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Cada playa tiene su no sé qué

De la Mansa a Bikini, un muestrario de todas las tendencias.

Playa El Emir. Punta del Este
Playa El Emir. Foto: Ricardo Figueredo
Infaltables los tatuajes en el Este. Foto: Ricardo Figueredo
Deportes acuáticos en Ovo Beach. Foto: Ricardo Figueredo
Playa el Arroyo en la Barra. Foto: Ricardo Figueredo
El Emir. Foto: Ricardo Figueredo
La playa frente al parador OVO Beach es una de las preferidas por los brasileros.
Foto: R. Figueredo.
La previa a practicar surf. Foto: Ricardo Figueredo
Foto: R. Figueredo.
Los sombreros marcan tendencia en los balnearios y son necesarios para el sol.
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ANDRÉS LÓPEZ REILLY09 ene 2016

Debido a su privilegiada situación geográfica —y por qué no decirlo: a la mano del hombre que en algunos casos ha intervenido con acierto— Punta del Este tiene playas para todos los gustos, cada una con sus amantes y detractores.

Las más conocidas por su denominación son la Mansa y la Brava, que hacen honor a sus nombres por la tranquilidad del mar en un caso y la bravura de las olas en otro.

La Mansa es una playa ideal para niños y personas que prefieren tomar baños con tranquilidad, por lo que ha sido generalmente colonizada por las familias, aunque a fines de diciembre y en los primeros días de enero el agua puede resultar fría para algunos bañistas.

La playa frente al parador OVO Beach es una de las preferidas por los brasileros.

Desde hace pocos años, la Mansa frente al Conrad ha tomado un impulso diferente por el parador OVO Beach, que ofrece tragos a los veraneantes sobre la arena.

Se trata de una de las playa preferidas por los brasileños, de quienes muchos dicen que vienen hasta el 6 de enero, aunque todavía se los puede ver en los supermercados y las arenas del balneario.

La Mansa del Conrad, a la altura de la parada 5, también es muy frecuentada por turistas de otras nacionalidades que se hospedan en el cinco estrellas esteño, que esta temporada estrenó el blanco en su fachada luego de haber tenido una existencia con matices azules durante más de 15 años.

Hay posibilidad de alquilar motos de agua, y en toda la zona frente al Conrad hay sombrillas y camastros blancos con colchones, almohadones y tules a tono que utilizan sin costo los huéspedes del hotel y se alquilan a US$ 20 a las demás personas. Los precios en dólares no sorprenden en esta playa frente al ícono hotelero de Punta del Este: la carta en el parador OVO también tienen sus precios en la divisa norteamericana.

Este verano muchos "famosos" eligieron la playa del Conrad. Y no solo extranjeros: ayer, por ejemplo, la ministra María Julia Muñoz bajó a enfriar los calores que le provoca la educación en las frías aguas de la Mansa.

La mayoría de los jóvenes buscan la movida de la Brava o más allá, sobre todo Montoya y Bikini.

Surfistas.

Continuando por el collar de playas de Punta del Este, la pequeña El Emir, ubicada entre las calles 26 y 29, es la primera "brava" que realmente explota en la temporada. Sus características naturales la hacen ideal para surfear, por lo cual es frecuentada básicamente por jóvenes. Dicen que su nombre deriva del Emir Emin Arslan, un excéntrico visitante de Punta del Este que en la segunda década del siglo pasado construyó su casa al borde de la arena. Al igual que la Playa de los Ingleses, que le antecede, El Emir creció luego de que se construyera la circunvalación de la rambla, una obra que sin embargo le quitó arena.

Para la escuela de surf de El Emir (que estará abierta hasta Semana Santa), los días más fuertes de trabajo fueron del 28 de diciembre al 6 de enero, y los fines de semana, cuando llega mucha gente de Montevideo y del interior. La escuela de surf es un clásico de El Emir y una de las elegidas para correr las primeras olas (ver nota aparte).

Otra playa para ir con la tabla y el traje de neopreno es Montoya. Como es relativamente ancha, con olas fuertes y altas, comúnmente se vuelve sede de una de las etapas del Campeonato Mundial de Surf en pleno verano.

Para la selfie.

Siguiendo desde El Emir hacia el este, se llega rápidamente a Los Dedos, icono del balneario situado en una de las playas más tradicionales, en muchos casos frecuentada por familias a las que no les importan las olas.

Este verano es posible tomar un masaje relax sobre la arena y un trago en el tradicional parador junto a Los Dedos. Sacarse una foto con la famosa escultura es inevitable, aunque sea muy difícil que no salgan personas extrañas a su alrededor. Ayer, varios veraneantes utilizaban los populares "palos de selfie" para registrar su visita al emblemático monumento.

En ésta y en casi todas las playas se ven perros con sus dueños, lo que demuestra la laxitud de los controles sobre la presencia de mascotas.

Las pasarelas.

La mayoría de los jóvenes o de quienes llegan a Punta del Este buscando "movida", optan por las playas de La Barra y más allá, sobre todo Montoya y Bikini, que se transforman en una pasarela de tendencias y cuerpos bronceados y cuidados. En Montoya, como en casi todas las playas, es posible alquilar sillas y sombrillas. Y comprar pareos y vestidos de tela y crochet (incluso para la noche) a vendedores que recorren la arena y son vistos por las mujeres como hipnotizadores de serpientes.

En estos días, Montoya está envuelta en una polémica porque una parte muy importante de su arena ha sido vallada (con un cerco de unos 2,5 metros de altura) por la fiesta de Corona que se realizará hoy a partir de las 16 horas y hasta la medianoche. Muchos turistas y vecinos se han quejado por esta intervención que resta un importante espacio a la playa y que sin dudas dejará sus réditos a la Intendencia. Ayer continuaban los preparativos para la fiesta cervecera, incluso con maquinaria pesada haciendo movimientos sobre la arena. En esta playa se ven chicas jóvenes con minishorts, bikinis combinados, trenzas en el pelo, amplias soleras, lentes coloridos, tatuajes y cuerpos bronceados.

No muy lejos de Montoya está Bikini, que hace honor a su nombre con la exhibición de algunos de los cuerpos más espectaculares del este. Luego de su larga pasarela de madera que baja a la arena, se encuentra el tradicional parador en el que DJ´s amenizan las tardes. Ayer, en esta playa, los ojos de muchos estaban centrados en una competencia de polo que se realizó sobre la arena.

El Emir, una escuela para hacer tablas.

En la pequeña playa El Emir funciona desde hace 15 años una escuela de surf. También hay un deck sobre la rambla, como para tomar algo, que pertenece al boliche "Miró", ubicado sobre la vereda de enfrente. "Las clases son personalizadas y de una hora. Hay chicos que vienen con ganas y hay otros que llegan porque los padres los quieren ver surfear. Depende de la habilidad del chico, pero en la primera clase el 90% ya se para sobre la tabla", dice a El País Sebastián Xavier, propietario de la escuela de surf.

Las clases cuestan US$ 25 la hora pero también se puede comprar un paquete de $ 5.000 por 10 clases. La escuela facilita las tablas y los trajes de neopreno. "Ha venido mucha gente esta temporada y mucho argentino; hace años que no se veía algo así. Y poco brasilero por el tema de la devaluación", agregó Xavier.

Otro atractivo novedoso en materia deportiva es la reafirmación en Punta del Este del polo en un campo de juego armado en la playa, en Tommy Bistro (Tío Tom Arenas).

Desde que el Snow Polo Beach Tour reglamentó los torneos, después de la primera edición realizada en Ibiza, se repitió esta experiencia en Pinamar, Miami, Barcelona, Knokke Heist, Chapelco, Aspen, Las Leñas, Valle Nevado y ahora en Punta del Este.

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