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Simba y Lula, los dos animales que sobrevivieron a la guerra en Mosul

Vivían en el zoo privado de Mosul, junto a otros 40 ejemplares, entre ellos otros leones y osos, pero también monos y aves tropicales.

Simba y Lula vivían en el zoo privado de Mosul, junto a otros 40 ejemplares. Foto: Reuters
Simba y Lula vivían en el zoo privado de Mosul, junto a otros 40 ejemplares. Foto: Reuters
Simba y Lula vivían en el zoo privado de Mosul, junto a otros 40 ejemplares. Foto: Reuters
Simba y Lula vivían en el zoo privado de Mosul, junto a otros 40 ejemplares. Foto: Reuters
Simba y Lula vivían en el zoo privado de Mosul, junto a otros 40 ejemplares. Foto: Reuters
Simba y Lula vivían en el zoo privado de Mosul, junto a otros 40 ejemplares. Foto: Reuters
Simba y Lula vivían en el zoo privado de Mosul, junto a otros 40 ejemplares. Foto: Reuters
Simba y Lula vivían en el zoo privado de Mosul, junto a otros 40 ejemplares. Foto: Reuters
Simba y Lula vivían en el zoo privado de Mosul, junto a otros 40 ejemplares. Foto: Reuters
Simba y Lula vivían en el zoo privado de Mosul, junto a otros 40 ejemplares. Foto: Reuters
Simba y Lula vivían en el zoo privado de Mosul, junto a otros 40 ejemplares. Foto: Reuters
Simba y Lula vivían en el zoo privado de Mosul, junto a otros 40 ejemplares. Foto: Reuters
Simba y Lula vivían en el zoo privado de Mosul, junto a otros 40 ejemplares. Foto: Reuters
Simba y Lula vivían en el zoo privado de Mosul, junto a otros 40 ejemplares. Foto: Reuters

El león Simba y la osa Lula, los dos únicos animales que sobrevivieron en el zoo de la ciudad iraquí de Mosul la invasión del grupo yihadista Estado Islámico (EI) y la ofensiva del Ejército iraquí, han sido evacuados a Jordania por la ONG Four Paws.

"Llegamos desde Erbil (Irak) y ahora estamos en Ammán, sacamos de sus jaulas a los animales Simba y Lula. Son muy valientes porque fue un viaje muy duro, pero gracias a dios ahora estamos en una zona segura", aseguró desde Jordania el doctor Amir Jalil.

Jalil, que ha acompañado al león y a la osa durante todo su periplo, desde que salieron del parque zoológico, el pasado 30 de marzo, hasta que ayer llegaron a la capital jordana, cuenta que hace dos días dejaron atrás para siempre Mosul, después de pasar casi dos semanas retenidos en un control militar iraquí.

Durante ese tiempo, los animales no pudieron ser sacados de sus jaulas, por lo que se convirtió en una odisea darles agua y comida.

A través de estos animales, podemos enviar "un mensaje de humanidad y de amabilidad", dijo Jalil, quien aseguró que en ningún momento pensó en abandonar a Simba y a Lula a pesar de las dificultades.

"Muchos soldados me preguntaban por qué no simplemente los dejaba allí y me marchaba, que cuál era el problema, pero yo les decía que no, que hay que ser humanitario tanto con hombres como con animales", declaró, antes de agregar que un "humano tiene la posibilidad de escapar, pero los animales no".

Ahora estarán entre una y tres semanas en el centro para animales New Hope en Ammán, hasta que se rehabiliten y puedan ser trasladados a una reserva donde puedan disfrutar de una vida mejor en un entorno más adecuado.

La ONG Four Paws intentó trasladar a Simba y Lula el pasado 28 de marzo, pero las autoridades militares se lo impidieron, por lo que devolvieron a los animales al maltrecho zoo de Mosul, donde habían sobrevivido a meses de ocupación yihadista y a semanas de bombardeos y choques armados.

Dos días después, lo volvieron a intentar y, en esa ocasión, no solo no les permitieron salir de la comarca de Mosul en dirección a la región autónoma del Kurdistán, sino que las autoridades castrenses retuvieron a los animales, hasta este domingo, cuando por fin recibieron luz verde para seguir su camino.

Jalil relata que tras dejar el último puesto de control militar, trasladaron al león y a la osa hasta la capital del Kurdistán iraquí (Erbil), donde descansaron un día, antes de viajar ayer en un avión de cargo hasta Ammán.

Simba y Lula vivían en el zoo privado de Mosul, junto a otros 40 ejemplares, entre ellos otros leones y osos, pero también monos y aves tropicales.

Pero el dueño del pequeño parque de animales resultó herido por los yihadistas durante los combates y los abandonó a su suerte, hasta que vecinos, primero, y la ONG, más tarde, se hicieron cargo de los dos únicos supervivientes.

Jalil cuenta que la madre de Simba, hambrienta, devoró a su padre para sobrevivir, pero no mató a su cachorro, que ahora, refugiado en Ammán, disfruta por primera vez de un espacio que nunca antes tuvo.

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