Ángeles, santos, profetas

Dios bajo forma humana

El dedo y la mano de Dios han sido muy representadas como forma de alcanzar lo divino. De eso trata el estudio de Pedro González-Trevijano.

La mano de Dios
Detalle de "La creación de Adán", fresco de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina (1511)

El dedo de Dios, de Pedro González-Trevijano (España, 1958), reconocido jurista e intelectual, aborda el tema de la representación de lo divino bajo forma humana en el arte cristiano, desde las catacumbas de Roma hasta nuestros días. Con más especificidad, González -Trevijano revisa la representación del dedo y la mano de Dios (o de sus figuras mediadoras: ángeles, santos, profetas, etc.). Además de tener agudeza y erudición, el autor ha visto mucha pintura y escultura, por lo que hasta para el menos religioso de los lectores este libro será útil, al menos para aumentar su conocimiento en materia de artes plásticas.

El hilo elegido —la representación del dedo o la mano de Dios— parece, a primera vista una insignificancia. Pero es lo mismo que un collar de perlas: cada una de ellas vale más que el hilo que las vertebra, pero sin hilo no hay collar. En base al comentario de estas obras de arte, el autor traza una historia de cómo ha evolucionado la idea del vínculo entre los hombres y Dios en casi dos milenios de cristianismo.

Es un libro de ardua lectura, pero un lector paciente logrará provecho y también, por momentos, el disfrute. En algunos tramos, el lector alcanzará mayor compresión de obras y pintores que ya le son conocidos (Miguel Ángel pintando los frescos de la Capilla Sixtina, o Rafael y su estilo, por ejemplo). En otros, revalorará períodos del arte religioso (el románico tardío) o pintores (como Fra Angelico, para el autor, gran precursor de muchos hallazgos técnicos de la pintura renacentista). Ayuda, también, a comprender mejor la época de los pintores en cuyas obras recala: cuando analiza la pintura religiosa inicial de Durero, echa bastante luz sobre por qué la Reforma Protestante surgió en Alemania. En suma, que la paciencia y la apertura a dejarse sorprender son imprescindibles para que el lector no especializado disfrute este libro.

Este bello libro objeto hubiera requerido aún más ilustraciones. A su vez, las notas habrían sido más útiles al pie de página; están al final del volumen. Sólo un descuido grave del autor: hablar de las doce tablas de la Ley de Moisés, por confusión con la Ley de las Doce Tablas, de la antigua Roma.

EL DEDO DE DIOS, LA MANO DEL HOMBRE (El poder visual de las imágenes en el arte cristiano), de Pedro González-Trevijano. Galaxia Gutenberg, 2019. Barcelona, 480 págs. + 16 de ilustraciones.

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