Impacto

La biblioteca futurista china, más ilusión que libros

La arquitectura y su fama han hecho que miles de personas vuelvan a la biblioteca. 

La biblioteca futurista china, más ilusión que libros
La biblioteca futurista china, más ilusión que libros

Dotada de una arquitectura futurista, una biblioteca china causa sensación en internet. El problema es que las estanterías blancas que se elevan en espiral acogen menos libros que obras realizadas con una técnica que engaña a la vista, conocida como trampantojo.

Placas de aluminio impresas hacen las veces de libros en las baldas superiores.

Las imágenes de la biblioteca de Binhai dejaron boquiabiertos a los internautas en China y en el extranjero desde su apertura en octubre.
Algunos medios de comunicación la describieron como "la mejor del mundo" o como "el sueño de cualquier enamorado de los libros".

El fin de semana, 15.000 personas en promedio visitan esta construcción de seis plantas, situada en Tianjin (norte), a 120 km al sudeste de Pekín.

Concebido por el gabinete holandés MVRDV, el edificio contiene un inmenso auditorio esférico que, visto del exterior, recuerda el iris del ojo.

La biblioteca cuenta con 200.000 libros y espera alcanzar una colección de 1,2 millones de ejemplares.

Pero los lectores que contaban con sacar algún volumen de las estanterías más altas se han quedado con las ganas.

"Hay una gran diferencia entre las fotografías y la realidad", afirma Jiang Xue, un estudiante de medicina de 21 años, junto a una estantería dedicada al Partido Comunista en el poder en China.

En el proyecto original, las estanterías más altas debían ser accesibles desde las salas situadas detrás de ellas, explica MVRDV a la AFP. Pero un apretado calendario de obras les obligó a desechar la idea.

La decisión se tomó "a nivel local y en contra de la voluntad de MVRDV", afirma la portavoz del gabinete, Zhou Shuting.

Para Liu Xiufeng, el director adjunto de la biblioteca, el diseño del edificio es un quebradero de cabeza.

En los planos refrendados por las autoridades, el atrio estaba concebido como un lugar por el que circular, sentarse, leer o conversar... pero no para almacenar libros, dice.

"No se puede usar este 'hall' más que por un motivo autorizado expresamente. Por lo tanto no se pueden colocar obras", afirma Liu con una sonrisa.

Las escaleras blancas talladas de forma irregular también suponen un problema, sobre todo para los aficionados a los selfis que no apartan la vista del teléfono.

"Mucha gente se cae. La semana pasada una anciana resbaló y se dio un golpe fuerte en la cabeza. Sangró", explicó uno de los vigilantes.

'Conferirle un alma'
La exposición mediática de la biblioteca provocó un aumento del número de lectores: los préstamos diarios de libros se multiplicaron por cuatro desde la inauguración.

Y las salas dedicadas a los niños desbordan de familias que recorren los álbumes ilustrados.

"El edificio es como un recién nacido que nos han confiado. Ahora nosotros tenemos que conferirle un alma", afirma Liu, el vicedirector.

Pero aumentar el número de abonos podría resultar difícil en un país donde muchas personas leen novelas por teléfono, tableta o libro electrónico.

La popularidad de las aplicaciones móviles de lectura disparó la edición digital.

La plataforma de libros digitales China Literature (a menudo considerada el equivalente chino del "Kindle Store" de Amazon) hizo una salida a bolsa en Hong Kong la semana pasada.

En el atrio de la biblioteca, el joven Yuan Jiwen, diplomado en comercio electrónico y apasionado por las novelas que transcurren en la China antigua, sostiene un libro de bolsillo... que no lee, mientras mira a la gente pasar.

"Pocas veces tengo en la mano obras de papel", declara. "Pero sostener una aquí es pertinente ¿no le parece?"

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