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De Tintoretto a Van Gogh, las entrañas de un insecto mexicano y el rojo del arte

El uso del pigmento rojo que se origina en el ácido carmínico que produce la hembra de la cochinilla es el centro de una exposición en la que aparecen Van Gogh, Gaugin, Cezanne, entre otros.

Rojo mexicano de la cochinilla, inesperado protagonista del arte universal
Rojo mexicano de la cochinilla, inesperado protagonista del arte universal

El rojo que coloreó algunas de las más grandes obras del arte universal por más de tres siglos es mexicano y nació de las entrañas de un diminuto insecto, inesperado protagonista en lienzos desde Tintoretto hasta Van Gogh que se exhiben en la capital mexicana.

"Rojo Mexicano, La grana cochinilla en el arte" es el nombre de esta muestra que el Museo del Palacio de Bellas Artes exhibe desde el viernes. Son 80 piezas procedentes de 11 acervos internacionales y 16 nacionales, y que incluye obras de Velázquez, Van Dyck, Renoir, Cézanne, entre otros maestros.

El hilo común es el uso de este pigmento rojo que se origina en el ácido carmínico que produce la hembra de la cochinilla y que desde la época prehispánica era utilizado para colorear textiles y códices.

Modernos métodos científicos, que incluyen la toma de muestras microscópicas de las obras, han permitido determinar su uso en grandes pinturas.

"A través de estas tecnologías del color, hemos podido detectar que autores como Rubens, como Tiziano, como Gauguin o como incluso Van Gogh emplearon grana cochinilla en sus obras artísticas", dijo a la AFP Arturo López, subdirector de exhibición del museo.

La identidad mexicana del insecto resulta acentuada al saber que crece en las paletas del nopal, la planta cactácea protagonista de la leyenda fundacional del imperio azteca y que es representada en el escudo de la bandera mexicana.

Ya en la época colonial, a partir del siglo XVI, la grana cochinilla se convirtió en el segundo producto más comercializado y rentable para la corona española después de la plata, al punto que las autoridades coloniales buscaron mantener en secreto su origen con el fin de preservar su millonario monopolio.

Vendida en España como 'carmín de las Indias', se cultivaba principalmente en los estados de Oaxaca (sur) y Tlaxcala (centro) y mantuvo una importante demanda hasta la segunda mitad del siglo XIX.

"El rojo del mundo es, en buena medida, un rojo mexicano, milenario, intenso, vivo, que está presente en el arte universal", destacó la ministra de Cultura de México, María Cristina García, citada en un comunicado.

El color del poder.

La primera parte de la exposición muestra de manera didáctica las características del insecto y la manera en que se produce el colorante, así como sus primeros usos en el México prehispánico.

Posteriormente, se explica su llegada a Europa y el vertiginoso crecimiento de su uso en obras de arte, lo que trajo consigo un aumento de su valor plástico y comercial, al punto de considerarse el rojo de la cochinilla como "el color del poder".

"La grana cochinilla representó un símbolo de poder, por ejemplo en la iconografía religiosa o un símbolo de poder también en el ámbito civil", explicó López.

Nobles, arzobispos y altos funcionarios retratados por Van Dyck, Thomas Lawrence o Peter Paulus Rubens son algunas de las muestras más hermosas del uso del pigmento que se exhiben en Bellas Artes.

Destaca entre las piezas expuestas, la mítica 'Recámara de Van Gogh en Arles' del año 1890, un aporte del museo de Amsterdam dedicado al artista, quien usó cochinilla para producir tonos morados pálidos en la puerta y en las paredes, en contraste con el amarillo puro de las sillas y la cama, con la intención de dar un reposo visual.

Se estima que Van Gogh utilizó colores hechos de grana cochinilla en unas 50 pinturas, según el curador de la muestra Georges Roque.

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