DESAFÍO #7DÍASSIN

Siete días intentando vivir sin plásticos, desafío perdido

¿Es posible vivir sin plástico? No, siete días experimentando para darnos cuenta de una realidad alarmante: somos plástico-dependientes. 

mariana
  

Lo voy a decir sin culpa: en el mundo en el que vivimos, y especialmente en Uruguay, la vida sin plásticos es imposible. Solo basta observar a nuestro alrededor. No importa si es la oficina, el hogar, un auto o el ómnibus, las cosas hechas de plástico abarcan toda nuestra vida.

El desafío de #7díassin plástico fue imposible, realmente. El plástico está en todos lados, visible e invisible.

¿Por qué intentar vivir con menos plástico entonces? El problema es que el plástico es un derivado del petróleo y su degradación natural tarda cientos de años. Por ejemplo, una simple botella de plástico de 500 ml tardaría alrededor de 400 años en desintegrarse.

Un reciente estudio, realizado por Orb Media en conjunto con la Universidad de Minnesota (EE.UU.) analizó el agua de la canilla en los cinco continentes. El 83% de las 159 muestras de agua que recolectaron en los cinco continentes dieron positivo a la presencia de fibras plásticas. A ese nivel penetra el plástico.

Siguiendo en esta línea, un estudio publicado por las Naciones Unidas a principios de 2017 asegura que para el 2050 habrá más toneladas de plástico en el mar que peces. En este marco, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente lanzó“Clean seas”(Mares limpios, en inglés) un programa que busca atacar los principales focos de contaminación que provocan la muerte y afectación de diversos ecosistemas marinos cada año.

¿Qué sucede en Uruguay?

De acuerdo con datos divulgados en el sitio web de Presidencia, en Uruguay se utilizan unas 1.100 millones de bolsas plásticas cada año, lo que se transforma en 334 bolsas por cabeza al año. Si bien en enero pasado el director de Medio Ambiente, Alejandro Nario, planteaba que desde el gobierno se impulsaría una ley para controlar el uso de bolsas plásticas antes de mediados de año, la ley continúa sin ser promovida.

En otras declaraciones recogidas por presidencia, Nario asegura que el tema de las bolsas plásticas es algo cultural y no puedo estar más de acuerdo. Hace casi dos meses volví de vivir un año en Barcelona, España y constaté que la relación con el plástico en el viejo mundo es bastante distinta a la que tenemos en nuestro país.

Las bolsas se cobran, por lo que la mayoría de las personas han vuelto a los carros, a la chismosa o a bolsas camiseta de tela. Durante un año adapté ese hábito a mi vida aunque siempre tuve una“conciencia”medioambiental porque fui a una escuela ecologista y detesto las bolsas. En España me acostumbré a siempre llevar las cosas en un bolso, tener una bolsa de tela extra en la cartera y a separar los plásticos en mi basura.

La clasificación es un hábito, aunque hay que ser consciente de que también deberían existir suficientes volquetas disponibles para que la clasificación que podemos hacer en casa tenga sentido.

Así fue mi semana sin plástico en la vida cotidiana.

Día 1.
En el momento en que tomé la posta que me pasó Rosana Decima, tras sus #7diassin alimentos procesados, lo primero que hice fue mirar a mi alrededor y mi conclusión inmediata fue: imposible.
Teléfono, teclado, monitor, birome, taza, caja de té, tapa del termo, cargador del celular, mate (de silicona), cubiertos del almuerzo, lentes de ver, botella de refresco, botella reusable... Probablemente se me quedaron algunas cosas que no nombro, pero a simple vista estaba rodeada por todos esos envases de plástico. Ni que hablar de abrir uno de mis cajones donde guardo bolsas de nylon con la esperanza de reusarlas en algún momento.

Día 2.
Intentar llevar una vida sin plásticos me llevó a darme cuenta que debería eliminar la mayoría de los pasos de mi ritual de “belleza” matinal.
Gel de ducha, shampoo, crema, máscara capilar, crema de peinar, protector térmico, pasta de dientes, cepillo de dientes: todo viene envasado en plástico. Para dimensionarlo decidí moverlo todo y sacarle una foto. Todo ese plástico que involucra mi primera hora y media del día. Sumado a esto, hay que ser razonables: la mayoría de las cosas no hay manera de sustituir su envase.

Mientras comenté eso me llegaron algunos consejos. En Barcelona existe Lush, una tienda de cosméticos que ofrece shampoo sólido que viene en cajita de metal, te rellenan los potes que vos llevás y también hay pasta de dientes sólida. En Uruguay no encuentro demasiadas opciones para sustituir los cosméticos.

Cuando salí del diario, sobre la tardecita caí en la cuenta de que la tarjeta que uso para marcar entrada y salida, así como la tarjeta del Sistema de Transporte Metropolitano son de plástico. Otra vez el desafío se me hizo imposible.

Día 3.
El maquillaje es todo un tema. Como los artículos de baño, mis productos de todos los días: base, rimmel, labial y rubor vienen en envase de plástico. Hasta de la rutina más sencilla es imposible prescindir.

Me puse a ver la ropa y quizás en algunas prendas podría prescindir del plástico, pero los zapatos tienen todos algo de este material. Saqué casi todos del placard y ni uno se salvó.

Cuando entré al supermercado a comprar el desayuno me di cuenta que no podía adquirir casi nada. Si bien el primer reflejo sería comprar leche, chocolatadas o jugos en caja, lo cierto es que esos envases también contienen cierto grado de plástico en una de sus capas. Entonces le di una chance al jugo en lata. De comer lo único que conseguí es maní con chocolate que viene empacado en cartón. Y este sí no tiene plástico.

En el almuerzo pedí un vaso de vidrio para tomar agua del filtro. El bebedero es de plástico, pero ya a esta altura no me quedan muchas opciones. También usé cubiertos de metal y madera, a ver si lograba eliminar un poco más el material.

Día 4.
Si soy coherente no debería haber usado la computadora ni la tele ni los auriculares. Por suerte el celular zafó: es de aluminio y vidrio y lo pude usar. Así que busqué entretenimientos para antes de dormir y volví a mi viejo amor: los libros.

Probablemente este sea la única forma de entretenerme que no involucra plástico #7díassin #plastic #desafío #challenge

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Regresé a la investigación y exploré dos sitios españoles vivirsinplástico.com y sinplástico.com. Me encontré que en Uruguay hay poca cosa así, pero una amiga me etiquetó en unos cepillos de dientes que son 97% de bambú, para ahorrar plástico. Me seguí convenciendo que no podemos vivir sin plástico, pero podemos cambiar nuestros hábitos.

Día 5.
¡Al fin viernes! Decidí buscar un tupper alternativo y un pote de mermelada se convirtió en la forma perfecta de llevar ensalada de frutas al trabajo.

Del súper salí con las manos llenas de cosas y les dije: “Sin bolsa”.

Lamentablemente mi día no seguió sin plástico. Sufro de migrañas y los medicamentos vienen en blísters de plástico. Pensé en ir a la emergencia a que me den algo y empecé a razonar: todo lo que me podían dar ahí iba a ser de plástico y descartable. ¡qué difícil vivir en un mundo tan dependiente del plástico!

Siguiendo con el desafío #7díassin repaso algunos #facts sobre el #plástico @elpaisuy

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Día 6.
Pensé que el fin de semana iba a ser más fácil llevar una vida sin plástico. Me calcé mis championes de correr, que por supuesto tienen plástico, y salí a caminar por la playa aprovechando el día soleado.

Corroboré que somos muy sucios. Voy a confesar que he visto la playa en peores condiciones, pero en solo unos pocos kilómetros de caminatas vi desde zapatos hasta envases de yogur, tapitas, preservativos, cuerdas, entre muchas otras cosas de plástico que el mar dejó en la orilla.

Una vez más investigué sobre la cantidad de plásticos en el océano y me impactó ver una noticia que circula en redes y plantea que Uruguay es el país donde llegan más tortugas a morirse por haber ingerido plástico. Las bolsas son el principal problema.

Otras veces ha estado más sucia. Pero igual hay demasiado plástico en la playa #7díassin #plástico #beach #chale he @elpaisuy

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Día 7.
El almuerzo tradicional de domingo es pasta y por suerte los ravioles vienen en cajas de cartón. Sin embargo, el postre, que es helado en esta ocasión, venía en envase plástico y otro en cartón.
En casa, mientras le cambio las piedras sanitarias a mi gato, me di cuenta que también están hechas de un plástico especial que capta los olores.

#7díassin un meme para resumir lo incoherentes que somos respecto al medio ambiente. #challenge #desafío #plástico

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Repasando la semana me repito lo que ya me parecía, la vida actual sin plásticos es imposible. Entonces la interrogante pasa a ser, cómo reducimos la cantidad que hay. La clave es reciclar: si hay algo que sí se puede hacer es volver a utilizarlos.

Al final, lo que deberíamos hacer es parar por un segundo y asumir la responsabilidad que cada uno tiene en los plásticos que usa cada día y la próxima vez que vayamos al supermercado, al menos, decir: traje mi propia bolsa.

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