VERANO 2016

Oasis en la Mansa y la Brava

Paradores sofisticados y remansos refrescantes ofrecen una tregua en las playas esteñas.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Combinar los sabores de una excelente cocina con vista al mar es preferencia. Foto: R. Figueredo.

A lo largo de la costa de Punta del Este, a la orilla de las playas Mansa y Brava, pueden contarse muchísimos paradores. Más chicos, más grandes, más cuidados o venidos a menos, estos lugares están siempre poblados de veraneantes que se arriman a descansar del sol, comer algún plato práctico y tomar algo refrescante (aunque también se encuentran opciones más sofisticadas). A las playas se acceden a través de ellos. El País visitó algunos de los más representativos de este verano.

De moda.

Mucho antes de llegar a la península, en la parada 31 de la Mansa, se ve un enorme quincho rodeado de autos sobre la playa. Esta zona de la Mansa se ha vuelto de las más populares de todo Punta del Este para los grupos familiares por la tranquilidad que da la lejanía de la zona más transitada del balneario y una playa pacífica pero profunda, con un gran espacio de arena para plantar campamento con las sombrillas, sillas y juegos del verano. El gran parador ubicado en esta playa tiene un espacio amplio en su interior, ideal para la realización de fiestas y eventos.

En una de las dos barras, la interior o la exterior, se puede pedir una caipiroska (de los tragos más solicitados en todos los paradores y las playas del este) por $ 260 o $ 220, según la marca de vodka. Una jarra de clericó helada, que alcanza para unos cinco vasos y también es un éxito en los días de calor, se puede comprar por $ 750. Las minutas dominan la carta de comidas. Para tener una referencia de los precios: el chivito común cuesta $ 350 y el canadiense $ 420.

Como muchos paradores, el de la 31 de la Mansa ofrece una docena de cómodas reposeras y sombrillas sobre la arena, ideales para disfrutar con toda comodidad de la puesta del sol.

DE CARA A LA ISLA.

Un poco más cerca del ajetreo de la península y en una zona de playa donde queda bien enfrentado a la Isla Gorriti se ubica Daiquiri, el parador de la 19. La playa en esta zona es más corta y no ofrece mucho espacio de arena entre el parador y el agua, pero Daiquiri da la posibilidad de disfrutar de una comida o unos tragos en su amplia zona exterior con mucha sombra. A pocos metros hay varias sombrillas de quincho y madera con reposeras para que los clientes puedan consumir algo sobre la arena pero protegidos del sol.

El parador de la 19 de la Mansa tiene a disposición del público una gran cantidad de mesas, tanto adentro como afuera, donde se puede degustar algunos de los platos de la carta. Unas rabas de calamar o unos mejillones a la provenzal, como entradas, cuestan $ 480, la brótola a la plancha con vegetales salteados cuesta $ 600. Si se prefiere una de las cuatro ensaladas que ofrece Daiquiri —por ejemplo, la César— se puede comer por $ 500. Para beber, una variada carta de vinos que van de $ 450 a $ 1.200.

DISTINTO.

Al pasar por las enormes puertas de madera rústica tallada de Mia Bistró, en la 19 de la Brava, se nota que no se trata de un parador más. La ambientación sofisticada se destaca sobre la de los mucho más rústicos establecimientos de la Mansa. La barra central, con una zona en el interior del local y otra afuera, ofrece unas trece opciones de tragos entre las que sobresale el delicioso Pisco Maracuyá, la estrella de la casa, que cuesta $ 350.

Mia Bistró aprovecha el espectacular marco natural para brindar los servicios de un parador común, como reposeras y sombrillas en la playa, pero además le da un toque superior de elegancia, con detalles como el color blanco dominante en la decoración y los livings en el deck con vista a una de las más lindas playas esteñas.

También se diferencia en la comida, mucho más variada que la tradicional carta de minutas, sándwiches y platos a la plancha. En este lugar se cultiva la cocina slow food: platos más elaborados y pensados por el chef. Desde combinados de sushi de 12 piezas ($ 840) a entraña al humo ($ 640) y langostinos thai ($ 870), pasando por opciones más económicas como unos arrolladitos primavera ($ 360). Cuenta con una carta especial para la tarde, de 17:00 a 19:30, con opciones como wraps ($ 460), papas bravas ($ 290) o distintos platos de sushi. Mia Bistró trabaja todo el año y, en temporada, solo con reservas.

EL CLÁSICO.

La 30 de la Brava es una de las paradas emblemáticas de Punta del Este, concurrida tanto por jóvenes como personas mayores o familias enteras que llegan de distintas zonas a pasar un día de playa en una zona que suele presentar buen oleaje.

Con un elegante comedor interior con una larga barra de tragos y un espacio abierto con sillas, mesas y muchas reposeras, el parador de la 30 funciona con un éxito asentado hace varios años. La carta es extensa. Fueron furor este verano los licuados y la limonada. ambos de medio litro, a $ 195 (menos los licuados de frutilla o maracuyá, que cuestan $ 220). El parador ofrece desayuno a US$ 9.00 desde las 9:30. Consiste de té, café o cortado, jugo de naranja y tostadas con mermelada o un tostado de jamón y queso.

Uno de los atractivos más grandes de este parador es el happy hour, de 17:30 a 19:00, con 2x1 en todos los tragos, todos los días. Además, cuenta con una barra de heladería Freddo.

¿Cuánto cuesta explotar un parador?

n Dos recientes resoluciones del Tribunal de Cuentas (TCR) que observaron la adjudicación de sendos paradores en Punta del Este, permiten conocer los precios que se ofrecen para explotarlos. En noviembre de 2015, la Intendencia de Maldonado concedió por cinco años el parador de la Parada 31 de la Rambla Claudio Williman (playa Mansa) a una sociedad que presentó una oferta por $ 5.082.000, con un canon para la primera temporada de $ 80.000, obras por $ 4:930.000 (con costo de mano de obra y leyes sociales) y espacio publicitario a disposición de la Intendencia por $ 72.000.

El monto de las obras fue tan abultado porque el establecimiento anterior estaba en muy mal estado y debía ser demolido.

La explotación comercial del parador de la Parada 12 de la Brava fue originalmente concedida por la Intendencia en la temporada 2011, y prorrogada en 2013 bajo las condiciones ya pactadas. En 2014 fue nuevamente extendida la concesión, pese a que el TCR en sucesivas oportunidades, observó el procedimiento.

En agosto de 2015 se prorrogó la concesión hasta "el último domingo de la Semana de Turismo 2016", en las mismas condiciones establecidas en 2011. Éstas preveían un canon por temporada de $ 1.000.000 reajustable en noviembre de cada año por la variación del IPC, obras propuestas por $ 2:024.863 (incluyendo mano de obra y aportes) y publicidad por $ 200.000, por el período de dos años.

con los pies en la arena

u IMarangatú

parada 7½ de la playa mansa

El parador IMarangatú, cuyo nombre en guaraní significa "aguas tranquilas", es uno de los más tradicionales de Punta del Este. Con un gran restaurante-terraza con vista al poniente. En el acceso a la playa, hay rampa para discapacitados y carritos para quienes no pueden caminar hasta el mar.

u OVO BEACH

parada 4 de la mansa, frente al enjoy conrad

El deslumbrante parador es escenario de espectaculares sunsets que se llevan a cabo al atardecer, en un espacio de diversión y relax que atrae a muchas figuras conocidas del espectáculo, la sociedad y el deporte. Hay fiestas temáticas, con variada cartelera de DJs y refinada propuesta gastronómica y de tragos.

u ocean club

parada 12 de la playa brava

Ocean Club funciona como parador de playa, con servicio de reposeras y carpas al estilo Mar de Plata, y de noche como boliche bailable, con matinée de 20:00 a medianoche (lunes, miércoles y viernes)

y discoteca para mayores de 18 años los viernes y sábados, de 1 a 8 de la mañana.

u Durazno

Marzo de 2013

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