Unos 300.000 jóvenes tienen Internet, pero no navegan en redes sociales

Jóvenes anti redes sociales

En Uruguay hay cerca de 300.000 personas entre 12 y 49 años que navegan por Internet pero no hacen uso de Facebook ni otras redes sociales, según el Perfil del Internauta Uruguayo realizado por el grupo Radar en 2014. 

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No me gusta Facebook.

No tienen Facebook o lo eliminaron; algunos miran con recelo Instagram y otros solo pasan por Twitter, pero sin dar detalles privados. Son los que se resisten a entrar en la moda virtual y en pleno boom de las redes sociales prefieren resguardar su intimidad. No están tan alejados de lo que ocurre en el resto del mundo.

La Universidad de Cornell (Nueva York) realizó un estudio entre 410 personas y halló que 11% había estado en Facebook pero había cerrado su cuenta.

Entre sus razones estaba la falta de privacidad, la molestia por la sobreexposición y la sensación de inseguridad asociada a esto (razones esgrimidas también por jóvenes consultados por El País para esta nota) junto a la experiencia de sentir que casi eran adictos o experimentaban una baja en la productividad laboral. Abordamos en profundidad la realidad de los “anti redes sociales”.

Pablo (45) trabaja en una empresa financiera. Está casado y tiene dos hijas. Nunca tuvo Facebook. Y no le interesa. "Mi mujer sí tiene y mi hija mayor también", cuenta en diálogo con El País.

Al ser consultado sobre porqué, comienza diciendo que no le interesa y nunca le llamó la atención, principalmente por la exposición que supone. Acto seguido plantea un argumento difícil de rebatir: "No tengo mucho tiempo libre y el que tengo me gusta usarlo con mi familia, hacer deporte o salir. La verdad es que no se me ocurre usarlo para comentar cosas".

María (35) es periodista y también le da la espalda a la red social. ¿Por qué? "Porque no confío mucho en su seguridad", responde. "Esa es la principal razón. Sin quererlo podés poner datos que le sirvan a hackers o ladrones para robar", considera.

El argumento no está alejado de la realidad. Expertos en delitos informáticos han advertido que, aunque se trata de casos aislados, hubo personas robadas a quienes entraron porque vieron en su cuenta de Facebook o alguien les compartió una foto en la que estaban de vacaciones y aprovecharon la oportunidad.

Como María y Pablo, en Uruguay hay cerca de 300.000 jóvenes entre 12 y 49 años (específicamente 287.866) que navegan por Internet pero no hacen uso de Facebook ni otras redes sociales. Los datos se desprenden del último Perfil del Internauta Uruguayo realizado por el grupo Radar en el año 2014.

La proporción de quienes que no usan las redes según los grupos de edades es la siguiente: 5% de 12 a 19 años; 8% de los entre 20 y 29; el 22% de 30 a 39 y el 31% de los que tienen entre 40 y 49 años.

A nivel general, sin reparar en las edades, entre todos los 1.950.000 navegantes que surfean las páginas web desde distintas casas y escritorios de Uruguay, el 22% no navega por las redes sociales. La cifra equivale a 429.000 personas, casi medio millón.

No tienen Facebook o lo eliminaron, algunos miran con recelo Instagram y otros solo pasan por Twitter, pero sin dar detalles privados. Son los que se resisten a entrar en la moda virtual y en pleno boom de las redes sociales prefieren resguardar su intimidad.

Se mantienen alejados o se han ido "desconectando" de algunas redes sociales que implican diversión, pero también demandan tiempo y exposición. Son anti redes sociales, no solo de Facebook, sino de Instagram (red social de fotos) y Twitter (María la utiliza pero solo para trabajar, no menciona nada personal allí).

En la franja etarea donde esto más se nota, obviamente es en los mayores de 50, entre quienes la mitad no tiene cuenta en las redes; ni en la de Marck Zuckerberg ni en ninguna otra. Así y todo llama la atención que la mitad que sí las usa son 559.375 personas.

Ni blanco ni negro.

Entre los que no utilizan redes por decisión y los que sí hay un grupo de personas que tuvieron cuentas y las abandonaron. En mayo de 2013 la Universidad de Cornell (Nueva York) realizó un estudio entre 410 personas y halló que 11% había estado en Facebook pero había cerrado su cuenta. Entre sus razones estuvo sentir que casi eran adictos o experimentaron una baja en la productividad laboral.

"Los que se resisten a las redes tienen mayor valoración por lo presencial, con nostalgia por cómo eran antes las cosas", plantea el psicólogo chileno Marcelo Bustos al ser consultado por el diario El Mercurio de Chile sobre el fenómeno.

"Muchas personas", agrega, no saben "dónde poner el límite de la dimensión digital de la real. "A mí me ha pasado de quedar afuera de eventos de amigos porque no tenía una cuenta donde me avisaran. Como si llamar fuera algo antiguo. Es necesario aprender a manejar la tecnología", considera el especialistas.

Lo mismo le ocurrió a Paulina (33), también de origen chileno, quien dijo al diario de aquel país que no tener Facebook le trajo incomodidades. "Cuando invitan por allí a cumpleaños me quedo afuera, pero mis amigos ahora saben que no tengo cuenta y se encargan de avisarme".

Pablo aclara que si estuviera lejos de su familia quizás consideraría crear una cuenta. Dentro de unos meses viajará con una de sus hijas a Estados Unidos y su esposa viajará a otro destino del mismo país. "Ahí capaz que acepto abrirme uno para poder estar en contacto con ellas. Puede ser...".

María piensa algo similar. "Siempre digo que me haría un Facebook solo si me fuera del país porque me ayudaría a estar en contacto con amigos y familiares en Uruguay. En ese caso sí le veo la razón".

Curiosamente, ninguno de los que tienen Facebook o Twitter toleran los chats grupales. "WhatsApp es útil y más cercano a la función del teléfono, donde respondo a quien quiero y a la hora que quiero. Pero cuando hay chats grupales, los pongo en silencio o salgo, porque demandan tiempo", enfatiza Paulina. Pablo piensa como ella. Tiene teléfono celular pero no manda mensajes sino que prefiere usarlo para hablar.

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Para algunos lo virtual es lo real, y requiere de códigos de conducta que se tienen que ir creando de a poco. Los que se resisten a las redes tienen mayor valoración por lo presencial, con nostalgia por cómo eran antes las cosas.

MARCELO BUSTOS - PSICÓLOGO CLÍNICO

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