POESÍA DE LAURA ALEMÁN

Despojada y expresiva

Son 42 textos, breves o brevísimos, donde ningún elemento sobra.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
LFA

Se nota que Laura Alemán (Montevideo, 1967) es arquitecta: uno de los mayores aciertos de su nuevo libro de poesía, Página blanca —tanto en el conjunto como en cada texto— es la estructura, equilibrada y eficaz.

Son cuarenta y dos textos, entre breves y brevísimos. Los versos son breves también, muchos de ellos de cuatro y cinco sílabas. Se usa la rima asonante, sólo vocálica, o el verso sin rima. Pero el principal encanto sonoro es el ritmo de los acentos, que siempre subraya con justeza lo escrito. Como en "sin habla", texto en que la hablante se presenta de este modo: "y era bravía ríspida huraña", donde la palabra "ríspida" suena como lo que significa.

Alemán construye una poesía de lo inmanente, no exenta de profundidad filosófica, en la que hay una rara religiosidad no trascendente, o que al menos no apunta al plano metafísico. Por ejemplo en "religión", segundo poema del volumen, propone un concepto de lo sagrado opuesto al que suele sostenerse desde las estructuras religiosas tradicionales, sobre todo cuando la práctica rutinaria mata el sentimiento de lo sagrado. Suele afirmarse que lo sagrado es excepcional, por oposición a lo cotidiano/profano. Esta poeta sostiene que lo regular y cotidiano es lo de veras sagrado: "es sagrado lo que se repite/ lo que se reitera/ no la excepción/ la regla". En esta misma línea, en "aquí y ahora" la hablante se define como "cielo de mí/ cielo profano". Y en "sin dios", la arquitecta/poeta comunica su experiencia estética de entrar en la capilla de Soca —concebida por la poeta Susana Soca y el arquitecto Antonio Bonet— de modo tal que el lector religioso, que priorizaría en la visita la vivencia de su fe, puede disfrutar de lo material y vital de la belleza arquitectónica y poética.

El texto anterior es también ejemplo de otra riqueza del libro: su fertilidad metafórica, unida al acierto plástico de las imágenes. Quien haya visitado la capilla, o incluso quien la vea en fotografías, apreciará que en efecto podría decirse de ella que es "trino sin voz/ pájaro tieso/ dibujo alado".

En algunos poemas, muy breves, Alemán acierta a cifrar la angustia del ser y del transcurrir, común a todos los humanos, angustia emotiva que se siente en el cuerpo, como en "la espera", que concluye así: "y el aire duele/ y un filo me atraviesa el cuerpo". Hay textos en los que se capta lo definitivo, lo irreversible del momento, sobre todo en el caso de las pérdidas ("el río llora/ y ya no hay puente", comienza diciendo en "el hiato"). Pero hay otros como "lumbre" u "orden del día" que muestran el encuentro afectivo con el otro como una plenitud, que solo pierde su carácter absoluto en otros textos que muestran varias facetas del amor y del tiempo.

Sobre el amor hay un poema de lo más logrado e inquietante, "amputación", en el que la hablante cumple un ciclo que pasa primero por "entrañar" el amor ("lo hago pulmón riñón miocardio") para luego expulsarlo y destruirlo ("lo saco lo siego lo talo"). La estructura rítmica casi idéntica de ambas secciones comunica la idea de que sería imposible cumplir una fase y evitar la otra.

Aunque puede hallarse alguna deuda, bien pagada, con Idea Vilariño (como por ejemplo en "resto": "la carne gris/ la boca seca// es todo") este poemario pone de manifiesto una voz poética madurada por la experiencia vital, las lecturas —no solo poéticas y literarias— y el ejercicio de una escritura tan despojada como expresiva, en la que ningún elemento sobra.

PÁGINA BLANCA, de Laura Alemán. Trópico Sur Editor, 2016. Maldonado, 60 págs.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)