POÉTICAS

Creer

En un silencio hay más de un silencio.

Eduardo Milán

En un poema hay más de un poema. Escribí todos. En un silencio hay más de un silencio. En el silencio de mi padre hay más que el silencio de mi padre. Hay unos diminutivos de silencio que no repito acá porque los agotó el poeta argentino. Pero dentro del silencio de mi padre hay otro silencio que no habló ni para distinguirse del habla como un anarquista frente a un Carlos Slim: uno en este extremo, abismo abajo, y el otro en el extremo no sé si contrario pero opuesto, abismo arriba. A sus pies pasa el río Colorado. El capital no puede dormir. Me imagino que si el capital no puede dormir qué será una gran fortuna: la Cordillera de los Andes insomnes. Sin siquiera cerrar pestaña esas montañas. Esas Leonardas que impiden ver el horizonte apenas sonríen, ciegas. El buey da la vuelta sin siquiera cerrar pezuña. Va y viene, va y viene. Con esas idas y venidas se hace el poema extenso como esas largas avenidas de doble sentido o corto, un tajo. El asunto es creer. No tener fe ni felicidad: creer en lo que pasa y en lo que te pasó. Por ejemplo, si yo digo que soy un hijo de la clase obrera, es verosímil. Cualquier nacido en los suburbios de Liverpool lo dice sin echar ni una burbuja por la boca. Si yo digo que vengo de la familia del Zar es verosímil: cualquier heredero del Zar se exilia en México. Trotsky, que no sé si era contrario pero sí opuesto, lo hizo. ¿Recuerdan ustedes lo que le ocurrió al Che Guevara en Bolivia? Hay algo que el capital maneja bien y es el azar. Esas grandes crisis que te vuelven adicto a las crisis como si el búnker bancario hubiera hecho un mundo de cristal. Adicto al azar. Cuando uno se da cuenta envuelve su cabeza en aire de Córdoba y empieza a respirar azahar. Hasta que se le cae la hache como a cualquiera. Estuve en Córdoba y abrías la ventana de par en par del hotel, esos de ventanas con postigos, y tenías enfrente a la Mezquita. Yo no sé orar pero soy bueno para el canto. Entusiasmado leo en voz alta lo que se deje: Espectro de la rosa, Desierto de Atacama, Canto de guerra de las cosas, Mai mai Peñi, Hospital Británico. Tampoco sé rezar, el azar no me deja. Pero adentro de la mezquita y las columnas en zigzag uno entiende, no sé si por contrario pero sí por opuesto, lo que dice el capital: el mundo es una masa mezquina. En la mezquita del silencio algo de mezquino se te quita. Afrancesado, nunca salí de Un coup.

Primeras cursivas en aparecer: Nicanor Parra (1914-2018), a su memoria.

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