A raìz de su Última novela, "la carta perdida"

Appratto, sus lecturas y su papá

Confesiones de un autor que lee, disfruta, y lo cuenta.

Roberto Appratto

En una novela anterior, Íntima, Roberto Appratto hizo autobiografía con la figura de su padre. En La carta perdida, su nueva novela de trama policial, Appratto asume el punto de vista del personaje Ricardo Ferrari para volver a relacionarse con su propio padre, y reincidir sobre un tema predilecto: la relación entre autobiografía y ficción, sus fronteras, y cómo éstas se atraviesan con facilidad.

-¿Qué estás leyendo ahora?

-A Roberto Calasso, Fogwill y Gabriel Peluffo Linari. Juntos y sin mezclarse.

-¿Cuál de los tres regalarías?

-Calasso es el más regalable. Estoy con La locura que viene de las ninfas y otros ensayos.

-¿Cuál de los tres no regalarías?

-Fogwill, Vivir afuera, es el autor más difícil de apreciar por alguien que no está en el mundo de la literatura.

-¿Otro de Fogwill?

-Los pichiciegos, sobre todo la introducción que tiene la última edición revisada por él, la de El Ateneo. Es el Mario Levrero de los argentinos.

-¿Algún libro reciente que te haya defraudado?

-La séptima función del lenguaje, de Laurent Binet. Empieza muy bien, pero después… me defraudó. Otros autores nunca me defraudan, como Carrère, Carson McCullers, Foster Wallace, Aira.

-¿Cuál de cada uno de ellos?

-De Carrère El adversario, de Aira El mármol o algo de lo viejo, El bautismo o La liebre. De McCullers La balada del café triste, o también El corazón es un cazador solitario. Respecto a Foster Wallace todo… los cuentos de Extinción son excelentes, también La broma infinita.

-¿Un autor sobrevalorado?

-Rodrigo Fresán. Todo él, no me interesa. Ya no tengo ninguno de sus libros, además.

-¿Tenés una biblioteca grande en tu casa?

-No, unos dos mil libros.

-Que no has leído todos, imagino. ¿Cuál está primero entre los pendientes?

-Alguno de Pynchon.

-¿Tu padre era lector?

-No. Ni cinéfilo.

-No tenía biblioteca…

-No, lo que había era de mi madre, es la culpable de todo.

-¿Qué libro te habría gustado que tu padre leyera?

-Íntima, sin duda.

-¿Y de otro autor?

-Saer, habría sido bueno que se metiera con él. O algo de Cortázar, que está más cerca de lo que él era. Le hice gustar el cuento "Torito", por ejemplo.

-¿Cómo "le hice gustar"? ¿No era que no leía?

-Le hice escuchar un disco con la versión leída.

-Y cuando traspasó esa frontera, ¿no se quedó?

-No, la visitó y salió. Pero se reconoció en Cortázar, porque eran casi de la misma edad.

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