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La Floresta vivió otra Noche Blanca

Unas 20.000 personas asistieron a la quinta edición de una fiesta que conjuga farra y arte.

El despliegue de colores y sonidos invadió todos los rincones. Foto: Florencia Barré.
El despliegue de colores y sonidos invadió todos los rincones. Foto: Florencia Barré.
Foto: Florencia Barré.
Foto: Florencia Barré.
Foto: Florencia Barré.
Foto: Florencia Barré.
Foto: Florencia Barré.
Foto: Florencia Barré.
Foto: Florencia Barré.
Foto: Florencia Barré.
Foto: Florencia Barré.
Foto: Florencia Barré.
Foto: Florencia Barré.
Foto: Florencia Barré.
Foto: Florencia Barré.
Foto: Florencia Barré.
Foto: Florencia Barre.
Foto: Florencia Barre.

Alrededor de 20.000 personas llegaron a La Floresta para celebrar desde el atardecer la quinta edición de la Noche Blanca. Además del turismo interno, entre los visitantes hubo argentinos, brasileños, paraguayos, franceses e italianos.

El público tuvo otra vez una gran variedad de propuestas en 50 puntos de encuentro, entre ellos los tres sectores de stands: 40 de gastronomía, 20 con piezas artesanales y 25 en el círculo de degustaciones de vinos, cervezas, quesos y fiambres, en el salón del edificio del antiguo hotel, declarado patrimonio nacional el año pasado.

Desde la primera edición, el crecimiento ha sido imponente en esta área. En aquella oportunidad solo había 9 stands con comidas típicas.

La nutrida concurrencia integró gente de diversas edades que fue atraída por espectáculos o actividades también múltiples. Entre las novedades convocó la atención de los más jóvenes la aplicación de nuevas tecnologías al arte, como ser la realidad virtual.

Mucho interés despertó la posibilidad de experimentar con los lentes Oculus Rift, y asimismo el concierto audiovisual basado en las interferencias radiofónicas causadas por el pasado temporal de Santa Rosa.


Diversión y recuerdos.

El despliegue de colores y sonidos invadió todos los rincones mientras otros eventos eran disfrutables en vías concretas. Por ejemplo el circo emplazado hacia la calle Artigas. O el dragón de luces de neón que metía miedo por la calle Argentina, junto a seres mitológicos.

Conmemorando los 200 años del departamento de Canelones, se recibió a centenares de espectadores en los escenarios dedicados a la música o a lo largo de las calles, puesto que grupos de malambo tango y milonga se entremezclaron con los visitantes, cantando, bailando o poniendo en escena algunas breves representaciones.

También llegaron a La Floresta sesenta artistas plásticos que estamparon paisajes del balneario, de modo figurativo o abstracto. La mayoría de ellos son canarios o mantienen algún vínculo con los habitantes de Canelones.

Tampoco faltaron lecturas en la pérgola, por la rambla, o exposiciones fotográficas y trabajos en vivo de bodypainting que se sumaron al cuarto concurso de estatuas vivientes.

En éste compitieron 30 artistas, con 16 obras, algunas individuales y otras con figuras agrupadas.

Desde París.

Una muestra que despierta el orgullo de la Liga de la Floresta y alcanzó el carácter de vedette fue la instalación que en octubre de 2015 se exhibió en una entrada del Metro de París. Se trata de una fantástica pieza que semeja nubes, trenzadas en lana merino por 200 estudiantes de varias carreras de la Facultad de Arquitectura, coordinados por 35 docentes y los colectivos Noche Blanca y Urban Knittin.

Como sucedió en Francia, anoche los visitantes podían escribir en tarjetas colgantes de las nubes sus respuestas a preguntas como: ¿quién te besó bajo la lluvia? o ¿qué te gusta comer cuando llueve?

Durante la fiesta, inspirada precisamente en la Nuit Blanche de París y realizada por primera vez en 2012, cuando La Floresta cumplió su centenario, la magia sublime se dio con el apagón que permitió resaltar las viviendas patrimoniales, iluminadas especialmente, como la de Pradeiro, anterior a 1918.

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