ficción de j.l. carr

Cuando el fútbol se hace novela

La historia del imaginario Steeple Sinderby Wanderers en su camino a Wembley

final de Wembley

La relación entre la literatura y el fútbol siempre ha sido compleja. En un artículo publicado en el diario Clarín, Hernán Brienza decía que el inicio del conflicto puede ubicarse en 1880 cuando el escritor y poeta británico Rudyard Kipling proclamó su aversión a ese deporte y a "las almas pequeñas que pueden ser saciadas por los embarrados idiotas que lo juegan". En Uruguay, a consecuencia de su cuento "Puntero izquierdo", Mario Benedetti sufrió críticas por lo menor del tema sin importar que fuera uno de sus mejores relatos. En la vecina orilla si bien el fútbol recibió comentarios ácidos de Jorge Luis Borges, hay ejemplos de autores que supieron juntar a ese deporte con la literatura como Roberto Fontanarrosa, Osvaldo Soriano y, más cerca en el tiempo, Eduardo Sacheri. En este año de especial furor por el Mundial de Rusia, llega una novela escrita en 1975 por el inglés Joseph Lloyd Carr, autor fallecido en 1994. Carr inventa un equipo amateur de fútbol, el Steeple Sinderby Wanderers, ubicado en un pueblo de 547 habitantes. Luego de finalizar uno de los torneos amateurs regionales, impulsados por su Presidente, el Sr. Fangfoss, y un húngaro con teorías simples y precisas, el Dr. Kossuth, resuelven desafiar la lógica y anotarse en la FA Cup, el torneo más antiguo del Reino Unido que tiene una estructura de eliminación directa por partido.

Las peripecias que llevan a ese equipo bisoño de camisetas amarillas a jugar la final en el Estadio de Wembley contra el Rangers Football Club de Escocia, es el hilo conductor del relato. Pero lo que realmente importa es lo que ocurre en el pueblo con sus habitantes mientras esa inolvidable campaña tiene lugar. El relator es el secretario del club, el Sr. Gidner, que se dedica a escribir versos en tarjetas de felicitaciones para vivir. Carr confiesa que se inspira en un recuerdo personal. En 1930 integró un equipo similar al Wanderers cuando tenía 18 años.

Acaso sea el fútbol el único deporte en que un equipo débil puede derrotar a uno poderoso si se dan las circunstancias adecuadas, lo que otorga una épica al relato. La campaña deportiva es la excusa para contar, con sutil humor inglés, esta historia que solo será verosímil si el lector lo quiere, como expresa el autor. Para ello alcanza con dejarse llevar por las encantadoras peripecias que viven estos pueblerinos transformados en héroes, para disfrutar un libro que será apreciado no solo por los amantes del fútbol.

CÓMO LLEGAMOS A LA FINAL DE WEMBLEY, de J.L. Carr. Tusquets, 2018. Buenos Aires, 203 págs. Distribuye Planeta.

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