Eloísa Capurro
"La administración de Tabaré Vázquez ha sido la que ha tenido menos conflictividad", asegura el sociólogo Juan Manuel Rodríguez. El departamento de Relaciones Laborales de la Universidad Católica del Uruguay, que él dirige, mide desde el año 1995 el grado de conflictos entre el gobierno de turno y los sindicatos. En esa estadística, la administración del Frente Amplio sale ganando. Por lo menos hasta que comience a visualizarse cómo será esta próxima ronda de negociación, la más conflictiva desde la instalación de los Consejos de Salarios de acuerdo a lo que augura el catedrático.
-El bajo índice de conflictividad que hubo en el gobierno anterior, ¿puede explicarse por una cercanía ideológica con el PIT-CNT?
-Más bien por un acuerdo de programas. La conflictividad promedio en el período Vázquez fue inferior a la media de los anteriores. El 2005 es el año de menor conflictividad desde que hacemos el índice gracias a un acuerdo entre el gobierno y el movimiento sindical. A partir de 2006 empiezan a haber diferencias en las políticas salariales y otros aspectos, por eso la conflictividad crece y esa tendencia se mantiene.
-El volver a instalar los Consejos de Salarios, ¿ayudó a bajar esa conflictividad?
-Los Consejos habitualmente significan mayor conflictividad porque los sindicatos cuando están negociando un convenio presionan para lograr reivindicaciones mayores. Habitualmente negociación y conflicto tienen una cierta relación. Aunque hay estrategias más proclives al acuerdo y otras menos.
-En esas estrategias, ¿influye la correlación de fuerzas internas de la central?
-Influye mucho. Hay gremios que en la ronda de 2008 lograron acuerdos de una forma muy rápida y otros que tuvieron una conflictividad larga y acordaron casi al final. Estas estrategias diferentes son resultado de las correlaciones diferentes.
-¿A quiénes responden los sectores que alcanzaron acuerdos más rápidamente?
-Forman lo que se llama la corriente Articulación, integrada por varios sectores del Frente Amplio. Ellos son básicamente los que han reconocido que el gobierno ha favorecido mucho al movimiento sindical y no le han visto sentido a la postura de enfrentar radicalmente al gobierno. No por estar aliados, sino por coincidir con varias cosas que ha hecho el gobierno. El movimiento sindical uruguayo es verdaderamente autónomo.
-¿Hay gremios entonces que históricamente sean más conflictivos que otros?
-La construcción tiene un modelo de relaciones laborales de muchos elementos en común entre el sindicato y las empresas. Esto lo lleva a hacer convenios largos, a tener un fondo de vivienda y un fondo de capacitación que se administran de forma conjunta. Prácticamente no hay una experiencia así en el movimiento sindical. En el comercio por ejemplo hay una tradición de diferencias, pero también de acuerdos. Y diría que en la industria es donde hay una situación más conflictiva, como también en el sector público.
-¿Hay también épocas más conflictivas durante el año?
-Si se toman todos los gobiernos, salvo el gobierno de Vázquez, el año de más conflictividad es en el que asume el Ejecutivo. Porque a la negociación privada se le suma la del sector público, lo que acarrea conflictos en ese sector.
-¿Cuán conflictivo suele ser el período previo a los Consejos de Salarios?
-Hay una diferencia en este segundo gobierno del Frente Amplio. En el 2005 el gobierno implementó prácticamente todas las demandas que hace 10 años hacía el PIT-CNT: retomar la negociación colectiva, ampliar la negociación al sector público, el rural y el servicio doméstico, así como crear ámbitos de diálogo como lo fue el Compromiso Nacional. Se dieron también cambios legales; probablemente el más importante fue la ley de libertad sindical. Son cosas que nunca habían existido, por lo que es razonable que en es período no hubiera conflictos. Ahora no hay ninguna cosa parecida. Lo que hay es la ronda de Consejos de Salarios donde el gobierno presentó lineamientos de negociación, con los que el sindicato no está conforme. Por eso ya hubo un paro y se anuncian otros tantos en la administración pública.
-¿El gobierno está más firme ante los reclamos sindicales?
-Más bien veo una postura más fuerte del movimiento sindical que en estos cinco años se fortaleció muchísimo. Se crearon muchos sindicatos y aumentó la afiliación. Tiene mucha más fuerza para hacer demandas más importantes.
-¿Qué puede esperarse entonces ante esta nueva negociación colectiva?
-Todo indica que esta ronda va a ser más conflictiva que las anteriores. Pero también ocurre que el ministro de Trabajo y el presidente son muy negociadores. Hay que pensar que esta negociación es diferente porque hasta 2008 todos los convenios acordados tenían que ser homologados. Hoy, si empresarios o trabajadores resuelven por mayoría, el voto tiene valor legal y no necesita homologación. En este momento hay niveles diferentes de debate. Con los trabajadores, el gobierno debate los lineamientos de la negociación con algunas diferencias importantes, tanto en las pautas salariales como en la reducción de la jornada a seis horas a nivel generalizado. Por otro lado, el gobierno y las empresas discuten las reglas de juego, que no es la negociación concreta sino el marco legal. Y en este tema tampoco hay acuerdo.