Cuentos de leonardo padura

De Angola a Miami

Mientras llega de España la noticia de que Padura ha obtenido el premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, también aterriza en librerías de Uruguay su libro de cuentos Aquello estaba deseando ocurrir, volumen que reúne todas las piezas breves del autor cubano creadas entre 1985 y 2009.

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Leonardo Padura

Gracias a la exitosa saga policial del investigador Mario Conde (Pasado perfecto, Vientos de cuaresma, Máscaras, Paisaje de otoño, Herejes…), el cubano Leonardo Padura (1955) ocupa hoy un lugar de referencia en la literatura de su país, aunque la crítica por lo general señala su novela El hombre que amaba a los perros, que narra la trágica desventura de León Trotski y su asesino Ramón Mercader en México, como el mejor de sus títulos. Ahora ha reunido por primera vez en un volumen, Aquello estaba deseando ocurrir, trece cuentos escritos entre 1985 y 2009, que llegan a Uruguay al mismo tiempo que viene de España la noticia de que Padura ha obtenido el prestigioso premio Princesa de Asturias de las Letras 2015.

Entre los más viejos de estos relatos un tema se hace frecuente: la presencia cubana en Angola, dentro de lo que dio en llamarse Operación Carlota, con la llegada de efectivos isleños al país africano entre 1975 y 1991, interviniendo en una sangrienta guerra civil que involucró además a los ejércitos de Zaire y de Sudáfrica. Melancólicos, los personajes recuerdan a sus mujeres y sueñan, confusos, con volver a Cuba tras soportar un escenario de guerra y soledad al que han ido a parar casi como castigo. Otro de los temas de este libro que va apareciendo en uno y otro cuento es el de la migración cubana hacia Estados Unidos o Europa, haciéndose dilema en algunos personajes, crítica o adhesión en otros. Y por último, sobrevuela una suerte de recurrencia nocturna, nostálgica, erótica, que involucra tanto a la desmantelada ciudad como a las solitarias criaturas que la pueblan, desde los recuerdos de un estudiante universitario hasta la crudeza del relato de unos drogotas o de un patético travesti.

La colección es despareja y a veces antojadiza. Padura tiene buena mano para pintar ciertas atmósferas y ciertos protagonistas, pero falla cuando se impone escribir sobre unos seres marginales que solo imagina y a los que no puede ponerles carne, algo que sucede en particular en los cuentos “El cazador” (un travesti recuerda sus lejanos amores masculinos y recorre La Habana buscando sexo) y “Mirando al sol” (un grupo de muchachos marginales, envueltos en violencia y drogadicción, que finalmente huyen a Miami). También el estilo alterna entre una fuerte influencia garciamarqueana, sobre todo en el comienzo de algunos cuentos con oraciones largas, adverbios temporales y difusos sujetos, y la dificultad para evitar lugares comunes que lo llevan a cometer frases como “Aunque haya hecho el amor contigo, siento que no te conozco”, “…y entonces hacen el amor con la furia de lo irrepetible”, o “Afuera la noche es una eterna promesa”, que un escritor de difusión mayor como Padura no se debería permitir.

No se encontrarán en este libro las delicias de estilo de un Guillermo Cabrera Infante, la épica cotidiana y atroz de un Pedro Juan Gutiérrez, la nostalgia real de un Rafael Saumell. Su escritura parece siempre acompañada de una cierta corrección que, aun en las situaciones más desgarradoras –el desarraigo, la pobreza, la persecución política, el exilio, la guerra-, cubre a sus agonistas con una extraña y amable mueca de claudicación.

AQUELLO ESTABA DESEANDO OCURRIR, de Leonardo Padura. Tusquets, 2015. Buenos Aires, 260 págs. Distribuye Planeta.

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