PARA VOLVER A UN GRAN AUTOR NORTEAMERICANO

David Goodis con un único juguete

El viernes 13 es para muchos es un día que nunca termina. Con él Goodis escribió una novela donde cuatro hombres y dos mujeres intercambian odios y amores entre la vida y la muerte.

Charles Aznavour

De ascendencia judía, David Goodis nació en 1917 en Filadelfia. Tenía dos hermanos mayores: uno murió de cáncer a los tres años y el otro era esquizofrénico. Pronto, Goodis se instaló en Nueva York, donde comenzó a redactar todo tipo de artículos y cuentos para las prolíficas revistas pulp, llegando a escribir diez mil palabras por día para ganarse la vida y, en poco más de cinco años, cerca de cinco millones cotizadas a unos pocos centavos cada una. Pero a principios de los años 40 se trasladó a Hollywood, donde escribió guiones y adaptó novelas para el cine.

Fue entonces cuando disfrutó del éxito y dejó atrás sus miserables años de juventud. Vendió miles de libros y fue ignorado por la crítica. Nada lo salvó de caer en la depresión y el alcoholismo. Hombre solitario, reflejó sus estados de ánimo en los personajes sin esperanzas que poblaron sus grandes obras, tal como sucedía en Sendas tenebrosas (llevada al cine con Humphrey Bogart y Lauren Bacall, 1946), Viernes 13 (o Viernes negro, según algunas ediciones, 1954), Camino sin retorno o La luna en el arroyo. También se hizo famosa la adaptación de su novela Down There (1956), conocida como Disparen sobre el pianista, dirigida por François Truffaut y con un notable protagónico de Charles Aznavour.

Viernes 13 cuenta la historia de Hart, quien llega a Filadelfia huyendo desde Nueva Orleans, donde mató a uno de sus hermanos. Tiene unas pocas monedas en los bolsillos, tiene hambre y frío. Roba en una tienda un sobretodo e intenta escapar perdiéndose por unas desconocidas calles donde se tropieza con un hombre moribundo, y con otros dos que lo persiguen. Como resultado, termina en una casa donde lo espera un grupo, esperpéntico y cruel, que planea el robo a una gran mansión. Y las únicas chances para Hart son ser aceptado o ser asesinado. La acción transcurre, pues, entre cuatro paredes, cuatro hombres y dos mujeres, intercambiando odios y amores vanos.

En 1950 Goodis decidió volver a su hogar y hacerse cargo de sus padres ancianos y de su hermano loco. Entonces se dedicó a deambular por clubes nocturnos, cabarés y bares de mala muerte, como si él mismo fuera una de sus desafortunadas criaturas. “Es viernes 13, y para ciertas personas, este es un día que no termina nunca. Lo llevan consigo permanentemente. Como los portadores de la tifoidea”, dice Hart. “Estén donde estén, y hagan lo que hagan, traen mala suerte.” Tras la muerte de sus padres, en enero de 1967 un infarto cerebral mató a Goodis. Hay versiones que atribuyen su deceso al haber sido golpeado por dos ladrones; otras, a su pésimo estado de salud. Sea como fuera, su adiós fue triste, solitario y final.

VIERNES 13, de David Goodis, Banda Oriental, 2019. Montevideo, 157 págs.

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