Literatura noruega

Ese falso Estado de Bienestar escandinavo

Hay algo inquietante en esos paraísos fríos que la novelista Nina Lykke sabe contar.

Nina Lykke
Nina Lykke (foto Agnete Brun)

El lugar común por el cual se asume que los países nórdicos son una suerte de paraíso frío y calefaccionado por dentro, se da de cara contra una novela-bofetada como esta de Nina Lykke, escritora noruega nacida en 1965. Estado del malestar (2019, Premio Brage de novela) narra en primera persona la vida de una médica noruega atravesando una crisis en la mediana edad. Elin vive en un complejo suburbano de clase media acomodada, tiene hijas que se han independizado, una madre abandónica a la que ahora visita en un geriátrico, un matrimonio rutinario con un marido apasionado por esquiar y está harta de pacientes que desean estar enfermos o fingirlo. La salida parcial a ese infierno mínimo consiste en beber buen vino cada día, mirar series televisivas y tener charlas cínicas con Tore, la calavera de su consultorio. Ese status quo vira cuando Elin hace contacto con un antiguo novio, ya malcasado y con hijos, y despliega un encanto bovaryano que tampoco la satisface del todo pero la coloca frente a una decisión.

El punto fuerte del relato no radica tanto en ese vía crucis anecdótico de la cotidianidad, como en la voz de Elin contándolo. Se trata de un volcán latente que va acumulando presión, demorando el estallido final, evacuando apenas cuando replica a sus pacientes (pero comprueba que el cuarto de hora de Dios de los médicos se terminó) o cuando fantasea con la posibilidad de asesinar a su madre tóxica, o en los subidones de adrenalina del amantazgo. La consecuencia es un desacomodo vital que no encuentra sosiego en ninguna cosa, una anhedonia creciente, y es ahí donde radica la postura y crítica de Lykke: el “estado del bienestar” da soluciones y desplaza muchos obstáculos pero no asegura un bienestar profundo, verdadero y sostenido. Se interpone la compleja condición humana, los traumas de formación, el error racional en las elecciones emocionales, los mandatos sociales, el Estado ultra controlador, etc.

La consecución de la felicidad es puesta en duda por Lykke a través de su protagonista: “Cada día que pasa tengo menos claro que tengamos un impulso innato de perseguir la felicidad, la alegría y el placer. Sospecho que lo que buscamos es algo completamente distinto y que no tiene por qué ser especialmente agradable”, y el relativo (y por demás irónico) happy end de la novela hace más patente la turbiedad inquietante de esa frase.

ESTADO DEL MALESTAR, de Nina Lykke. Gatopardo, 2021. Tr. de Ana Flecha Marco. Barcelona, 265 págs.

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