Poesía en prosa de eduardo milán

La adversidad

Contra las maneras equivocadas de nombrar y de convivir con nuestro destino.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Eduardo Milán

Y TODO el trabajo se habrá perdido. Y ni los muertos estarán tranquilos. Principalmente los muertos, los que cayeron por el camino, los que quedaron allí perdidos de toda huella, a los que la huella salió a buscar sin ya poder dar con ellos.

Si por reconstruir se entiende volver a las formas pre-modernas de vida porque lo moderno lleva a la devastación. Y todo el trabajo —dudo sobre la palabra trabajo aliada de la producción— estará perdido. Lo que fue liberación de la forma volverá a la cárcel de las formas. Si se confunde reconstruir lo destruido por la demencia del capital con volver al espíritu de tribu. Y levantarse luego y bailar alrededor del fuego. Lo que fue lanzar al infinito, al abismo de lo imprevisible, los dados nunca dados —aquí no se regala nada: qué lástima, es lo mejor del hombre— ese lanzar la flecha, perdido. Si por reconstruir se entiende la repetición del canto en el mismo canto, la redondez del canto que no quiso ser llanta, nunca quiso llegar a la orilla de la carretera. Un cementerio futuro de cuervos levanta vuelo, planea actos siguientes. Trilce escrita hacia atrás, en contratrilce. La palabra contra, la palabra que mueve a la contradicción, la palabra que enfrenta: usada para desandar lo andado, un camino en ola, pliegue de mar, palimpsesto. El nada nuevo bajo el sol en su tinta, el sol en su calamar, lata de atardecer, crepúsculo afilado en Playa del Carmen ya sin resplandor en la sal, faltaba la infelicidad que se adivinaba en el horizonte. Si por reconstruir, atajar la destrucción en un punto ciego, punto que no ve, medianoche o cerca, doce menos diez pero en quemado de nieve bajo las plantas de un pie. Vivan las garzas y lo que de garzas quede sin perder el equilibrio. Nadie lo pensó. Ni siquiera se les pasó por la cabeza que todo podía ser deshecho, es decir, rehecho. Curvilíneo ese cuervo, la reposición del zar sobre el impulso no conseguido de Lenin, lo que nunca pudo Lenin, fracasó, nadie lo pensó de ese modo. La reposición del espectro sobre lo nunca pensado, o no de ese modo, el cuervo del pasado vuelto sombra del presente adverso.

Un solo verso contra la adversidad es poca cosa. Varios versos contra la adversidad en algo mejora. Una multiplicidad de versos ya es otra cosa, un pueblo que se levanta en versos sabe mejor si no se olvidó de todo, al ritmo que esto va. Pero la adversidad lleva atrapado al verso como si le fuera íntimo, un refugio para las playas plagadas de sirios en la mirada de un Occidente que adelante cayó, dice el relato.

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