Poéticas

Aullido

Un silencio no se hace sino que está entre dos haceres.

Eduardo Milán

EN "Milonga de Gauna" está escrita la historia del Río de la Plata. Lo que importa es el entronque con el mito. El tronco del río permite que el flujo suba hasta irse por las ramas. El río subasta lo que no tiene: es el amor. El entronque del mito dice inequívoco: "Uruguay empieza a las seis de la tarde". Tal vez los héroes orientales se matan a mediodía entre gritos. Pero no hay mañana. Agua hay, no mañana. Tal vez los héroes mueren de agua. La clave de la canción de Jaime: "Dicen que su canción/ ya estaba cantada". Y la gran interrogación, la oreja abierta, la rueda gigante se abre al tiempo para que entre la resonancia y lo que aúlla en las cañadas. Algo aúlla, no siempre. Aúlla aquí la nostalgia. Esa cosa de coyote con luna y la reverencia animal hacia un brillo que no entiende configuran un espacio de soledad obligado. Un héroe está solo. Los otros héroes del cuchillo son réplicas del solo que se repite y se repite abajo en la hondonada. Crepita una rama bajo un pie y aumenta en gong-gong. Entonces la milonga se carga de misterio. Misterio, no la tiniebla: lo que no se explica. ¿Por qué ¿ ¿Por quién? Las preguntas que no caben son cosas de niño, las preguntas que no caben en la respuesta. La oreja está a todo lo que da: la profundidad del caracol atraviesa el océano hasta un punto desconocido donde, sin saberlo, se apaga el tímpano. Esta es la segunda vez que se introduce la palabra animal, sugerida: pese al gris de su lomo escrito que permite leer su historia él no sabe lo que mueve arriba. Nadie sabe lo que mueve arriba. Una marioneta que orientara ya que estoy en tierra oriental los hilos que le dan vida tampoco iría en su mirada de Orfeo más lejos que unas largas uñas. En todo caso, y aquí estoy en el puerto, los barcos que estaban parece que nacieron ahí, se mueven como un jarrón: apenas perceptibles si no hay parpadeo. Es la prueba del barco, el barco que prueba el ojo. "El valor le llegó/ cuando era debido./ El coraje que pidió/ le fue concedido". ¿Cuando fue debido? ¿Quién concedió? La suspensión es un arte, es probable que el único cierto. Si uno no mira ni el cielo ni el suelo la lluvia se suspende entre dos vacíos. Un silencio no se hace sino que está entre dos haceres. Parece vaguedad pero es la humedad del río. Del útero al éter y regreso cuando todo termina: ese era el camino. Cuando había camino. Hoy no hay mañana.

(A Nicolás Alberte)

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