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José Ignacio enamora a europeos y norteamericanos

El público extra regional es seducido por el balneario, que ha recibido menos brasileños

En la década de 1960, José Ignacio tenía 30 habitantes; hoy, unos 300. Foto: R. Figueredo.
En la década de 1960, José Ignacio tenía 30 habitantes; hoy, unos 300. Foto: R. Figueredo.
Foto: Ricardo Figueredo.
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Foto: Ricardo Figueredo.
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Foto: Ricardo Figueredo.
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Menos de 30 habitantes tenía José Ignacio en la década de 1960 y no llegaban a 100 a mediados de 1980. Por eso, hoy muchas personas que peinan canas no pueden creer los cambios que ha tenido este pequeño paraíso esteño que conocieron sin agua potable y sin luz eléctrica, similar a lo que es hoy Cabo Polonio.

En 1877 se inauguró su faro, el cual fue gestionado por una empresa privada hasta que, en 1907, pasó a manos del Estado. Desde entonces, esta señal de advertencia para los navegantes es la postal distintiva del lugar, hoy transformado en un destino exclusivo de veraneo.

Aunque José Ignacio conserva algo del "pueblito de pescadores", con ofertas de hospedaje más o menos razonables, hoy alberga importantes inversiones extranjeras que seducen a turistas internacionales, sobre todo de EE.UU. y Europa. El principal artífice de este cambio fue el empresario noruego Alexander Vik (ver entrevista en página B2). Hospedarse en su hotel sobre la playa en temporada cuesta US$ 1.000 la noche y en sus exclusivos bungalows US$ 2.000.

"Estamos muy contentos por el mercado extra regional; siguen viniendo cada vez más y más de Estados Unidos y Europa. Para ellos es como un lugar a descubrir, por lo que somos muy optimistas con el futuro, porque después llegan y le cuentan la experiencia a sus familiares y amigos. Y nosotros nos manejamos mucho con el boca a boca. Este tipo de gente viene en familia cuando tiene vacaciones de invierno, o sea que contamos con ellos del 15 de diciembre al 7 u 8 de enero", explica a El País Maximiliano Broquen, director de Vik Retreats.

"En lo que tenemos que trabajar fuerte es en el resto de la temporada, que normalmente es con el mercado regional. Esa es la parte un poquito más difícil", agrega Broquen.

Menos brasileños.

Consultado por El País, el alcalde de José Ignacio, Fernando Suárez, indicó que "la temporada hasta ahora ha sido muy buena, con muchísima más afluencia de público que el año pasado".

"En general hubo un poco menos de brasileños, pero se ha incrementado indudablemente la presencia de argentinos. El turista internacional, del resto del mundo, se mantiene estable", añadió el alcalde.

Según Suárez, José Ignacio "tiene un encanto particular por su paisaje natural. También como balneario exclusivo. La concreción del puente sobre la laguna ha sido un plus para la temporada. Hay muchos turistas internacionales e incluso de localidades cercanas que van a José Ignacio para conocer el puente redondo, que es una novedad tanto para el país como para Latinoamérica por su arquitectura".

Broquen coincide con la menor presencia de brasileños en el balneario: "Vi muchos menos, por ahí parejas en lugar de familias o grupos grandes de amigos que solían venir. Estamos preocupados con el tema del mercado brasileño. Creo que en algún momento van a solucionar sus temas y van a seguir viniendo, porque les gusta mucho este lugar".

Donde Wyoming se mezcla con St. Tropez

El balneario José Ignacio se encuentra ubicado a unos 18 kilómetros al este de La Barra, justo en el límite de Maldonado con Rocha. Esta prolongación de la costa hacia el océano formó, al igual que en Punta del Este, una playa mansa y una brava. Su seña distintiva siempre ha sido —y será— el faro, construido a fines del siglo XIX.

"José Ignacio sigue siendo el pueblo de pescadores pero es el rincón más sofisticado que tiene Sudamérica, por lo menos para mí, por la calidad de su oferta gastronómica, de sus galerías de arte, de las casas que hay en alquiler", opina Maximiliano Broquen, director de Vik Retreats. "A mí me encantaba la frase de Alexander Vik que dice que José Ignacio es un lugar único en el mundo, donde Wyoming se encuentra con Saint-Tropez, por esa cosa del campo salvaje muy cerca del mar", concluye.

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