Desde hace unos días más de 21.000 jubilados y pensionistas de Salto están pudiendo acceder al beneficio de no pagar boleto en el transporte público del departamento.
Abolida en Montevideo en 1960, la tracción a sangre de vehículos resurgió con fuerza a fines del siglo pasado cuando la izquierda llegó a la intendencia capitalina.