POLONIA
-
03 abril 2013 | 04:00Un estadista oxidadoE n 1984, Lech Walesa era un icono. Electricista en un astillero polaco e hijo de una modesta familia granjera, había salido de la nada para inspirar una revuelta de trabajadores que hizo poner de rodillas al monstruo del comunismo. Era discutido por estadistas en Washington, Moscú y Beijing. Había demostrado el poder de la fe religiosa y se había reunido en privado con el papa Juan Pablo II. Su bigote se volvió moda. El sangriento logo de Solidaridad, su sindicato, estaba en vidrieras de París, Tokio y Los Ángeles. Revistas occidentales lo nombraron














