COMPORTAMIENTO

Coach de solteras para entrar al "mercado" de las parejas

Identificar los errores que se cometen cuando se busca pareja son algunos de los puntos que se abordan en estos talleres. La coach Cristina Vásconez aclara que es imposible salir al mercado de las parejas sin antes hacerse cargo de una misma.

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El Mercurio / GDAvie jun 7 2013 17:22

La ecuatoriana Cristina Vásconez, publicista de profesión, asegura ha observado durante años el fenómeno de la soltería, y su conocimiento del "consumidor" y las tendencias la llevó, finalmente, a iniciar coaching para solteras.

Entre otros conceptos, la coach señala que se debe derrumbar el concepto de "media naranja' con el que se refiere a la pareja, porque no sólo es cruel respecto de una misma, sino que priva de la posibilidad de ser compañeros de ruta.

"Los seres humanos no estamos preparados para las cosas importantes como ser padres o ser pareja. De alguna manera vamos improvisando en la vida y la psicología y el coaching son disciplinas que se hacen cargo de los entornos en que nos movemos", opinó.

Cuestionada sobre si el amor no es algo intuitivo, que nace desde la época de Adán y Eva, la profesional adujo: “Es verdad que se movía por la intuición, pero en este mundo donde todo se cuantifica nos hemos olvidado de eso, cuando la intuición es tremendamente relevante en el minuto de elegir una pareja. Ahora, la intuición está mal entendida, no es sólo la química o las mariposas; implica un conocimiento profundo del yo, de quién soy yo y cómo opero en ese ámbito”, comentó.

"Antes, las relaciones estaban sujetas a un mandato social muy fuerte, con marcos muy conservadores donde te casabas para toda la vida, y la felicidad no era relevante. Pero eso cambió y hoy los seres humanos están más conscientes de la necesidad de ser feliz y en eso, a veces, nos ponemos impacientes y resolvemos vínculos con una rapidez que antes no se daba. Hoy las personas están más preocupadas de por qué no funcionan las cosas; la modernidad impone situaciones que antes no existían como que las mujeres tienen menos tiempo”.

A continuación un extracto de la entrevista con la especialista en solteras. 

-¿Apunta a un escenario nuevo? ¿A una mujer autosuficiente?

La mujer no es la misma de antes, salimos a la calle con ganancias y pérdidas. O sea, podemos tener una vida, pero hemos perdido espacios, feminidad, fragilidad, y lamentablemente adoptamos un rol que no es el nuestro, uno masculino. Y en paralelo a todo eso, los hombres se empezaron a sentir sin pega, desplazados, porque las hordas de mujeres superpoderosas no dan espacio para hacer pareja.  

La especialista apunta a una serie de ritos que hombres y mujeres han perdido y que han afectado las posibilidades de relacionarse. Una de ellas, por ejemplo, es el viejo hábito de que el hombre pase a buscar a la mujer (ahora se juntan en el lugar), o que él pague la cuenta.

“No tiene que ver con ser feminista o no, tiene que ver con el hecho de que hay momentos para ser frágil y acoger la fragilidad del otro. La fragilidad no es terreno de las mujeres, es de ambos, ambos se tendrán que acoger en su momento, turnándose. Esto es necesario porque se necesita tiempo para saber si esa persona es la que nos conviene”.

¿Hay otros factores que estén interviniendo? ¿Miedo al compromiso y al fracaso?

Hay casos en que una mujer se lanza a una relación precipitada por una evidente carencia afectiva que se arrastra de la infancia.

¿En todo esto, las expectativas de perfección son muy altas? 

Sí, porque buscamos una felicidad más bien externa, es decir que emana de otro; buscamos en el otro aquellas cosas que no encuentro en mí. Al establecer una relación de pareja se debe parar y ver cuáles carencias tenemos y esperamos que otro supla; que el otro nos llene problemas de autoestima. Mientras menos sepa de mí más vulnerable estoy frente a una relación. Tenemos que hacernos cargo de nosotros mismos antes de salir al mercado de las parejas.

¿El modelo del hombre ideal todavía pesa? 

Sí, efectivamente los queremos exitosos, guapos y ahora femeninos, conectados. En cambio, olvidamos proyectarse para ver cómo será ese hombre a los 50 años. Se trata de ver lo medular, pero el tema es que muchas veces no resolvemos qué es lo medular en una. Andamos con el miedo de espantar a los hombres con el cuento de llevar el vestido de novia en la cartera, pero es un derecho saber si ese hombre quiere ser un picaflor o quiere algo a largo plazo.

¿Todo se ha agravado por un pésimo manejo de las frustraciones? 

Sí, estamos en una cosa de consumo inmediato, de ponerse exigente, de huir de relaciones complicadas. Si hay un porcentaje alto de solteras también lo hay de hombres, y nadie dice que se debe terminar en matrimonio, pero es bueno tener pareja.

Cuando se llega a cierta edad soltera, ¿se cae en la profecía autocumplida?

La verdad es que se aplican ciertos paradigmas como ‘hay pocos hombres’. Cuando socialmente se instala eso en el ambiente eso predispone a las mujeres. 'Me tocara un separado o me voy a quedar con lo que desechó el resto’ son otros y en eso no hay alegría y por lo tanto, no hay buena disposición y menos se está siendo activa. A pesar del empoderamiento que vivimos, de algún modo tomamos una actitud pasiva en donde sentimos que somos elegidas todavía. Algunas creen que no tienen chance de decir ‘tú no’ porque estamos con la idea clavada de que hay pocos hombres.

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