Tecnología se basa en “engañar” al ojo

A pasos de crear objetos invisibles

El matemático chileno Gunther Uhlmann, padre de la teoría de la invisibilidad, asegura que este concepto propio de la ciencia ficción "ya es una realidad" y, además de capas de invisibilidad, su desarrollo permitirá crear mantos de inhibición sísmica para proteger ciudades enteras de los terremotos.

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"Los militares han hecho progresos; no se sabe cuán avanzados están".

En 2003, el chileno radicado en Estados Unidos, publicó un revolucionario estudio científico en el que describía las ideas teóricas de la invisibilidad sobre las cuales se basan los actuales experimentos en la materia. "La técnica consiste en hacer una capa de invisibilidad a lo Harry Potter, que tenga propiedades tales que puedan desviar la luz, de manera que lo que haya adentro sea invisible para el ojo humano", explicó Uhlmann.

Para ello es necesario crear lo que el matemático bautizó como "un agujero blanco", que permita desviar los rayos de luz, de tal manera que al observador le parecería estar delante de un espacio vacío.

El secreto estaría en la forma en la que ve el ser humano. El experto explica que "la forma en que uno ve es a través de la reflexión de los rayos de luz en los ojos. Con esa información, el cerebro construye una imagen tridimensional de lo que se supone es la realidad".

Pero no toda la luz que llega a los ojos se refleja. Una parte puede penetrar en el objeto y al hacerlo, se desvía. Es lo que se llama refracción y se aprecia claramente en los líquidos.

Es así, por ejemplo, que cuando vemos una bombilla en un vaso la vemos quebrada por efecto justamente de la refracción. Es el mismo fenómeno que produce los espejismos en el desierto, que no son lagunas, sino el reflejo del cielo.

Técnica.

La refracción de los objetos depende de su índice de refracción, es decir, de su capacidad de reflejar o dispersar la luz. A partir de ecuaciones matemáticas, Ulhmann y otros científicos han logrado calcular en qué condiciones podría darse un índice de refracción que haría un objeto invisible.

Lamentablemente, no existe ningún material conocido que tenga esas propiedades ("si no sería invisible y no lo veríamos", bromea Uhlmann).

Pero últimamente la tecnología ha comenzado a trabajar con metamateriales, aquellos que no están en la naturaleza y que, por ende, pueden ser manipulados a voluntad. Como resultado ya han logrado capas de invisibilidad parciales.

Una de las preguntas que surgen sobre este tema es si se podrá comprar algún día una de esas capas de invisibilidad para uso personal, tal como hoy ya se pueden adquirir impresoras 3D.

Ulhmann no lo descarta, aunque le surge la pregunta de para qué la emplearíamos y los problemas éticos que ello podría traer.

Con ella, por ejemplo, sería posible espiar a alguien, entrar gratis a algún lugar o incluso robar un banco, advierten los especialistas en el tema a nivel teórico.

Esto, sin contar las posibles aplicaciones militares que permitirían ocultar desde tanques a un batallón completo de militares.

"No se sabe cuán avanzadas pueden estar esas investigaciones, los militares tienen sus propios equipos y han hecho progresos importantes", reconoce el experto chileno radicado en el gigante norteamericano.

Pero más allá de lo bélico, Uhlmann cree que la invisibilidad tiene potencial en muchas aplicaciones, por ejemplo hacer que no se vean los cables que hacen funcionar un equipo, como una televisión o un equipo de audio.

La posibilidad de que un ser humano se vuelva invisible, cambiando químicamente su índice de refracción, como ocurre en la novela de HG Wells, es mucho más difícil. "Distintas partes del cuerpo humano tienen diferentes índices de refracción, costaría mucho lograrlo y, además, sería peligroso".

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