Lectura para disfrutar

Alessandro Baricco elige 50 libros

Es más que la suma de cincuenta justificaciones. Este libro de Alessandro Baricco trasmite la pura alegría de leer, y vale por sí mismo. De lo mejor del año.

Alessandro Baricco
Alessandro Baricco

Encontrar un libro así es pura alegría. Pasan las páginas, y uno se tienta de leerle una frase al primero que pase. Termina un párrafo y dan ganas de salir saltando de felicidad. La cosa es simple: Alessandro Baricco seleccionó los mejores 50 libros que leyó en una década determinada de su vida. Le dedica a cada uno dos o tres carillas, y ahí aparecen los destellos de lucidez: frases que estallan, que resumen, que explican una obra y un autor, a la vez que dan sentido al mundo. Ahí el lector cae en la cuenta del título que trae el libro: Una cierta idea del mundo. Baricco entrevió el mundo, sus entresijos secretos y le cuenta al lector, de forma franca, sencilla y conmovedora, por qué ese libro o ese autor importa.

La selección golpea de entrada por su eclecticismo, por colocar la biblia junto al calefón. Abre con una autobiografía del tenista André Agassi (escrita con la ayuda de un escritor fantasma magnífico, J.R. Moheringer), tratando un tema en apariencia superficial. Pero en realidad el lector se hace una idea “de cómo el infinito puede correr por la piel del mundo sin tomarse la molestia de descender a ninguna parte”, al relatar esa obsesión por meter la pelota de tenis entre las pocas líneas blancas que el jugador tiene enfrente. O cuando escribe sobre el romanticismo contado por Isaiah Berlin, para quien Bach, por ejemplo, era “un genio no lo suficientemente culto para considerarse un genio”. O al comentar a Pierre Hadot y su libro sobre filosofía, insistiendo en la idea de que la filosofía en la antigüedad era una forma de curarse, una praxis, y lo ejemplifica con una magnífica cita del sociólogo francés Georges Friedmann, que entre otras cosas recomienda “esforzarse para escapar de las propias pasiones, de la vanidad, de la propia notoriedad en torno al propio nombre. Huir de las malas lenguas. Dejar a un lado la piedad y el odio. Amar a todas las personas libres”. Sobre los intelectuales en la crisis actual de la democracia aborda un libro de Antonio Pascale y Luca Rastello, quienes advierten que la inteligencia y el gusto han evitado los pensamientos incómodos, los que remueven, optando por las repeticiones. Sobre William Faulkner, que “no escribía: esculpía borboteos, solemnemente, uno tras otro”. Comentando el siglo XVIII de las mujeres de Edmond y Jules Goncourt, señala que ese “fue el siglo en el que las mujeres tenían un poder que nunca habían tenido. Y que nunca más han tenido”. Y así con Anatomía de un instante de Javier Cercas, el Magallanes de Stefan Zweig, una historia del fútbol de Mario Sconcerti, Desgracia de Coetzee (con loas totales a Philip Roth), un policial de Fred Vargas, El Gatopardo, Yasunari Kawabata, Dave Eggers, Curzio Malaparte, 2666 de Bolaño y tantos más.

Es un libro que hace reír, “y reír mucho” confiesa Baricco. Poco importan los libros que comenta. Más que una lista de 50 es un homenaje rotundo a la alegría de leer.

UNA CIERTA IDEA DEL MUNDO, de Alessandro Baricco. Anagrama Argumentos, 2020. Barcelona, 180 págs.

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