Niños que tomaban agua filtrada tuvieron más coeficiente intelectual

Hallan vínculo entre agua y plomo

Un estudio de la Universidad Católica junto a la Universidad de la República, la Universidad Estatal de Pennsylvania y la Universidad de Bristol, (Reino Unido) detectó que niños de 12 colegios privados de la periferia de Montevideo tienen niveles de arsénico y plomo que les disminuyen el coeficiente intelectual y limitan su avance en el sistema educativo.

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"No podemos decir que A es causa de B pero encontramos una relación".

Además, detectaron que los niños que tenían filtros de agua en sus casas no tenían altos niveles de arsénico ni plomo en su sangre ni se encontraban entre los chicos con más carencias neurológicas.

El trabajo "Efectos sobre el aprendizaje y la conducta de una baja exposición a múltiples metales" fue dirigido por Elena Queirolo y Gabriel Barg, en la órbita del Departamento de Neurocognición de la Facultad de Psicología de la UCU.

Llevado a cabo entre 2009 y 2014, relevó a 367 niños que asistían a primer año de escuela (tenían entre 5 y 8 años) e iban a colegios de distintas zonas de Punta de Rieles, Cerro, La Teja, Marconi, Ciudad Vieja, Camino Maldonado, Paso Molino y Maroñas.

Consultada sobre si se trataba de familias sin saneamiento Queirolo señaló que no, que no eran familias de un nivel extremadamente bajo. El agua que llegaba a las casas era agua de cañería como en la mayor parte de la ciudad. "Sé que en algunos casos la canilla no estaba adentro de la casa y era compartida, pero era la minoría. Estamos hablando de agua de canilla", precisó.

Todas las muestras tomadas de las casas fueron enviadas al Instituto Karolinska de Suecia. Esperan los resultados para los próximos meses.

Resultados.

Uno de cada cuatro niños estudiados tenia niveles de plomo por encima de lo que, en el momento de la medición, se consideraba límite (en 2014 la OMS actualizó las normativas y aclaró que toda cantidad es riesgosa).

"Medimos un descenso importante de los números de coeficiente intelectual en estos niños", indicó Gabriel Barg. Esto "incide en cómo poner en juego las capacidades al momento de resolver problemas".

Estos pequeños persisten en los errores que cometen y no logran completar los mismos niveles que otros niños en test neuropsicológicos. Además, tienen más dificultad para manejar la frustración y más problemas para dominar el comportamiento impulsivo, explicó el especialista.

"Hay un dato de que el consumo de agua no filtrada está relacionado", indicó Barg y aclaró que encontraron una asociación estadística no una relación causa-efecto.

"No podemos decir A es causa de B, pero algo hay", subrayó. La toma de las muestras de agua fue realizada como parte de una batería de análisis que también arrojó vinculación con altos niveles de depresión materna y adultos que fumaban dentro de las casas.

Uno de los datos que confirmaron fue que si bien los niveles de plomo son más bajos que antes, igual están afectando a los niños.

En cuanto a la vinculación con el agua Queirolo dijo que "lo miraría así: la minoría filtraba. Los que filtraban no son los más problemáticos". Cuando lleguen los resultados de Europa sabrán la cantidad de plomo y arsénico que tenía el agua que tomaban.

"Quedó clara la diferencia pero hay que tomarlo con cautela", remarcó la especialista. "Se necesita un n muchísimo mayor para decir todos estos que filtran el agua tienen un problemón sacado de encima, no diría eso todavía", matizó.

"Quedó clara la diferencia, pero hay que tomarlo con cautela".

Un problema que lleva 15 años.

Elena Queirolo estuvo al frente durante 10 años, de la Policlínica de Contaminantes Químicos y Ambientales del Hospital Pereira Rossell y se convirtió en referencia en 2001 cuando en la Teja detectaron niños con niveles de plomo de 30 y 40 miligramos por decilitro de sangre, aunque más de 5 miligramos era preocupante. Una vez que prohibieron las naftas con plomo los niveles disminuyeron, pero el metal no desapareció sino que se integró con otros contaminantes como el arsénico. El efecto en el cerebro se debe a que entra en el cuerpo y reemplaza sustancias que el sistema nervioso necesita para desarrollarse, como por ejemplo el hierro.

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