Novela de la nicaragüense Gioconda Belli

Extraña dignidad de la escritura

Cuando la memoria familiar se funde con la Historia en mayúsculas.

Gioconda Belli. (Foto Denise López).
Foto Denise López

Dos elementos constantes de la narrativa y la poética de Gioconda Belli (Managua, 1948) son la memoria —como eje que articula los diferentes discursos, mayoritariamente femeninos— y el empleo del modo autobiográfico— como estilo que refleja esta evocación—. En Las fiebres de la memoria vuelven a aparecer la búsqueda de la memoria y el discurso autobiográfico del protagonista, por primera vez en la pluma de un varón.

Belli hurga en secretos escondidos de la memoria familiar. Descubrir la verdad sobre su “tercera abuela” la lleva a investigar en la historia de su tatarabuelo, Charles Choiseul de Praslin, noble de la corte de Luis Felipe I, Rey de Francia. En 1847, Monsieur le Duc, acusado del terrible asesinato de su esposa, a la que engaña con la nodriza de sus hijos, huye, con la connivencia real fingiendo su muerte. El libro cuenta este proceso de reconversión hasta su llegada a Matagalpa, Nicaragua.

La palabra “invención” quizás sea el término que mejor da cuenta del derrotero del protagonista y del trabajo de la autora. Praslin debe inventar una vida nueva; Belli realizar un proceso de descubrimiento-invención de lo que conoció por la leyenda familiar.

Las memorias de Praslin presentan un ágil recorrido —rigurosamente cronológico y geográfico— de su metamorfosis.

En este proceloso camino hay un ritornello que deja su huella en el lector: el olfato como modo de aprehensión de la realidad. Gioconda propone un oler para entender; los olores crean imágenes que permiten entrar en el personaje y en su contexto.

Asociada a la invención aparece la función de la escritura, como un lugar de negociación y combate entre la identidad propia y la inventada del protagonista. La “extraña dignidad de la escritura” asume naturalidad y simulación, soterramiento y emergencia.

El libro utiliza un conjunto de recursos que provienen de la investigación: reproducción de cuadros y fotos de varios de los personajes y lugares citados y una actualizada bibliografía. Esas inclusiones buscan sostener la memoria privada en la historia y actuar de “fuentes” que sostienen el discurso.

Aparece, como en un paneo, William Walker, fugaz presidente de Nicaragua, con una presencia constante en la narrativa nica. Y, también, un recuerdo anacrónico, a modo de guiñada, del médico poeta Fernando Silva.

Ya en Nicaragua el protagonista exclama, compendiando su camino y sus memorias: “¡Ah, como banderas coloridas se despliegan en mí los recuerdos!”.

LAS FIEBRES DE LA MEMORIA, de Gioconda Belli. Seix Barral, 2018. Buenos Aires, 368 págs. Distribuye Planeta.

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