CIENCIA

Correr según un test genético

Una muestra de saliva permite diseñar un plan a la medida de cada deportista.

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Un sistema informático ofrece plan detallado de entrenamiento. Foto: Shutterstock

En los últimos años han surgido aplicaciones de la Genética que han sorprendido a todos aquellos que no formamos parte del mundo científico. Por ejemplo, el hecho de poder saber, en las primeras semanas de embarazo, si un feto tiene o no síndrome de Down, o si una mujer tiene altas posibilidades de desarrollar cáncer de mama, aún antes de que aparezca una alteración en su cuerpo.

De la mano de este tipo de estudios, la Genética comenzó a salir de los laboratorios y cada vez más firmas obtienen datos del ADN humano para aplicarlo a aspectos de la vida cotidiana como nunca antes se había pensado.

Una da las áreas que comienza a integrar esta disciplina es el deporte. A nivel mundial comienzan a surgir empresas que combinan dos fenómenos: el hecho de que los equipos de análisis genético son más accesibles y la moda del fitness, que moviliza a miles de personas en todo el mundo entorno al cuidado del cuerpo y el ejercicio físico.

¿Cómo se combina la genética y el deporte? Existen test que se valen de una muestra de saliva para diseñar un plan de entrenamiento a medida del deportista.

En Uruguay una de las empresas que lo ofrecen es Genestore, multinacional de origen indio que recientemente se instaló en el país.

Según explicó Martín Oppenheimer, director general de la empresa, en base a una muestra de saliva realizan un estudio genético de la persona y definen sus predisposiciones en cuanto a rendimiento, capacidad aeróbica, tipo de músculo y capacidad para quemar grasas, entre otros aspectos.

Ese perfil genético es combinado con información del deportista como sus medidas y su peso. Con base en esos datos y según las metas que la persona se haya fijado para su ejercicio, un sistema informático le ofrece un plan detallado de qué hacer, con qué ritmo y cómo ir subiendo de intensidad para cumplir con sus expectativas.

Asimismo, como su ADN no varía con el paso del tiempo, si pasados ciertos meses desea fijarse nuevas metas, actualiza la información del software y vuelve a diseñar su rutina.

La apuesta, dijo Oppenheimer, es que cada uno tenga su plan de ejercicios según su cuerpo y no de acuerdo a una regla establecida para un grupo. Según la predisposición de cada uno, apuntó, dos personas pueden llegar a un mismo objetivo desde distintos caminos.

De todas formas, el sistema no está diseñado para que lo utilice cualquier ciudadano sin formación sino para que lo apliquen clubes deportivos, personal trainers e instituciones médicas que puedan incorporar el test y "traducirlo" para sus clientes.

El equipamiento se basa en dos hisopos para tomar la muestra de saliva, un formulario y el software, que sería analizado y procesado por la institución o el profesional a cargo. Muy lejos de los complejos equipos que uno pensaría cuando se trata de este tipo de análisis científico.

Además de lo relativo a qué ejercicio practicar, el sistema orienta sobre la dieta a ingerir, detallando aspectos como qué comer antes del ejercicio, cuánta cantidad y con qué margen de tiempo, para obtener los máximos resultados según lo que la persona se haya fijado como objetivo.

Genestore no es la única empresa que aplica este tipo de test en el mundo. En 2015 dos españoles crearon Unikme Genetics con el mismo objetivo. Según publicó el diario El Mundo, tuvieron en cuenta hasta diez marcadores genéticos entre los que figuran los denominados ACE, FTO y ACTN3.

A partir del análisis de todos ellos, señalaron al periódico español, el deportista que se somete a este test puede mejorar su rendimiento y conocer su cuerpo en cinco bloques que informan sobre su resistencia, su potencia, la movilización de grasas, la predisposición a lesiones y la entrenabilidad.

Este tipo de test permiten realizar entrenamientos más adecuados para cada persona e incluso guiar a cada deportista hacia algún tipo de ejercicio diferente al que esté practicando, si no es el que más se adecúa a su complexión física y su perfil genético.

El doping más peligroso.

Francisco José Berral de la Rosa, catedrático de la Universidad Pablo de Olalde, Sevilla, España, durante su participación en la XIV Clínica de Actualización Deportiva, alertó a la comunidad científica sobre "el inminente peligro" que amenaza la integridad de los deportistas de élite, una nueva técnica biotecnológica en la que se inyecta un gen dentro del cuerpo para alterar el ADN de células somáticas (músculos y sangre) como una forma moderna y arriesgada de mejorar el rendimiento físico de los deportistas de mediano y alto rendimiento. Algunos países europeos, según el sitio am.com.mx, ya prohibieron el uso de elementos o expresiones genéticas que tengan como propósito incrementar el rendimiento deportivo, de a cuerdo a lo revelado por Berral de la Rosa. En Uruguay no hay reportes de que se haya utilizado este tipo de técnicas para alterar el desempeño de los deportistas.

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