E.C.
Luego de años de trabas comerciales, cortes de puentes e intereses uruguayos sin atender, las relaciones con Argentina y Brasil parecen encaminarse. Aunque, como aclara el subsecretario del Ministerio de Relaciones Exteriores, Roberto Conde, tienen "características totalmente diferentes". Tan diferentes una apenas se recupera de un largo letargo mientras que la otra avanza a todo motor.
-¿Cómo calificaría a la relación bilateral con Brasil?
-No sólo partimos de un alto grado de coincidencias políticas y en cuestiones regionales e internacionales sino que además estamos desenvolviendo una agenda de trabajo bilateral muy intensa que se complementa con los aspectos que se resuelven dentro del Mercosur.
-¿Esto forma parte de la estrategia anunciada por el presidente José Mujica de "subirse" al tren brasileño?
-Brasil va camino a transformarse en una potencia mundial. Y nosotros somos un estado fronterizo con una intensa interconexión económica, geográfica. Hay que potenciar ese intercambio al plano social, cultural, seguir allanando instrumentos jurídicos para que no haya barreras a la circulación de personas, bienes culturales y económicos. Montamos un mecanismo de cuatro comisiones que ya están institucionalizadas.
-Sin embargo la relación se ha dificultado por trabas económicas a productos uruguayos, como el arroz.
-Hay tres casos importantes que estamos discutiendo en un escenario donde la expansión de Brasil ha sido constante y muy fuerte. Pero en el momento actual no hay enormes dificultades.
-¿Se puede decir que funciona el Mercosur, a pesar de estas trabas?
-Mercosur ha dado pasos importantísimos en la última cumbre de San Juan para avanzar hacia la unión aduanera (se creó el código aduanero, se agendó la eliminación del doble cobro arancelario). Sigue el proceso de profundización y perfeccionamiento.
-Pero el código aduanero se venía discutiendo desde hace seis años...
-Entre 2006 y 2009 el bloque vivió un estancamiento que felizmente se rompió ahora y se ha retomado el proceso de profundización y perfeccionamiento. Esperemos que no se detenga.
-¿Cuánto se avanzó en la agenda de temas pendientes con Argentina?
-Mientras que con Brasil estamos en pleno desenvolvimiento, con Argentina estamos recomponiendo el dinamismo de relaciones muy enlentecidas y en algunos casos casi paralizadas. Estamos cambiando el escenario. Utilizamos bien la plataforma que nos brindó La Haya. Uruguay presentó una lista de 24 puntos, algunos prioritarios como el dragado (del canal Martín García) o la navegación. Y hemos invitado a Argentina a discutir con nosotros proyectos grandes de infraestructura como un puerto de aguas profundas compartido.
-Pero, ¿cuánto avance tuvieron estos temas desde que se presentaron?
-A partir de la reunión de Anchorena nosotros considerábamos que en dos o tres meses podríamos tener una respuesta. Aunque no fue un plazo estricto, ya ha transcurrido y creemos razonable volver a tener una reunión. Vamos a insistir con esta agenda que entendemos es positiva y vamos a seguir pidiendo a Argentina que nos manifieste su interés en tratar nuestros puntos o incorporar los que ellos consideren de interés.
-La decisión de los piqueteros de Gualeguaychú de hacer caravanas durante setiembre, ¿afecta a la relación?
-No le afecta en absoluto, son derechos de la sociedad civil argentina.
-Pero, ¿Argentina no debería haber solucionado ya el tema de los cortes?
-Mientras no se produzca el hecho concreto del bloqueo del puente, que viola los derechos del Mercosur y los tratados de libre tránsito, toda movilización social interna de la república Argentina es una cuestión regulada por el derecho interno argentino. Tampoco lo vemos con preocupación. Para nosotros los dos puntos concretos de preocupación son que no se reinstale una violación de la libre circulación y que se puedan llevar a cabo con eficacia los acuerdos firmados para superar el diferendo.
-¿Qué lugar en la agenda bilateral ocupan las trabas comerciales o los incentivos a comprar nacional que se han escuchado desde Argentina?
-Sería deseable que los cuatro gobiernos (del Mercosur) dijésemos "compre regional". Pero es un fenómeno al que todo país tiene derecho y que hasta ahora no ha tenido demasiada significación material. Por otro lado si bien hubo un enlentecimiento de algunas licencias (de importación) no hay una negación perceptible de los plazos máximos de las licencias, y si esto ocurriera existen los mecanismos regionales y jurídicos para plantear la queja.
-En 2001 Uruguay recurrió al Tribunal de Controversias del Mercosur por las trabas argentinas a las exportaciones de Motociclo. El tribunal falló a favor de Uruguay, pero las dificultades persistieron y en 2004 Motociclo dejó de exportar al país vecino. ¿Uruguay sigue confiando en estos mecanismos?
-Uruguay confía en el Mercosur, aun con todas sus actuales imperfecciones. Esperamos que como hubo progresos en el campo aduanero, también los haya en el comercio intrarregional. Somos conscientes de las frustraciones que hemos vivido pero eso no pone en juego nuestro apego al Mercosur. Nos desafía perfeccionarlo y generar más garantías.