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Claire es esposa,madre de tres hijos, hija, hermana… todas estas facetas están contempladas en un personaje que Julie Bowen traslada a la pantalla con mucho acierto.
Claire, Phil y sus tres hijos conforman la pata "tradicional" de esas tres versiones familiares con las que Modern Family hace humor y del bueno. La serie ya ganó dos Emmy en forma consecutiva, a los que este año se sumaron los Emmy a Actores de Reparto obtenidos por Julie Bowen y Ty Burrell, los actores que interpretan a Claire y Phil. Casi todo el elenco aspiraba a la estatuilla y a Bowen le tocó competir con la colombiana Sofía Vergara. "Espero que Sofía lo gane el próximo año. Creo que es muy divertido que lo ganen distintas personas. Yo estaba haciendo campaña por ella este año y espero que lo gane el próximo. Yo ya estoy hecha. Oh, Dios, estoy hecha", confesó Bowen en un diálogo con la prensa en el que también dio muchos detalles del detrás de escena de una comedia que va por su tercera temporada (Moviecity, domingos, 22 horas. Canal 4 emite las anteriores los domingos, 14:30).
-¿Cuál Emmy te emocionó más, el individual o el de la serie?
-Con todas estas personas trabajaron para hacer este programa, es bueno que se los reconozca a todos. Fue un poco raro para mí pararme delante de todos y decir: "Sí, yo". Fue un poco fuerte.
- ¿Te imaginabas que el programa podría llegar tan lejos?
-Pensaba que la serie era fantástica, pero el público es veleidoso. Podría haber pasado cualquier cosa. Pensé: "Guau, voy a hacer el papel de una madre en esta serie". Generalmente este rol viene cuando estás por morir. Probablemente vaya a morir en algún otro programa no tan exitoso como Modern Family, estoy segura.
Lo que realmente me sorprendió no fue que la serie tuviera tanto éxito, sino que trabajaran tanto para desarrollar mi personaje de maneras tan diferentes. Ella podría haber sido la esposa molesta y gruñona de ese adolescente adulto y, a veces, ese es mi papel. Pero los autores también han trabajado muy duro para desarrollar mi personaje más allá de eso y me siento muy afortunada. No estoy parada detrás de la puerta aguardando para decir "¿dónde has estado?" o "¿qué está ocurriendo?".
-¿Debés tener cuidado para no trasladar ese tono de voz a tu hogar?
-No, no. Debo cuidarme de no llevar ese tono de voz al trabajo. Tengo un esposo y tres hijos. Están muy acostumbrados a esa voz.
-¿Tenés que recordar cuáles son tus hijos en la TV y cuáles los verdaderos para saber cómo hablarles?
-En realidad, aprendo mucho de los niños de la TV. Bueno, porque son más grandes. Por ejemplo, Rico (Manny Delgado) no es uno de mis hijos en TV, pero lo siento como si fuera. Duke (Nolan Gould), Rico y Alex (Ariel Winter) tienen más o menos la misma edad y comenzaron cuando tenían 10 años y medio. Ahora tienen entre 13 y 14. Los he visto cambiar tanto. Fue maravilloso para mí verlo. Y supongo que eso va a pasar con mis propios hijos. Entonces llegás a la conclusión de que si algo te está volviendo loca, no debés preocuparte porque probablemente cambiará, y si algo es fantástico, tampoco debés ilusionarte demasiado, porque es probable que también cambie.
-¿Qué cambiará para Claire esta temporada?
-Que es vieja. Se está volviendo vieja. Me sorprende que siempre encuentren distintas cosas para que Claire realice y se involucre. Pero las historias, a la larga, son muy pequeñas. Una de las cosas más divertidas que vi fue una pelea de Sofía con el perro por un zapato. No es nada importante. No hablamos ni de cáncer, ni de un divorcio, y creo que allí es donde radica la fuerza de esta serie, no necesariamente en las grandes historias, sino en las pequeñas y en la manera de narrarlas.
-¿Cómo viviste esta experiencia en tu familia?
-Realicé el piloto de Modern Family cuando estaba embarazada. Nos enteramos de que me habían elegido cuando estaba en trabajo de parto. Atendí el teléfono, estaba aburrida. Soy buena dando a luz. Dije: "Debo ir y tener uno o dos bebés". Y corté la comunicación y toda mi vida cambió. Es difícil decir que la serie o el hecho de ganar un premio importante ha provocado un cambio porque a mis hijos no les importa, no les interesa. Mi hijo mayor, de 4 años, rompió el Emmy. Lo sacudió y la pelota se desprendió completamente. Ahora tendré que hacerlo reparar.
-Pero algo cambió…
-Algunas cosas son diferentes. Por ejemplo, ahora la gente me reconoce más en el supermercado. Hay quienes incluso me toman fotografías cuando estoy desprevenida. No les importa lo que esté haciendo. Por supuesto que no soy Sofía, no a ese nivel. Cuando ella recién regresó de vacaciones, me contó historias horribles sobre los paparazzi y yo le decía "no creo que yo pueda manejar eso". Yo no me maquillo, uso el cabello recogido en una cola y ando en shorts la mayor parte del tiempo, nadie me dice nada. Pero si usara lápiz labial y me arreglara, si me pareciera un poco a Sofía, por favor. Sería así todo el día, todos los días. Ella no puede quitárselas (señala sus senos). No puede guardarlas en un cajón. Yo sí, es muy fácil, uso sostenes con relleno.
-Hay un montón de fotos en las escaleras y en distintos lugares de tu casa de ficción.
-Me siento un poco desilusionada porque… no sé, creo que no les di suficientes fotos o cosas. Pero al mismo tiempo encontrás un collage de fotos de los niños, porque eso es lo que habría en toda casa, y hay una sola foto mía y de Ty (Burrell) con la que hacen photoshop… nos cambian el sombrero, ponen al Big Ben atrás para renovarla y que parezca una nueva.
-¿La foto de casamiento también?
-Hay una foto en la casa de Ed (O`Neill) y de Sofía -Jay y Gloria-, que siempre me hace reír porque es una foto mía con mi verdadero padre. Colocaron la cabeza de Ed tan bien que cada vez que la veo pienso: "Dios era una foto mía con mi padre y ahora también es una foto mía con mi padre". Tengo una especie de segunda familia. Es bueno porque al final del día, la dejo.
-¿En la heladera hay comida de verdad?
-¡Ah, el oloroso refrigerador! Ahora ha mejorado un poco. En la primera temporada, yo siempre pedía: "Por favor, no me hagan abrirlo". Cuando lo hacía, no se qué ocurría, el aparato nunca estaba conectado. Entonces, no necesariamente era que la comida se estuviera pudriendo, pero había alguna reacción química que provocaba que cuando uno abría la puerta, y al mismo tiempo tenía que decir una línea, tuviera que esforzarse para no vomitar. Ahora está mucho mejor, hay gaseosas y otras cosas ricas. El único problema grave en el estudio es que cada uno se ha ido adueñando de pequeños rincones. Por ejemplo, Ty tiene esto que nosotros llamamos su armario que está sobre la mesada de la cocina y si lo abrís encontrarás una taza de café de la primera temporada. Yo tengo un cajón donde escondo mis cosas y siempre dejo mi goma de mascar antes de comenzar a filmar, parece un pupitre de escuela. En su casa, Sofía tiene un cajón para sus tamales calientes. Cualquiera se puede servir uno, pero más vale que ella los encuentre allí cuando regrese.
-Parece que se divierten mucho.
-Realmente sí. Es un buen trabajo y todos nuestros directores y productores parecen entender que, aunque se utiliza una sola cámara, la comedia es mejor cuando es rápida. No es divertida en la toma número cincuenta. En el caso de un drama, puede volverse más intenso, más interesante e, incluso, más real cerca de la toma cuarenta. Pero con las comedias no sucede lo mismo. Por eso nos movemos de prisa y eso ayuda. Podés tener un mal día, pero pasa muy rápido y eso es genial.
-¿Es por eso que las comedias de TV son más divertidas que las películas?
-Todavía no lo sé y me gustaría preguntarles a los guionistas, porque a mí me parece que lo son. Son más veloces. Creo, y no soy directora, que por el estilo documental que tiene la serie no hacemos primeros planos y esa es una de las razones por las cuales nos movemos tan rápido. La mayoría de las veces se hacen dos tomas de dos personas y allí se ve la historia completa... En cambio, en las películas, siempre están de esta manera y, por alguna razón, esa persona de repente aparece tan sola con todo eso tan cerca de su rostro. Supongo que está bueno si sos Eddie Murphy o Jim Carey y tu cara ya es una historia en sí misma, pero a mí no me agrada. Ya tengo más de cuarenta años, ¡dejen la cámara lejos!
-¿Cómo definirías la química con Sofía?
-La quiero. Siempre digo que es más joven que yo, pero que me gustaría ser como ella cuando fuera grande porque tiene tan claro quién es, tiene el mejor sentido del humor. Ser una mujer tan hermosa y ser divertida e inteligente… Ella habla sobre ser bella y nos hace reír a todos. Ser capaz de desarmar a la gente y, al mismo tiempo, fascinarla y tenerla en un puño. Yo nunca conocí a nadie que pudiera hacer eso y que todo el mundo la adorara. Todos los que están a su alrededor la adoran. Yo realmente admiro como ella defiende su feminidad, el hecho de ser mujer, y lo ve como una fuerza. Creo que donde yo crecí, eso no se hacía. Era extraño o demostraba debilidad y uno, supuestamente, debía ser fuerte como los hombres. Y ella nos dice: "¿Se están burlando de mí? Yo no puedo hacer todo eso". Y tiene razón y todo lo ha logrado siendo ella misma. Quiere que empiece a vestirme como una mujer. Me ve llegar al estudio y se amarga. No, no es verdad (risas).








