Un sueño que no se derrite

La heladería que cautiva a los presidentes uruguayos

Abrió en Capurro hace 74 años y desde 1961 ganó fama en el Prado.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Chocolate, frutilla, crema, dulce de leche y sambayón son los gustos más pedidos. Foto: F. Ponzetto

El presidente de Estados Unidos George Washington se hacía servir helado artesanal en su residencia de Mont Vernon. Desde Europa, el invento había cruzado el Atlántico a principios del siglo XVIII. En Uruguay también algunos primeros mandatarios y políticos históricos demostraron el mismo gusto y convirtieron a la Heladería García en un comercio con historia.

Su cercanía con la residencia presidencial de Suárez y Reyes está entre las causas de la elección. Pero también el mantenimiento, a lo largo de 74 años, de recetas de antaño que no incluyen ingredientes artificiales.

José Mujica y su esposa Lucía Topolansky visitaron esta semana el local de Millán y Lucas Obes para disfrutar dos helados dietéticos en vaso; sentados en los bancos ubicados en la vereda, el expresidente consumió uno de frutilla y la actual senadora otro de limón.

Ruben Causade está al frente del negocio, tiene 85 años y 52 entre las máquinas y mostradores de la heladería. Él dice que al local "si no fueron los presidentes, han ido sus señoras, o los secretarios. Los blancos venían todos, en forma permanente: los Gallinal, los Beltrán. También llevaban helados para sus familias. Eran muy amigos de los creadores, los hermanos García. La esposa de Tabaré Vázquez viene muy seguido. Jorge Batlle, Sanguinetti y Lacalle también estuvieron".

La inauguración.

La heladería abrió sus puertas en 1942 en el barrio Capurro, en la calle del mismo nombre y Gutiérrez. En 1961 se efectuó la mudanza al local en que permanece instalada, en el Prado de Montevideo. Durante tres décadas abasteció a casi toda la línea de restoranes de Montevideo. Y ahora mantiene el vínculo con algunos, como La Paponita, El Manchester, Mendizábal o el Mercado del Puerto.

Cristóbal y Manuel García llegaron a Uruguay en la década de 1930, procedentes de Galicia. Tenían 17 y 18 años y escapaban de la crisis. Trabajaron en clásicos boliches de zonas por entonces más camperas que urbanas. Y en 1936 arribaron a Capurro para establecer un bar con hornos para pizzas.

Vínculo fraterno.

Causade terminó vinculado a los españoles porque su suegra fue la primera que elaboró los helados García, en 1942.

"Tuvieron un gran éxito y siempre se aferraron a vender lo mejor, lo más natural, y yo hago eso. Nunca le tuve temor a ninguna competencia", sostiene Causade, quien fue durante 20 años el presidente de la Asociación de Fabricantes de Helados Artesanales de Uruguay.

Ha conocido a todos los que se dedicaron al rubro y subraya que lo artesanal no debe confundirse con la fabricación "con las manos, como quien hace un budín de pan". Se trata de una producción realizada en base a productos naturales, sin saborizantes o colorantes.

Hubo un tiempo en que las heladerías artesanales marcaron tendencia. Como La Chicharra de los hermanos Urrutia, en Bulevar Artigas y Rivera; Cantegrill en 21 de Setiembre, o Las Delicias, en Schroeder y Arocena.

Para Causade, hoy es muy difícil que alguien decida abrir una heladería artesanal. Esta propuesta sobrevive pero no pesa como antes, en cantidad de emprendimientos.

"Es como si alguien pone un restorán: si no se tiene a los mejores en la cocina, no funciona. aunque tenga la plata del mundo. Nosotros no vendemos nada que no sea natural ni hecho aquí. Cuando a veces hay gente que protesta porque tenemos un precio elevado, le decimos que la diferencia es el producto, realizado en el mismo día. Trabajan entre trece y quince personas, todo el año. Si se quiere mantener la regularidad del producto también hay que mantener a los artesanos que lo hacen. Cuando no hay trabajo están igual dentro de la fábrica", explica Causade, para algunos: "El señor García".

A 55 años de la mudanza a Millán.

Ruben Causade está al frente de García y tiene anécdotas para hacer un libro. Sus hijos son profesionales y no afectos en principio a continuar con el negocio. Con tono ameno, Causade dice que si él abandonara la posta, quizás la heladería "se derrita". Conoce muy bien gran parte de la historia del helado artesanal producido en Uruguay y acunado antes en Italia.

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