acumula una serie de circunstancias teñidas por la violencia, la corrupción política, la desaprensión policial y la codicia de una empresa de ingenieros, todo ello de la mano de un joven guardabosques de la Reserva, el Pollo Quinteros, y un puñado de seres humanos movidos por la ambición o el amor. La credibilidad de la investigación que Quinteros emprende, sus sucesivos pasos cargados de sospechas y dudas, redondean una historia potente y verosímil que atrapa al lector en todo su recorrido. Por extraño que parezca, y según palabras de la propia autora, esta fue la primera de las tres novelas que escribió, y su primera versión data de 1991.

UNA MANCHA MÁS (2011), FUERA DE TEMPORADA (2013) y VERDE OSCURO (2014), de Alicia Plante. Adriana Hidalgo editora. Buenos Aires, 317, 317 y 288 páginas. Distribuye Gussi.

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