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Golazo turístico en el Centenario

El Museo del Fútbol recibe en verano más de 15.000 visitantes; brasileños se emocionan.

El Museo del Fútbol es destino para muchos de los turistas que llegan a Montevideo. Foto: Francisco Flores
El Museo del Fútbol es destino para muchos de los turistas que llegan a Montevideo. Foto: Francisco Flores
El Museo del Fútbol es destino para muchos de los turistas que llegan a Montevideo. Foto: Francisco Flores
El Museo del Fútbol es destino para muchos de los turistas que llegan a Montevideo. Foto: Francisco Flores
El Museo del Fútbol es destino para muchos de los turistas que llegan a Montevideo. Foto: Francisco Flores
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El Museo del Fútbol es destino para muchos de los turistas que llegan a Montevideo. Foto: Francisco Flores
El Museo del Fútbol es destino para muchos de los turistas que llegan a Montevideo. Foto: Francisco Flores
El Museo del Fútbol es destino para muchos de los turistas que llegan a Montevideo. Foto: Francisco Flores
El Museo del Fútbol es destino para muchos de los turistas que llegan a Montevideo. Foto: Francisco Flores
El Museo del Fútbol es destino para muchos de los turistas que llegan a Montevideo. Foto: Francisco Flores
El Museo del Fútbol es destino para muchos de los turistas que llegan a Montevideo. Foto: Francisco Flores
El Museo del Fútbol es destino para muchos de los turistas que llegan a Montevideo. Foto: Francisco Flores
El Museo del Fútbol es destino para muchos de los turistas que llegan a Montevideo. Foto: Francisco Flores
El Museo del Fútbol es destino para muchos de los turistas que llegan a Montevideo. Foto: Francisco Flores
El Museo del Fútbol es destino para muchos de los turistas que llegan a Montevideo. Foto: Francisco Flores

En la tarde de ayer, mientras los primeros vendedores de banderas de instalaban en los canteros y alrededores del Estadio Centenario, a la espera de los hinchas de los dos grandes que jugarían desde las 22:15 horas el primer clásico de 2016, entre las boleterías de la Tribuna Olímpica el Museo del Fútbol recibía a una mayoría de turistas brasileños, como ocurre todos los años.

Entre diciembre y febrero es cuando más entradas se venden. En el primer mes de 2015 la cifra ascendió a 6.893 boletos y en febrero a 4.039. En el pasado diciembre fueron expedidos 4.835. En todo 2015 la venta llegó a 38.873 entradas, a lo que debe sumarse 11.300 personas más: 7.800 estudiantes y 3.500 cruceristas. El aumento de ingresos ha venido registrándose en forma continua desde 2004, al reabrirse el museo que había sido inaugurado en 1975.

Pero el gran salto quedó registrado en 2010, al retornar Uruguay al ranking de las mejores selecciones de fútbol del mundo. Ese año se vendieron más de 25.000 entradas.

Los uruguayos deben pagar $ 100 o US$ 4, y los extranjeros $ 150 o US$ 7. Quienes quieren trepar al cielo en el ascensor de la Torre de los Homenajes abonarán $ 50 más.

Puntos de vista.

En esta época estival, cada vez que arriba un crucero, desde el Puerto de Montevideo viajan hacia el museo hasta cinco ómnibus repletos de turistas, ávidos por conocer su acervo o ingresar al único estadio que la FIFA declaró Monumento del Fútbol Mundial.

Algunos brasileños aceptaron dialogar con El País en la mitad de la planta alta, en donde, entre recuerdos de otras proezas, abundan los del Mundial de 1950 que ganó Uruguay en Río de Janeiro, y se popularizara como el Maracanazo.

Carlos y Manuel están sacándose fotos, no frente a la imagen del gol de Ghiggia, sino contra una vitrina que custodia dos camisetas: las "canarinhas" usadas por Pelé y Vavá. Uno de los visitantes está en silla de ruedas y tuvo acceso al lugar gracias al ascensor que se cuenta entre las últimas incorporaciones del museo.

Los dos llegaron a Uruguay en un crucero procedente de Santos, que además de amarrar en Montevideo lo hizo en Buenos Aires y Punta del Este.

Carlos y Manuel son de Minas Gerais, y al preguntarles si no se sienten un poco masoquistas al haber decidido meterse en una cueva del tiempo que resguarda flashes de episodios tristes para el fútbol brasileño, los hombres se ríen: "hay mucha historia de Brasil y Uruguay por aquí, es así, hay que ver todo, pero de Maracaná allá se habla más o menos".

Ahora solo piensan en cómo levantar el nivel del seleccionado después del 7 a 1 que sufrieron contra Alemania en el último mundial, cuando de nuevo fueron locales y terminaron frustradísimos.

También residente en Santos, pero arribado por cuenta propia y por primera vez a Montevideo, Luciano, ingeniero civil vinculado al área petrolera, está en medio de la sala mayor con su mujer y sus dos pequeñas hijas, Luisa y Carolina.

Entrar al estadio fue lo que más lo conmovió, y en cuanto a la experiencia de rememorar la histórica derrota de su país, dice: "Brasil perdió la Copa del cincuenta y después por eso mejoró su futibol, se profesionalizó y ganó cinco copas del mundo, todas afuera".

Dafiny Zapatero, una joven de Curitiba que está veraneando en Uruguay, no por casualidad hurga en rincones del Museo del Fútbol; el lugar representa para ella un capítulo de la tesis que está escribiendo para titularse en periodismo, y que piensa convertir después en libro. "Estoy investigando el pasado del fútbol en distintos museos para un proyecto; en los de allá vi los buenos momentos y aquí los malos, y las dos experiencias me erizan la piel", confiesa sonriente.

Con pinta de rugbista y barba rojiza, Colom, un joven de Irlanda del Sur que vive cerca de Dublin, destaca que lo atrapa ver tantos trofeos de importancia y camisetas antiguas, muy distintas a lo que imponen los tiempos que corren.

En la planta baja, otro visitante mira de cerca la pelota Jabulani del Mundial de Sudáfrica, y de lejos el mural en donde está la gigantografía de Forlán, declarado el mejor jugador de aquel torneo.

José Pablo Herrera, administrador de empresas, llegó de Costa Rica junto a su esposa uruguaya, quien trabaja en una empresa de crédito y cobro; viven en el país centroamericano y a los dos les gusta mucho el fútbol. Después de visitar La Paloma, Punta del Diablo, Araminda y Colonia, llegaron a Montevideo.

Es la tercera vez que Herrera está en Uruguay pero la primera que entra al Museo del Fútbol. "Yo estaba apasionado por venir al estadio y al museo, subir a la torre. También quiero ver la cancha, en donde Costa Rica perdió 1 a 0, en aquel repechaje cuando Uruguay clasificó para el Mundial de Sudáfrica".

Tecnología de punta llegará en pocos días

El Museo del Fútbol está abierto de 10:00 a 17:00 horas, de lunes a viernes. Los sábados y domingos abre solo para recibir visitas coordinadas. La gestión realizada en los últimos años ha provocado que aumenten semanalmente las donaciones que recibe. El espacio le está quedando reducido y ya se proyecta una ampliación, así como la incorporación de modernísima tecnología en materia de proyección de audiovisuales. El director general del museo, Mario Romano, dijo a El País que hay un proyecto para contar con el apoyo de la Corporación Andina de Fomento. El Ministerio de Turismo aportará además en pocos días la tecnología robótica utilizada en el pabellón uruguayo de la Expo Milán 2015. También se están terminando las audio-guías que se inaugurarán en febrero, colocándose junto a cada pieza en exhibición.

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