LA MÚSICA DESPUÉS DE LA MISA

Suite de Piazzolla vuelve a la catedral de Punta del Este

El concierto celebra donación del Centro de Artes y Letras a la Intendencia.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Mecha Gattás se mudó de la península y está residiendo frente a la Plaza Zabala. Foto: M. Bonjour

El miércoles 20 de enero de 2016, a la hora 21:00, en la Catedral San Fernando de Maldonado habrá un espectáculo musical especial para celebrar un acuerdo trascendente en materia de custodia del patrimonio cultural de Punta del Este y todo el país. El Centro de Artes y Letras de la península ha donado su acervo al departamento de documentación histórica de la Intendencia de Maldonado.

El lugar elegido no podía ser otro considerando que allí, en el verano de 1980, el 2 de marzo, Astor Piazzolla presentó, antes de su partida a Europa, el estreno mundial de la Suite Punta del Este, que compuso a solicitud del propio Centro de Artes y Letras, fundado en 1962 en la casona "Persianas amarillas", residencia de su impulsora, Mercedes Jauregui (reconocida en el ambiente cultural como Mecha Gattás).

En el living de su apartamento de la Ciudad Vieja, en la Plaza Zabala, contó a El País que se trata de cajones repletos de materiales de prensa, programas, fotos y hasta la partitura de la Suite, que se creía desaparecida. Después de seis años que los papeles iban de un refugio familiar a otro, al final el sub director general de Cultura de la comuna fernandina, Fernando Cairo, ofreció realizar un gran archivo.

"Yo fui el 12 de octubre del año pasado a Punta del Este; era feriado pero ese mismo día se armó todo el plan de trabajo. Ahora ya está todo encaminado para procesar el material, que es oro, porque fueron veinticinco años de actividades. En el acto de entrega queremos revivir la noche de Piazzolla", dice Mecha Gattás.

En realidad hubo dos noches inolvidables para ella y otras damas que integraban el Centro de Artes y Letras. Una fue la del estreno de la Suite para bandoneón solista y orquesta de cámara. Y la otra, la vivida un par de semanas antes.

Después de un concierto de "Los solistas de Punta del Este", en la casa de Zulma López de Abete, quien sería presidenta del Centro Cultural de Música, en medio de la cena con Piazzolla y su mujer Laura, Mecha Gattás le sugirió componer una obra para Punta del Este.

"Me miró y creo que pensó que yo deliraba; al rato me preguntó si lo decía en serio, le dije que sí y aceptó", recuerda la entrevistada.

El primer problema a resolver fue entonces reunir los diez mil dólares que exigió Piazzolla, mucho dinero. Las amigas del Centro de Artes se reunieron y trazaron el mapa de la ruta financiera que deberían recorrer detrás de mecenas o sponsors.

En dos días obtuvieron la aprobación y apoyo de Carlos Eugenio Scheck, a quienes todos dentro y fuera de El País conocían como Cochile; del marido de Mecha Gattás —por la promotora inmobiliaria Safema—y el de Vera Heller de Bergengruen, que era director del Banco Pan de Azúcar.

La suite del este.

"En dos semanas Piazzolla nos llamó y contó que tenía lista la suite; el 2 de marzo se hizo la primera audición, que fue absolutamente un delirio. La segunda audición fue el mismo año en el Vaticano", dice Mecha Gattás, quien aún sigue sin poder creer cómo "aquel hombre tan creativo tenía tan mal humor".

El 5 de marzo de 1980, Miguel Carbajal escribía en El País sobre el estreno de la suite, concebida en tres partes: "la primera y tercera parte concitaron los mayores aplausos de la concurrencia (quizás porque en ellas se reconoce la esencia de Piazzolla), pero el conjunto, hay que reconocer, sonó espléndidamente y así lo fue apreciado por los exigentes críticos musicales presentes. Y por el público en pleno, que obligó a Piazzola a repetir la última parte de su obra".

La suite tuvo un reconocimiento internacional hasta el punto que, años después, el director británico Terry Gilliam utilizó una versión para su película Doce Monos.

Cultura y arenas.

El Centro de Artes y Letras organizó una innumerable cantidad de eventos que reunieron a creadores de Uruguay y el exterior. "De día íbamos todas a limpiar el lugar en donde se haría la exposición, y a la noche nos poníamos espléndidas para la inauguración", cuenta Mecha Gattás entre risas, a la vez que confiesa que en Montevideo un poco las boicoteaban.

"Durante los primeros cinco años nos llamaban las damas cultas, hasta que a fuerza de nuestra constancia no tuvieron más remedio que aceptar y sumarse a lo que hacíamos, como la muestra Arena de 1978, que fue fantástica".

En esa exposición participaron entre otros Amanda Berenguer con su poesía, Cecilia Brugnini con tapices, Hermenegildo Sabat con caricaturas, los pintores Manuel Espínola Gómez y Luis Solari, y el fotógrafo Alfredo Testoni.

La lista de actividades que en un espacio o en otro fueron convocadas es mayúscula. El centro organizó bienales internacionales de arte, concursos, conferencias, encuentros de grabado, remates de pinturas, muestras de teatro y cine, conciertos de coros y hasta un baile de Carnaval titulado Atelier.

Mecha Gattás comenzó a escribir sus recuerdos

Mecha Gattás está escribiendo una autobiografía con lo que llama "las peripecias" más divertidas o curiosas que vivió, desde su residencia en Punta del Este hasta un viaje a Rusia. De todos modos, parece que el libro comenzará con relatos de una infancia más bien asfixiante, cuando estuvo recluida en un colegio inglés del cual podía salir solo algunas horas, en tardes de sábado. Dice que lo más positivo de esa época fueron las lecturas que acumuló, hasta por las noches, escondida bajo las sábanas con una linterna que iluminaba las páginas de autores británicos. En su nuevo libro, además de figuras extranjeras, habrá quizás un elenco de talentos convocados por el Centro de Artes: China Zorrilla, María Elena Walsh, Cúneo, Maggi, Zum Felde, Piazzolla, Pablo Neruda, Carlos Páez Vilaró y muchos más.

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