SALUD

Una madre fracturó la pierna de su hija 300 veces para que no la amputen

La niña nació con una discapacidad en su cadera; su madre tuvo que romperle la pierna 3 veces por día durante 4 meses para que pueda crecer con normalidad.

La pierna izquierda de Elsie sólo llegaba a la altura de su rodilla derecha. Foto: Foto: PA Real Life.
La pierna izquierda de Elsie sólo llegaba a la altura de su rodilla derecha. Foto: Foto: PA Real Life.
Fue operada y su madre tuvo que romperle la pierna mediante un sistema mecánico por 4 meses. Foto: PA Real Life.
Fue operada y su madre tuvo que romperle la pierna mediante un sistema mecánico por 4 meses. Foto: PA Real Life.
Poco a poco, la pierna izquierda de la niña comenzó a crecer con normalidad. Foto: PA Real Life.
Poco a poco, la pierna izquierda de la niña comenzó a crecer con normalidad. Foto: PA Real Life.
El tratamiento fue muy doloroso para madre e hija, pero funcionó. Foto: PA Real Life.
El tratamiento fue muy doloroso para madre e hija, pero funcionó. Foto: PA Real Life.

Una madre haría lo que fuera por sus hijos. Así lo ha demostrado Jackie, una mujer de 28 años que tuvo que fracturarle 300 veces la pierna izquierda a su hija.

Para la familia de Michigan, EE.UU., no fue nada fácil todo esto. La pequeña Elsie nació con una extraña discapacidad que hizo que su cadera no se formara como debía. Los médicos buscaron la forma de corregir sus huesos, pero la única manera de que esto fuera posible era que alguien le hiciera tres fracturas diarias durante cuatro meses.

Si la madre no le quebraba la pierna tres veces al día mediante un sistema de tornillos, los médicos tendrían que amputársela. Jackie decidió aceptar la tarea para que su hija pudiera desarrollarse bien.

La pierna izquierda de la niña sólo había crecido hasta la altura de su rodilla derecha, por lo que los médicos intervinieron y la extendieron hasta que llegó al nivel normal.

Aparte de eso, los doctores reconstruyeron su cadera, el tobillo y la rodilla. Para concluir el tratamiento, la madre tuvo que activar manualmente el sistema mecánico que separaba el fémur de la tibia. El proceso era doloroso, pero Elsie logró resistir.

La niña estuvo medicada todo lo que duró el tratamiento. De no haberle dado sedantes, la pequeña habría sufrido demasiado cada vez que le fracturaban la pierna. Sin embargo, aun dándole medicinas, el procedimiento fue doloroso y Jackie se sentía desesperanzada al ver a su hija sufrir.

Afortunadamente todo resultó perfecto y la pierna pudo estabilizarse en la longitud que se esperaba.

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