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El Este baila en la hora mágica

Las fiestas al atardecer en la playa,con música en vivo, son furor en la temporada esteña.

A las cuatro de la tarde del sábado, la playa Montoya ya rebosaba de público en el predio donde se iba a desarrollar uno de los eventos más esperados de la temporada: el sunset de Corona. El año pasado, la marca de cervezas había dejado la vara muy arriba con un espectáculo musical a la caída del sol en el que las mellizas Nervo, notorias DJs australianas, hicieron bailar a cientos en la arena. Por eso había una gran expectativa. Y el evento cumplió con creces.Este evento de la marca de cervezas tiene lugar en muy pocos lugares del mundo. "Este año el primer sunset de Corona fue aquí. La gira sigue el 16 de enero en Australia, el 30 de enero en Chile y luego en México, Reino Unido, España, Italia y China", contó Gabriela Cibils, gerente de marketing de Fábricas Nacionales de Cervezas. "Se eligió Punta del Este por ser un balneario internacional de muy buen nivel".

Festival Sunset con música electrónica, gastronomía, arte y relax en Montoya.
Festival Sunset con música electrónica, gastronomía, arte y relax en Montoya.

Miles.

La llegada a La Barra se vio saturada en la tarde del sábado por la cantidad de vehículos y las miles de personas, en su mayoría de poco más o menos de veinte años, que se dirigían al sunset. Cientos de personas quedaron sin entrada (eran gratis, solicitadas por Facebook, o se conseguían comprando una caja de 24 cervezas en Tienda Inglesa de Punta del Este), y afuera del enorme predio cercado sobre la arena se podía encontrar a algún revendedor que pretendía cobrarlas a US$ 100 (algunas personas lograron regatear el precio hasta US$ 30).

Este año, a diferencia del pasado hubo dos escenarios. Griffin Stage, el principal, y Crown Stage. El primero agrupó desde temprano al mayor número de gente bailando y saltando al ritmo de la música electrónica y, cuando ya había caído el sol, el segundo dio lugar a un espectacular diseño de luces que asemejaban a un sol donde se alternaban los colores rojo, azul y naranja.

Además, se instalaron varias barras para vender cerveza, refrescos y tragos, una sala vip, un sector de tiendas de ropa (desde ropa interior y botas hasta tops y vestidos hippie chic), puestos de comida (sándwiches, burritos, crepes y helados), una torre para ver el evento desde lo alto, un área para aplicarse tatuajes temporales y hasta un par de quinchos con sillas para masajes.

"La propuesta no es únicamente de música de vanguardia sino que es mucho más amplia. Se trata de un festival que también tiene instalaciones artísticas, espacios para el relax, espacios lúdicos y una propuesta gastronómica a cargo del chef André Amaro", explicó Gabriela Cibils a El País.

En las barras se podía consumir cervezas Corona, gaseosas y agua. La clásica botella de vidrio transparente, por cuestiones de seguridad, fue sustituida por botellas de aluminio que, heladas, que ayudaron a los presentes a combatir el calor de una tarde, por suerte, un poco ventosa.

Algunos tragos especiales, como el Corojito (cerveza, ron, lima, menta y azúcar), Corona Dream (cerveza, tequila, Cointreau, lima y azúcar) o Corona Sunsets (cerveza, maracuyá, gin y jugo de limón), se ofrecían a un precio único de $ 300.

Hora mágica.

Corona no es la única marca que apela a los sunsets. Todas las tardes funciona Ovo Beach, frente al Conrad. Este parador que mezcla lo rústico con lo sofisticado, y que ofrece coctelería de primer nivel, se ha transformado desde el año pasado, cuando abrió, en el lugar de referencia de los sunsets esteños.

"Nosotros aprovechamos la ubicación privilegiada, con vista a la isla Gorriti, al puerto y todo el panorama de la puesta del sol, que pocos lugares tienen, para organizar eventos con DJs de primera línea a nivel regional", explicó Javier Azcurra, de Ovo Beach a El País.

Este año el parador alberga desfiles todos los jueves y tuvo la presencia del argentino Ale Lacroix como DJ invitado varias tardes, así como una fiesta musicalizada por la banda de Juanse y el Zorrito Von Quintiero, o el debut como cantante de Florencia Torrente.

Otras marcas, como Vera o Pilsen, también organizaron estos eventos para ver la caída del sol con fiestas al ritmo de la música electrónica en las espectaculares playas de Rocha, entre las que se destaca La Balconada, en La Paloma, o la Playa del Barco, en La Pedrera.

El mismo sábado, la marca de vinos Rutini y la posada Le Club organizaron un sunset en La Barra con protagonismo del bartender español Diego Cabrera, de los mejores del mundo, que preparó jarras de clericó para los presentes y la música en vivo de Maxi Trusso.

La elección de estos eventos en lugar de fiestas u otras alternativas para la promoción de marcas tiene un porqué. “Es un momento mágico en el que se puede celebrar el espíritu de la playa y vivir una experiencia de desconexión”, explicó Cibils.

Pocos problemas

El sunset de Corona contó con la presencia de DJs como Bob Moses, Nightmares on wax, Bakermat Live, y el cierre a cargo de un intenso set de tropical house del australiano Thomas Jack, además de un espectacular show de luces y fuegos artificiales. Sin embargo, cada vez que se anunciaba el nombre de uno de los DJs, muchos reían y decían frases como “¿quién?” o “ni idea”. Otros destacaron la calidad de los que se presentaron en el segundo escenario, donde se concentró menos gente: Soul Clap, Amirali y José Padilla.

Hubo detalles que no estaban del todo cuidados, como alguna desorganización en las barras, el tamaño demasiado estrecho de los puestos de comida y las esperas que había que soportar en algunos.

A pesar de esto, el evento y el lugar fueron dignos de la expectativa que se había generado. Si bien careció de la adrenalina que despertaron el año pasado las hermanas Nervo, la grilla variada le dio un plus. Más allá de la polémica generada por la enorme fracción de playa de la que se apoderó. 

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