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La disyuntiva de la economía del conocimiento y la perspectiva apocalíptica

Hay diversas formas de interpretar el impacto que tiene la tecnología en nuestra vida.

Mujer con computadora. Foto: iStock

Todavía están muy presentes los debates en relación a la tecnología y el lugar que la sociedad moderna le proporciona. En medio de estas controversias se encuentran las políticas educativas que toman a la tecnología como motor de desarrollo. Pero también están los actores que, lejos de ver en la tecnología una fuente de desarrollo considera que nos hace menos inteligentes y más dependientes.

La sociedad actual, la sociedad llamada de la información, tiene como estandarte la inmediatez y la comunicación instantánea. Vivimos en un mundo globalizado e hiperconectado donde las tecnologías de la información y comunicación (TIC) juegan un papel fundamental. Estamos frente a una revolución que ha impactado y moldeado todos los ámbitos humanos. Nuestras formas de relacionarnos, de aprender, de trabajar y de vivir se han modificado y dependen cada vez de las tecnologías de la información.

Si bien todos estamos de acuerdo en que las TIC han cambiado nuestra forma de vivir y entender el mundo, no todos entendemos a las TIC de la misma manera. Hay diversas formas de interpretar el impacto que tiene la tecnología en nuestra vida. Si bien hay una gran cantidad de estudios al respecto, las interpretaciones y las opiniones son diversas y en muchos casos opuestas. Incluso los propios organismos internacionales encargados de evaluar el impacto de las TIC en políticas en educación, cultura y desarrollo no tienen posiciones concluyentes y en muchos casos se contradicen.

La UNESCO por ejemplo, considera que las TIC pueden contribuir al acceso universal a la educación, a igualar las posibilidades de aprendizaje por parte de los estudiantes, a la vez posibilitan mejorar la calidad y el desarrollo profesional. En términos generales se parte de la idea que la tecnología puede hacer más eficiente al sistema educativo. Esta posición es la que unos años antes llevó a Nicholas Negroponte a llevar adelante su proyecto One Laptop Per Child (OLPC). Iniciativa que sirvió de modelo a otros países que apostaron a la economía del conocimiento, incorporando las TIC en sus políticas educativas. Así fue que en 2007 en Uruguay se instala el Plan Ceibal el cual busca promover la inclusión digital y disminuir la brecha digital.

Pero por otro lado se ubican los detractores de las TIC, quienes piensan, entre otras cosas, que estas son el peor enemigo del pensamiento crítico, pues las personas generan desde la infancia una dependencia en los ordenadores que lleva a anular la capacidad de elaborar ideas propias. Consideran que el uso de internet hace a las personas menos críticas y reflexivas ya que las personas obtienen todo lo que quieren de manera procesada y de forma cada vez más inmediata. Estas posturas consideran además que las TIC, por facilitar esa inmediatez en la información, obstruyen nuestra capacidad de asombrarnos, al mismo tiempo que nunca se está totalmente conforme pues internet nos fija estándares de cómo vivir y como ser. Pero sobre todo muchos pensadores modernos critican la idea de que “a mayor cantidad de laptops por niño mayor progreso o desarrollo”. Tienen una visión crítica de proyectos como el Plan Ceibal y OLPC, por partir de una mirada determinista de la tecnología, entendiendo que la tecnología incide de manera directa y positiva en el desarrollo de las personas y de su contexto social. Se crítica esta postura por partir de una lógica lineal.

La realidad indica que hasta el día de hoy, 10 años después de creado el Plan Ceibal en el Uruguay, los resultados y sus implicancias, se encuentran todavía en proceso de análisis y continúan siendo motivo de debate. Los resultados del Plan Ceibal en relación a la educación son diversos pero no corresponden a mejoras lineales en los desempeños curriculares. Tal es la magnitud del debate en relación a las TIC y el desarrollo, que el propio Banco Mundial que había catalogado al Plan Ceibal como “totalmente ineficaz” reconoció hace pocos días su error y reconoce al Plan como “uno de los ejemplos a nivel mundial de cómo un programa puede llevar la tecnología a las aulas y ser un vehículo para acercar los maestros y profesores a soluciones innovadoras, con el objetivo de influir sobre aprendizajes para potenciarlos". Esto demuestra que aún no hay posiciones concluyentes en relación al impacto de las TIC, y que grandes organismos como el propio Banco Mundial carecen de posiciones únicas e irrefutables sobre la temática, la cual continúa siendo estudiada.

Finalmente, las posiciones maniqueas no ayudan a avanzar en la temática. No debemos caer en la perspectiva apocalíptica pero tampoco en la sacralización de las TIC. La sola inclusión de la tecnología, no asegura el desarrollo humano, es verdad, por ello es fundamental acompañarla de propuestas educativas y culturales.

En Uruguay la inclusión de los niños en el mundo de las TIC se da en el marco de un proyecto en el cual se encuentran involucradas varias instituciones y organismos internacionales que apoyan y monitorean su funcionamiento. Por lo que esta democratización de la tecnología, no es solo material sino intelectual, ya que por un lado permite el acceso a información de calidad a personas que no hubiesen podido acceder de otra forma, es decir, se apunta a la inclusión social a través del acceso y apropiación de las TIC. Pero a la vez esta apropiación material está acompañada de una red de personas que apoyan a los niños en este recorrido. Por lo que no solo se trata de dar acceso, sino de integrar ese acceso con políticas de educación en donde, las distintas instituciones, familia, Estado y escuela apoyen y se integren en el proceso de incorporación de las TIC. De este modo, el efecto posiblemente negativo de las TIC (mala información, uso inapropiado) es disminuido por las diversas organizaciones a las que pertenece el niño, en donde se le da apoyo y herramientas intelectuales para interpretar la información a la que accede.

*PIMOD es una agencia de publicidad que desarrolla estrategias de comunicación integral con corazón digital.

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