en el festival de cine y derechos humanos

Desaparecidos de allá

Llega a Montevideo el documental Retratos de una búsqueda de Alicia Calderón, sobre los tres mil desaparecidos de la ciudad de Guadalajara, México, ocurridos durante la reciente guerra contra las drogas.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Retratos de una búsqueda

La multitudinaria "Marcha del Silencio", que recorrió la muy montevideana Avenida 18 de Julio el pasado 20 de mayo, volvió a instalar en la sociedad uruguaya la conciencia de un tema doloroso: los desaparecidos de la reciente dictadura militar. Ya no hay indiferencia. El "desaparecido" está en toda su humana dimensión, como lo muestra la amplia cobertura que tuvo la marcha en los principales medios de comunicación. Este es un gran avance, sobre todo comparado con la situación de los familiares de los tres mil desaparecidos de la ciudad de Guadalajara, México, desapariciones ocurridas durante la guerra contra las drogas que inició el ex presidente mexicano Felipe Calderón.  

El documental Retratos de una búsqueda de Alicia Calderón trabaja sobre los prejuicios y la ignorancia en la sociedad mexicana actual. Por ejemplo, si a alguien le secuestran a un familiar, la consigna suele ser "mejor no hablar". Es decir, mejor callar y soportar el dolor en silencio, porque hacer público el hecho pone en peligro al denunciante y a todo su entorno familiar. Por si esto no es suficiente, pesa sobre el desaparecido un poderoso estigma ("por algo lo mataron"), estigma que tiene su proyección maldita sobre los familiares, duplicando así su dolor y desesperación. Es un entorno donde no abunda la empatía. La periodista Alicia Calderón entendió que algo había que hacer ante tanto estereotipo y falta de solidaridad, y optó por el documentalismo. Quería instalar entre los mexicanos la idea de que esos desaparecidos no eran producto de una guerra ajena, entre "criminales", sino una cuestión de derechos humanos que concernía a todos, sin excepción. Tras un largo y difícil proceso iniciado en el año 2011, y que no estuvo exento de peligros, pudo estrenar Retratos de una búsqueda en el 2014 en Guadalajara, que llega ahora a Montevideo en el marco del festival de cine "Tenemos que ver" el próximo martes 16 de junio a las 16:30 hs. (Sala Zavala Muniz).

El documental está centrado en la búsqueda que llevan a cabo tres madres por sus hijos desaparecidos: Natividad Guerrero que busca a Dalia, Guadalupe Aguilar a José Luis, y Margarita López a Yahaira. Las tres aceptaron aparecer ante cámaras, y ser acompañadas por el equipo de filmación en su cotidianeidad, ya sea llamando por teléfono de su casa a todo organismo oficial que pueda brindarles una respuesta, o participando de eventos públicos, o llevando la tarea doméstica diaria, o acompañando marchas como la Caravana de la Paz hasta Washington D.C., encabezada por el poeta Javier Sicilia, cuyo hijo también es desaparecido. O buscando recursos para la identificación de los cientos de cadáveres que aparecen, pues las fosas comunes se abren pero luego se vuelven a cerrar porque no hay medios para trabajar sobre el ADN.

Hay secuencias reveladoras de ese muro de indiferencia. Natividad, por ejemplo, abre el documental llamando por teléfono desde su casa a una unidad que atiende secuestros en un organismo público. Es una llamada más, como tantas que ha hecho todos esos años. Su voz cansada, rítmica, que se sobrepone al dolor, plantea como otras veces los pormenores de la desaparición de su hija Dalia. Del otro lado suena la voz burocrática, de amabilidad estudiada, aséptica, que atiende cortésmente pero no logra brindar respuestas. Natividad pide para hablar con el "licenciado", una y otra vez. Hasta que la voz amable se sale de libreto. "El licenciado ahora está un poco ocupado en un asunto vigente", le dice. Y Natividad responde: "¿Vigente? ¿Y el mío?" Su rostro se transforma.

Margarita, a su vez, como es profesional y dispone de recursos, llega tras una larga investigación a entrevistar a los supuestos sicarios que asesinaron a su hija Yahaira. Lo logró ocultando su identidad como madre; se presenta como abogada de Derechos Humanos. Uno de los sicarios le relata con lujo de detalles la tortura y la horrible muerte de su hija, que ella debe escuchar sin mostrar emoción. Otro sicario le revela datos sobre conversaciones con Yahaira, obtenidas durante la tortura, que la convencen de que todo es cierto. La habían secuestrado porque sospechaban que ella hacía "inteligencia" para un cártel de ddrogas de otra región. Hasta que el asesino le confiesa: "La chamaca estaba limpia, ella no debía nada". Pero nadie se animó a revertir la orden de asesinarla, venida "de arriba". Sobre el final de Retratos de una búsqueda esta historia tiene un desenlace que no conviene revelar. Hay que ver la película.

"Es un retrato del México actual" nos dice Alicia Calderón desde Guadalajara. "Hemos logrado lo que queríamos: ahora sus historias son mucho más visibles, nos ha ido bien en México y en los festivales extranjeros. En este período, desde el 2011, sólo una encontró a su hija, pero las otras dos madres no. También fue muy doloroso para ellas en otro sentido, pues empezaron con nosotros hace cuatro años, y hoy ven que casi no han avanzado. Y esa constatación les resulta dolorosa. Ellas igual siguen con la esperanza de que alguien que vea la película pueda aportar datos sobre sus hijos".

La música, la fotografía, la estética y hasta el tipo de edición ayudan para que Retratos de una búsqueda aporte el rostro humano de esta crisis, y quede al margen de la manipulación política habitual. Todo ayuda para que estas mujeres se muestren como lo que son, madres que quieren recuperar a sus hijos, vivos o muertos. Quieren recomponer el vínculo, cerrar un ciclo, obtener respuestas y llenar un vacío. Pero romper con los estereotipos no es sencillo. "En el documental logramos poner a tres mamás muy diferentes, y de tres lugares distintos de desaparición. Lo cual rompe con el estereotipo de 'desaparecido', como también disuelve el estereotipo de 'familia de desaparecido'. Esta tragedia ha alcanzado a todos los niveles socioeconómicos, aunque tenga mayor énfasis en los pobres. Pero la realidad impone que ninguna parte de México, y ningún tipo de familia, está a salvo".

La directora reconoce que la producción de la película tuvo sus complicaciones. Antes de completar el rodaje hicieron una campaña de crowdfunding, de pequeños donantes, que tuvo éxito. Pero la etapa más cara, la de posproducción, sólo fue posible con fondos públicos del Instituto Mexicano de Cinematografía. Y quedan muchos recuerdos de ese largo proceso. "Yo vengo del periodismo, y mi aterrizaje en el documentalismo tuvo su curva de aprendizaje. Entendí que las condiciones de seguridad no eran óptimas, y que había muchos lugares a donde no podíamos acudir. Por ejemplo, a las casas de algunas mamás, porque en ese momento su pueblo estaba en un fuego cruzado evidente, con decenas de desaparecidos en el entorno, y acudir allí implicaba ponerlas a ellas en peligro. Y también poner en riesgo a mi equipo. Era algo que no estaba dispuesta a asumir, ni por ésta ni por ninguna otra película".

Retratos de una búsqueda se proyecta el próximo martes 16 de junio a las 16:30 hs., sala Zavala Muniz, en el marco de "Tenemos Que Ver, Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos de Uruguay" que va del 15 al 20 de junio.

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