COMPORTAMIENTO

La escritura peligra por el teclado

Omnipresencia de los teclados pone en peligro al tradicional lápiz y papel.

Foto: Shutterstcok
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Durante la Edad Media, el trabajo de muchos monjes era escribir. Enormes páginas coloreadas demostraban que el arte de la escritura era privilegio de algunos pocos. Solo una fracción diminuta de la población podía leer lo que esos monjes escribían y mucho menos reproducirlo. Antes y después de eso, los manuscritos han sido la forma de guardar la información, de controlar el poder, la economía e incluso, para muchos, la fe. Pero eso está cambiando.

No se trata de perder la capacidad de registro, sino simplemente de cambiar el formato. Los teclados están en todas partes y prácticamente se podría sobrevivir sin tomar un lápiz. Con eso en mente, en 2014, Finlandia —uno de los países líderes en educación— decidió priorizar lo impreso y digital sobre lo manuscrito.

Los beneficios del lápiz.

"Hay una tendencia a creer que la escritura a mano no es algo importante cuando de verdad sí lo es", opina Natalia Ávila, académica de la Facultad de Educación de la Universidad Católica de Chile. Esto no solo porque sería crucial en el proceso por el cual se adquiere la escritura, sino también porque se necesitaría que este se realice a mano.

"Cuando los niños aprenden las letras de memoria, se produce una internalización que implica la asociación del sonido con la palabra. Esto va más allá y es parte de un proceso cognitivo que incluso involucra al cuerpo", explica la especialista.

"El hecho de que el estudiante tome el lápiz con la mano y haga el ejercicio de realmente escribir la letra es lo que produce la estimulación. Lo que no pasa cuando la tarea implica pegarles a teclas de forma repetitiva, las que, además, son iguales", agrega Gerardo Bañales, académico del Núcleo de Investigación en Educación de la Universidad Andrés Bello.

Lo que finalmente produce el escribir a mano es la habilidad de transcribir fluidamente y asociar rápidamente una letra con un sonido. Cuando esto se logra, el escribir se vuelve mecánico. Así, el niño pasa de pensar en letra por letra a simplemente escribir. Esto desocupa la concentración, la que puede enfocarse en otros temas, como errores de concordancia del texto.

Si bien faltan estudios, concuerdan los especialistas, lo anterior no se produciría si se aprendiera a escribir directamente en el teclado. Por ello, la importancia de mantener lo manuscrito.

"Cuando tomas notas, no solo se trata de la palabra escrita, sino también se organiza el espacio, se usan fórmulas y esquemas, todo lo que ayuda a desarrollar el pensamiento crítico", añade Gerardo Bañales.

Ahora bien, después de que se adquiere la escritura, no habría diferencia si el niño lo hace a mano o en el teclado. "En este contexto, una muy buena pregunta a responder si vamos a transitar hacia una cultura escolar completamente digital es qué vamos a perder y qué ganaremos", dice María Jesús Espinosa, académica de la Universidad Diego Portales. Evidentemente.

Mientras más se escriba, mejor, dicen los expertos, y en este caso no importa cómo. "El teclado no es malo per se ", opina Natalia Ávila.

El tema es cómo se haría la transición. "No sabemos cómo el aprender a escribir desde el principio en el teclado puede afectar la adquisición de la lecto-escritura o qué pasara con la ayuda de los padres en el proceso", agrega.

Convivencia.

Si bien la escritura en sí es considerada como una tecnología y que lo que realmente ha ido cambiando es el hardware, dice la especialista, las opciones que hoy nos dan las otras tecnologías permiten recuperar algo que se estaba perdiendo. "El que los jóvenes puedan escribir una novela en el celular apoya mucho a que las personas no dejen de lado esta habilidad", dice.

Gerardo Bañales coincide. "Se están diversificando las prácticas letradas, y ahora, además, se está dando de manera multimodal", dice. Pero el camino hacia lo digital no está exento de dudas, dice María Jesús Espinosa. "El riesgo de la tecnología es que se empiece a convertir en una especie de ortopedia, y si esta falla, uno se queda sin herramientas", dice. Antes de los teléfonos inteligentes todo el mundo se sabía de memoria los teléfonos de los más cercanos, pero ahora no, ejemplifica.

Por otro lado, la elección del soporte no lo es todo. "Lo que ha mostrado la investigación en didáctica es que el aprendizaje de la escritura depende, sobre todo, de factores que van más allá del soporte", explica la especialista. En otras palabras, los propósitos, conocimientos y motivación de quien escriba son aspectos que tienen mucha influencia en el aprendizaje. "Posiblemente, más que el soporte que se utiliza para escribir", termina.

Los cambios.

el teclado cambió la forma que nos vinculamos con la tipografía. La imprenta fue prácticamente desterrada de nuestra vida, a tal punto que pensar en la cursiva probablemente nos cansa de solo pensar las horas en las que tuvimos que trabajar en ella durante los años escolares y como al llegar a la etapa liceal logramos deshacernos de ella total o parcialmente.

Los teclados, los teléfonos móviles, internet, la cartelería e incluso la prensa utilizan solo la imprenta y tanto es así que en Finalndia, desde 2016 los niños solo aprenden el uso de este tipo de tipografía.

En tanto, desde 2013 la mayoría de los estados de Estados Unidos ya no enseñan a escribir con letra cursiva, sino solo con letra imprenta, la que también ayudaría a la adquisición inicial de la lecto-escritura. Desde 2014, enseñar este tipo de caligrafía no es obligatorio en el país norteamericano.

En la región la duda sobre si seguir enseñando la cursiva comienza a instalarse.

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