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Travesía a la isla abandonada

Hay poco para hacer en Gorriti, pero el paseo en yate o lancha es un clásico veraniego.

Foto: Juan Gari
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Al llegar a la isla Gorriti puede verse a unas 70 embarcaciones, entre yates, lanchas y botes frente a Puerto Cañón, en la parte de la costa que se ve desde la rambla de la península. No es un típico día de verano en la isla.

"Hoy el viento sopla del Sur- Suroeste", explica Mauro, el guardavidas de la tarde en la Playa Honda. "Por lo general, en verano, el viento viene del Este y todos los barcos tiran el ancla en esta playa".

En esos días, en la Playa Honda pueden verse cerca de 150 yates anclados.

"Los barcos están siempre al abrigo del viento", dice José Méndez, que vive con su mujer en la isla. "Nosotros somos los isleños. Nos encargamos de limpiar los baños, cortar el pasto, de que esté limpia la isla, que la gente no prenda fuego, que no se bajen de noche de los barcos que se quedan más de un día", cuenta, y aclara que si se bajan a recorrer, hasta temprano, no pasa nada.

En los yates hay familias, parejas y grupos de amigos comiendo y bebiendo sobre las cubiertas que hacen, a la vez, de plataforma para lanzarse al agua. Suele verse poblada de personas, entre ellas, una gran cantidad de niños, para quienes la visita a la isla es toda una aventura. Los playeros pueden alquilar sillas o sombrillas a $ 150 y $ 200, respectivamente.

El viaje en las lanchas que ofrecen el servicio de pasaje dura unos 15 minutos y cuesta $ 300, ida y vuelta, para los mayores, $ 200 para los menores de 3 a 9 años y gratis para los menores de tres. La primera lancha sale a las 9:00 y, luego, zarpan cada media hora.

Los que llegan a la isla a pasar un rato se bajan en Puerto Cañón y emprenden la caminata por los senderos de cáscara de mejillón molida. Llegan a la Playa Honda, que se ve siempre poblada de sombrillas y, más que nada, familias con niños pequeños. Algunos prefieren ir a bañarse a la otra playa: Puerto Jardín. “Es una playa más chica, más mansa y bajita”, cuenta Méndez.

Leandro es el guardavidas de la mañana y barman en el parador de Playa Honda. “Nunca pasa nada acá”, dice. “A lo sumo hay que tener cuidado cuando está lleno de barcos que llegan de fiesta a la isla. Se ponen a tomar, con la música a todo lo que da y, algunos, después, empiezan a dar vueltas en las motos de agua y pasan cerca de la gente que se está bañando”.

Hamburguesas para dos.

José es el dueño de la concesión del parador de Playa Honda durante esta temporada. También es dueño de los 11 barcos de Crucero Samoa, que alquila a las empresas que se encargan del cruce de los visitantes.

La oferta del parador es bastante básica: una parrilla, minutas y frituras. Los precios son más económicos que en Punta del Este: “Una hamburguesa completa cuesta $ 150”, cuenta José. Acá te parten la hamburguesa al medio. O te piden unas fritas para compartir”.

El parador cuenta este año con una barra de tragos. Leonardo, el barman, cuenta que lo que tiene más éxito son los licuados. “El vaso está a $ 150 y la jarra, que da para dos vasos, a $ 250. Cuando la isla está llena llego a hacer doscientos por día”, dice. Además, la caipirinha y la caipiroska también se venden en gran cantidad, a $ 200.

Muchas de las personas que van a la isla en los botes que cruzan, o que se acercan en sus propios yates, se llevan comida y bebidas en sus heladeritas. Además, como en todos lados, faltaron brasileros este verano.

La verdad es que hay poco para hacer en la isla.

Está prohibido hacer fuego y hay quinchos maltrechos que sirven para comer y descansar un rato del sol.

En una caminata de unos 40 minutos, bordeando la costa, pueden encontrarse cuatro baterías de cañones de la época colonial. Construidas en 1761 y 1762, las baterías presentan un estado bastante penoso. Algunos cañones se encuentran acostados sobre el pasto que crece a su alrededor y no puede verse ningún tipo de cartel con información sobre las mismas.

Entre el bosque de pinos se ven decenas de troncos resecos caídos entre la vegetación. “Son árboles del temporal del 2015”, explica el isleño José Méndez.

Pesca, piratas y asados.

Germán Demontel es el capitán del espectacular catamarán Sea Warrior. Ofrece cuatro tipos de paseos por los alrededores de la isla, con precios entre US$ 25 y US$ 50 por persona: familiar, pesca deportiva, tour por la bahía y atardecer en el mar.

A bordo del catamarán con capacidad para 60 personas hay servicio de bebidas y una barbacoa americana para asados.

Según el paseo que se elija, se puede disfrutar actividades como juegos acuáticos, baños mar adentro, pesca con ecosonda, charlas sobre naufragios y la antigua cárcel de la isla e historias de piratas, entre otras.

Exhiben material arqueológico de la isla

El 2 de febrero en Punta del Este, la Intendencia de Maldonado organiza el evento “500 años del Encuentro de Culturas en el Río de la Plata”, y entre las actividades previstas se contempla la exhibición de material arqueológico de Isla Gorriti.

La muestra se realizará en el ex edificio de Ancap, posibilitando que los vecinos y visitantes del departamento tengan un contacto directo con elementos testimoniales del pasado histórico de la región. También habrá una visita a la isla, que fue sometida a un acondicionamiento general meses atrás, luego que una visita de autoridades dejó muy mala impresión sobre el estado “de abandono” del patrimonio cultural.

“Nos vamos con honda preocupación ya que hemos encontrado en muy malas condiciones la caminería, los paradores y la infraestructura, indicó la directora de Medio Ambiente de la Intendencia de Maldonado, Betty Molina.

“Los cañones de las baterías de la isla están en un estado de abandono total y práctica no se han tomado medidas para su conservación”, afirmó Molina. Las baterías de cañones de la Isla de Gorriti, que cubren las llamadas “Boca Chica” y “Boca Grande” de la bahía, se construyeron entre 1761 y 1762.

Frecuencias cada media hora desde el puerto

Las lanchas de la empresa Crucero Samoa para cruzar hasta la isla Gorriti salen desde el Puerto de Punta del Este a partir de las 9:00 de la mañana y luego, cada media hora hay salidas y retornos. Dependiendo del día, el último regreso puede ser a las 17:00, las 18:00 o las 19:00 horas. Los pasajes cuestan $ 300 (mayores) y

$ 200 (menores de tres a nueve años). Los menores de esa edad viajan gratis. Los paseos a la isla de Lobos sólo salen una vez al día, a las 12:00. El viaje dura 40 minutos y hay dos horas de paseo con baños entre lobos marinos.

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