Por Gastón Pérgola - gpergola@elpais.com.uy
¿Cuántos trajes a medida salen por año del Studio Muto y a qué precio?
Hacemos unos 350 trajes a medida. El espectro de precio es amplio, desde $ 6.900 hasta $ 15.000, dependiendo de lo que quieras consumir, siempre con materia prima italiana.
La empresa arrancó con su padre y apenas dos máquinas a pedal...
Sí. Aunque mi abuelo también tuvo que ver. Él se ganaba la vida como Oficial Pompier, trabajando sobre la terminación de prendas, como mangas, cuellos y hombros. Siempre fue operario dependiente. Mi padre, Gabriel Muto, se metió en el oficio por mi abuelo, estudió en los talleres Don Bosco, y después de ver que el abuelo trabajaba mucho y ganaba poco se propuso abrir su propia empresa, con la elaboración de trajes a medida. Hoy llevamos más de cuarenta años en el mercado con trajes a medida, además del trabajo Prêt-à-porter (línea pronta), línea sport, una versión femenina y accesorios, entre otros.
Quiso estudiar mecánica y terminó siendo sastre...
Sí, con 16 años fui a la UTU a estudiar mecánica, pero la experiencia fue desastrosa porque los profesores faltaban todo el tiempo y yo no aprendía nada. Mi viejo vio que andaba medio en banda y un día me agarró en la puerta de casa y me dijo: o estudias o te ponés a trabajar, pero de vago no. Hoy esto es una pasión. Me gusta tanto que a veces paso 12, 14 o hasta 16 horas acá adentro. Pero es un oficio muy sacrificado, detallista y personalizado. La idea es contar con más líneas industriales para hacer crecer el negocio y a la vez tener un poco más de tiempo.
¿Cuál es el perfil del público que atienden?
Muy amplio. Desde el joven que quiere empezar a vestirse o se casa hasta el empresario que quiere verse elegante. Te lo resumo más fácil: acá viene el que quiere triunfar.
¿Mujica fue uno de esos casos? ¿Cómo ve que esa suerte de anticristo del traje a medida haya elegido a Muto el día que tuvo que hacerse uno?
Fue muy interesante. Mujica vino acá porque quería triunfar y ser elegante. Vestir a un presidente siempre es un lujo.
No es el primer presidente que atienden...
Cierto. Carlos Menem, Luis Alberto Lacalle, Jorge Batlle, entre otros, pasaron por acá. También muchos artistas y empresarios nos visitan seguido.
¿Cómo afectó al negocio la tendencia al desacartonamiento y la informalidad en el vestir?
Sabemos que hay que estar atentos a los cambios, porque en definitiva no son más que los hábitos de las personas. Por más que no nos guste, no podemos desatender lo que se impone. Hay que adaptarse y tener cabeza abierta. Hoy hay gente que mezcla elementos de un traje con ropa deportiva. Como negocio nosotros debemos ampliar el espectro de ventas, y para eso tenemos que adaptarnos a lo que pide el mercado, siempre con buen gusto. Queremos terminar con la imagen del sastre veterano, canoso, encorvado, que camina con el metro enrollado en una mano.
¿Con quiénes compiten?
Con la mentalidad de la gente. Si la gente se niega a vestirse de traje, ¿contra quién estás compitiendo? Y en lo puntual competimos con los productos importados de baja calidad que se traen desde otros lados y se comercializan en distintas casas, a precios más bajos. Pero esos, más que vestirse, se tapan. Venir a Muto es algo ceremonioso, es distinto a descolgar un traje y llevárselo así, sin más.
¿Cómo evalúa el estilo del empresario uruguayo?
Desde hace un tiempo cayó en un pozo producto de esa tendencia mundial al desacartonamiento. Pero está saliendo y de a poco va mejorando. Soy optimista. Quizás ahora no se caracteriza por una vestimenta tan clásica, pero opta por un buen saco y pantalón sport, más una buena camisa. Ellos mismos se están dando cuenta que tienen que presentarse mejor y estar elegantes ante compromisos importantes, sobre todo en el exterior. Lo que pasa es que todos quieren ser igual que los empleados. Creo que, por temor a ostentar, el empresario se ha querido parecer cada vez más al empleado en la vestimenta. Pero el empresario es empresario y no empleado y los buenos negocios se cierran más fácilmente si hay buena vestimenta y presencia.
¿Cuáles son las principales claves que debe tener en cuenta el empresario para estar bien vestido?
Un error típico es dejar el vestuario para último momento. El empresario debe pensar la vestimenta según el evento o acontecimiento que tenga. No debe dejar librado a que la mujer, el tiempo o el estado de ánimo decidan qué se va a poner. Así como prepara un discurso debe tener preparado y pensado su vestuario. No debe tomar la vestimenta como un elemento secundario, ya que es primordial. Algunas figuras internacionales van a reuniones y conferencias de lo más informales, como Bill Gates. Pero Bill Gates tiene US$ 5.000 millones. Yo quiero saber si Gates cuando tuvo que empezar estaba vestido así nomás.
Es un ferviente defensor de la corbata todavía...
Me gusta. Para mí no es un accesorio. Es lo que da el toque de distinción, como la frutilla de la torta.
Con dinero sería el Pelé de los trajes
¿Cuáles son las claves para ser un sastre de primera?
Buen gusto y golpe de vista, o sea la capacidad de hacer una radiografía del físico de la persona en cuestión de segundos. Si no tenés esto, el trabajo va a ser mediocre. Uno ve firmas en la plaza con muchísimo dinero pero con menos gusto que un sándwich de pasto. Si esa guita me la dieran a mí sería Pelé.
En el caso de que su empresa no existiera, ¿dónde compraría un traje?
No iría a una casa de acá. Me lo compraría en el exterior o buscaría algún otro artesano del traje en actividad.
Socios y franquicia en los planes de Muto
¿Tienen planes de crecer en la región?
Sí. Estamos buscando socios extranjeros o inversionistas locales. Queremos vendernos como centro de distribución en la región y crecer hacia los costados. Hoy solo mantenemos relaciones comerciales pero queremos dar un paso más y asociarnos. Es increíble pero muchas marcas internacionales crecieron en Uruguay por el apoyo económico de inversionistas locales. Parece que al inversionista local le interesa más lo de afuera que lo que se produce en el país. A veces se gastan US$ 200.000 para comprar la representación de una marca y no se dan cuenta que invirtiéndola en una empresa local de prestigio tendrían mayor rentabilidad. Otro proyecto es la franquicia. Pero primero tenemos que crecer desde adentro con asociaciones y después ver cuál es el mejor plan de expansión. Queremos ser una sastrería del siglo XXI.
Mantenga y vigile el nivel de debate y recuerde que nuestras Normas de Participación implican obligaciones y responsabilidades.