CIENCIA

Cáncer de próstata: el doble de riesgo

Cuando un familiar tiene el tumor la posibilidad de sufrirlo se duplica.

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Foto: Shutterstock

El antecedente de tener un familiar con cáncer de próstata hace aumentar el riesgo de desarrollar ese tumor en los hombres de esa familia. Y un estudio sueco en más de 50.000 hermanos de hombres que tenían este cáncer, demostró que tienen un 30% de riesgo de desarrollar esta enfermedad comparado con el 13% de la población general. Cuando, además del hermano, el padre tuvo este tumor, su riesgo se incrementa a 48%.

Otra importante conclusión tiene relación con la agresividad del tumor: aunque el pariente haya tenido un cáncer poco maligno, la persona tendrá un riesgo más elevado que el común de las personas de que su cáncer sea muy agresivo.

"Existe un cáncer de próstata que a menudo es de muy lento crecimiento, y que por eso es de buen pronóstico, y a menudo no necesita tratamiento. Pero hay también tipos agresivos que pueden ser mortales. La habilidad para diferenciar entre unos y otros es importante. Hasta ahora no conocíamos las magnitudes de estos riesgos", explica Pär Stattin, profesor del Departamento de Cirugía y Ciencias Perioperativas e investigador principal de este estudio.

El estudio es importante ya que se trata de un cáncer que es muy frecuente. Para Uruguay, es el cáncer que más sufren los hombres y el segundo que más mata. Uruguay pierde cada año a 600 hombres por esta causa.

Los resultados del trabajo de las universidades suecas de Lund, Uppsala y Umea se publican en el Journal of the National Cancer Institute.

Respetados.

"Este trabajo es importante, entre otras cosas, porque se hizo con la información de la base de datos de Suecia, que es la más respetada que existe", dice Camilo Sandoval, jefe del equipo de Urología del Instituto Oncológico FALP.

En su opinión, el aporte es demostrar que basta con tener un antecedente familiar para tener un mayor riesgo de desarrollar un tumor agresivo.

"Ahora sabemos que si un paciente tiene un antecedente de este cáncer en su familia, tenemos que vigilarlo en forma estrecha", dice Roberto Van Cauwelaert, urólogo de Clínica Indisa. Esto se traduce en hacerle un tacto rectal una vez al año, controlar el antígeno prostático cada seis meses y hacer una resonancia anual.

En el caso de que exista la sospecha de un tumor, se puede hacer una biopsia para despejar cualquier duda.

En cuanto al tratamiento, los médicos destacan la cirugía que se hace con el robot Da Vinci, el más moderno que existe y que permite llegar con mejor visión y movimientos más precisos al tumor.

Pero hay casos en que la mejor opción puede ser la irradiación. Para ello hay igualmente varias alternativas.

En el caso de los medicamentos, hoy existen muchos fármacos que bloquean el crecimiento del cáncer. En los últimos siete años se ha producido un gran avance en este tipo de tratamientos, aunque son de costos considerables.

En quienes tienen mayor riesgo de enfermar, los médicos recuerdan que se puede sugerir ciertos hábitos de vida como evitar consumir productos lácteos y proteína animal. Asimismo, es bueno aumentar la ingesta de vegetales, entre los que se destaca el tomate por su contenido de licopeno, un potente antioxidante que se cree puede ayudar a prevenir este cáncer, así como otras dolencias de la próstata.

Además, la vitamina D y el selenio tendrían efectos protectores. Este último, presente en el pescado, ha comenzado a tomar notoriedad porque algunos estudios lo han vinculado con la mejora en la fertilidad ya que aumenta la producción de semen y el movimiento de los espermatozoides. (En base a El Mercurio/GDA)

El dilema del PSA.

El cáncer de próstata a menudo puede detectarse antes de que surjan los síntomas estudiando la cantidad de antígeno prostático específico (PSA) —una sustancia producida por las células de la glándula de la próstata — en la sangre. Un alto nivel de PSA podría ser indicativo de cáncer, y si se lo encuentra en un análisis de sangre, el paciente podría ser enviado a hacerse una biopsia. Pero aquí está el problema. Ya que el PSA se secreta tanto por las células normales y las células cancerosas, sus niveles podrían estar elevados por otras razones y no necesariamente por cáncer. A fines de 2015, investigadores del Instituto Karolinska, en Suecia, desarrollaron un nuevo test para detectar el cáncer de próstata. Sin nombre comercial por el momento, el test "STHLM3" es un examen de sangre que analiza una combinación de seis elementos (formalmente "marcadores proteicos") entre 200 marcadores genéticos y datos clínicos (edad, historia familiar y biopsias prostáticas previas). El desarrollo fue llevado adelante con Thermo Fisher Scientific, multinacional de origen estadounidense especializada en el desarrollo de productos de biotecnología. Los resultados mostraron que STHLM3 redujo 30% la cantidad de biopsias. Tanto el test como el PSA fueron aplicados a 50.000 participantes para comparar la información que arrojaba cada uno. Según los científicos, el nuevo test halló cánceres agresivos en hombres que habían obtenido valores muy bajos de PSA, en quienes los tumores hubieran pasado desapercibidos.

OTROS FACTORES DE RIESGO

Hispanos. Menos riesgo que los blancos

Se desconocen los motivos exactos de las diferencias raciales, pero los hispanos tienen un menor riesgo a desarrollar cáncer de próstata y de morir por la enfermedad que los hombres de raza blanca en general.

Edad. Después de los 65 años en su mayoría

El riesgo de cáncer de próstata aumenta con la edad, especialmente después de los 50 años. Más del 80% de los casos de cáncer de próstata se diagnostican en hombres de 65 años o más.

Raza. Hombres negros son más vulnerables

Los hombres de raza negra presentan un mayor riesgo de padecer cáncer de próstata que los de raza blanca. También tienen más probabilidades de desarrollarlo a una edad temprana y de tener tumores agresivos.

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