Recuerdos del ayer

Dictadura y grises en Durazno

Variedad de conductas ante la dictadura.

Javier Correa

En vísperas del golpe de Estado del 27 de junio de 1973 Durazno era un departamento predominantemente ganadero, donde los canales de televisión de aire se veían poco y mal, con una capital de veinticinco mil habitantes, que tenía más de un diario, un teatro, un par de salas de cine y un cineclub de 300 socios. Javier Correa toma ese escenario y esa época como un microcosmos a estudiar en su obra Lo hicimos ayer, hoy y lo seguiremos haciendo, que obtuvo el Premio Nacional de Literatura en los trabajos inéditos en la categoría “Ensayos sobre Historia, memorias, testimonios, biografías y tradiciones” en 2016.

El trabajo presenta una originalidad en relación a otras investigaciones del período: pone el acento en los civiles más que en los militares y en la aquiescencia más que en la resistencia. No minimiza el papel de la violencia estatal pero se interna en las distintas formas de consenso, desde la colaboración activa hasta el silencioso conformismo. Esta variedad de conductas, que el libro retrata muy bien, es imprescindible para entender cómo se ejerció el control social en la época dictatorial. Algunos temas son reveladores por lo que iluminan respecto de las creencias autoritarias de la sociedad uruguaya. Conductas que no nacieron con el golpe de Estado. Correa se detiene en un aspecto de ellas, el anticomunismo, expresión política y social, exaltada e integral que tuvo un fuerte poder de estigmatización y que caló hondo en el país.

El autor rastrea el anticomunismo a través de editoriales, artículos y cartas de lectores del periódico local La publicidad, una voz arraigada en el departamento. Esas opiniones y artículos resumen las ideas centrales del pensamiento civil de apoyo a la dictadura: la desconfianza hacia a los jóvenes (salvo que fueran los “verdaderos jóvenes orientales”), el patriotismo, la exaltación del sencillo hombre del campo, y también el machismo y la homofobia. Correa estudia la situación de los hombres y mujeres a quienes no se les dejó más derecho que el de obedecer.

Otro aspecto poco abordado en los trabajos sobre la dictadura tiene que ver con las vivencias de los hombres y mujeres que habían estado presos por razones políticas y volvieron al pueblo, en régimen de libertad vigilada. Los testimonios recogidos hablan de miedo y aislamiento social, pero también rescatan gestos de solidaridad. Lo interesante y revelador de este enfoque es la variedad de conductas sociales que nos remiten a la zona de grises de la que habla el politólogo argentino Guillermo O’Donnell, conformada por un amplio espectro de actitudes que va desde el repudio hasta el arriesgado apoyo, por mínimo que este fuera.

LO HICIMOS AYER, HOY Y LO SEGUIREMOS HACIENDO, de Javier Correa. Fin de siglo, 2018. Montevideo, 179 págs.

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