SALUD

Alcohol tras la cirugía

Uno de cinco que se ha hecho una cirugía para bajar de peso tiene problemas con el alcohol.

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El 32% de los partos en el Clínicas fueron inducidos; se espera que no supere el 10%. Foto: G. Pérez

El 20% de las personas que se someten a una cirugía bariátrica para perder peso puede desarrollar problemas con el alcohol, con síntomas que a veces no aparecen hasta cinco años después de la intervención. Así lo establece uno de los estudios más grandes que se han realizado hasta ahora, que incluyó el seguimiento durante siete años a más de 2 mil pacientes en Estados Unidos.

Según la investigación, divulgada por la Sociedad Americana de Cirugía Metabólica y Bariátrica, se recomienda que los pacientes reciban un seguimiento clínico a largo plazo para controlar, y eventualmente tratar, cualquier trastorno o dependencia por el abuso de alcohol.

Desde su surgimiento, la cirugía bariátrica ha demostrado ser el tratamiento más efectivo para la obesidad severa, enfatiza Wendy King, autora del trabajo. "En un gran número de casos favorece una reducción sustancial y duradera del peso, además de mejorar o eliminar enfermedades asociadas a la obesidad, como la diabetes tipo 2".

La especialista de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Pittsburgh aclara que, sin embargo, todo procedimiento médico tiene riesgos y beneficios.

Gracias a un estudio previo de 2013, "sabíamos que había un aumento en el número de personas que experimentaban problemas con el alcohol durante los primeros dos años de la cirugía, pero no esperábamos que el número de pacientes afectados continuara creciendo a lo largo de siete años de seguimiento".

Para el trabajo analizaron a pacientes con un bypass gástrico (cirugía en Y de Roux), en comparación a un grupo que recibió una banda gástrica para bajar de peso. King y su equipo descubrieron que el 20,8% de los pacientes con bypass desarrollaron problemas por consumo de alcohol en los primeros cinco años tras la cirugía, en contraste al 11,3% del segundo grupo. Algo similar ocurriría en quienes se someten a una gastrectomía en manga, otra de las cirugías más populares.

La misma a la que se sometió Enrique Olmedo (42) hace seis años. "El doctor me dijo que no tomara en los primeros meses, pero yo no lo hice durante todo el primer año. Me daba miedo que mi organismo no estuviera preparado y me hiciera mal".

Pasado ese tiempo, comenzó a beber cerveza. "No tomaba mucho, pero notaba que me mareaba muy de repente. Hoy evito los destilados por lo mismo".

No existe una explicación definitiva para este efecto. "Probablemente, por cambios anatómicos, la velocidad de vaciamiento del estómago es más rápida y los alimentos pasan al intestino y se absorben en menor tiempo. Eso podría explicar una menor tolerancia al alcohol", dice Álex Escalona, cirujano digestivo.

Así, bastan menos gramos de alcohol que lo habitual para causar un efecto en la persona. Si antes se sentía mareada con cuatro copas de vino, ahora lo hará con dos.

El especialista precisa que también podría haber características de personalidad que favorecen esta situación. "Se ha visto que entre los pacientes bariátricos hay una tendencia mayor a tener adicciones, y la comida es una de ellas". De hecho, algunos pacientes tras la cirugía tienden a sustituir el placer que les daba la comida por cigarrillos, el alcohol o el juego.

LAS CLAVES DEL TEMA.

Sustituir.

Estudios científicos realizados en animales sugieren que esta cirugía puede aumentar la sensibilidad al alcohol a través de cambios en la expresión genética y el sistema hormonal que afecta las áreas del cerebro asociadas con la recompensa.

Con cuidado.

Tienen más riesgo de desarrollar problemas con el alcohol los hombres, los más jóvenes y quienes fuman, así como quienes están separados o no cuentan con red de apoyo. Sugieren no beber seis meses después de la cirugía y luego sí pero en dosis bajas.

Revisión.

Los médicos recuerdan sobre la importancia del seguimiento posquirúrgico. Al principio una vez al mes, luego cada tres, seis meses y pasado un año debe ser anual. La revisión evalúa la densidad ósea, la masa muscular o el déficit de minerales y vitaminas.

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