GENERACIÓN ESPONTÁNEA
Querétaro es el nombre de un estado mexicano ubicado en el centro del país y su capital es Santiago de Querétaro, ubicada a 200 kilómetros de la ciudad de México. Por iniciativa del actor mexicano Gael García Bernal, que respaldaron 5.849 votantes, el Instituto Cervantes de Madrid eligió a "Querétaro" como la palabra más hermosa del idioma español, compulsa en la que participaron unas 33.000 personas. Pero la tal palabra, en realidad un nombre, no tiene un significado directo en nuestro idioma: proviene del dialecto purépecha, y su significado sería algo así como "lugar del juego de pelota" o, en el dialecto de otra tribu, la otomí, "lugar de piedras". Hay otras traducciones más fantasiosas que han trascendido luego de la fulgurante nominación que remiten a "isla de salamandras azules", mucho más marquetinera, y a una bastante inquietante que significa "lugar de reptiles". Como sea que podamos traducirla, la palabra más hermosa del idioma español luego de la iniciativa del Cervantes, no pertenece al idioma.
En la compulsa quedó segunda "Gracias", con 5.128 votos, propuesta por el cantante Rafael, sin duda en recuerdo a uno de sus éxitos. El psiquiatra Luis Rosas Marcos, impulsó "Sueño", que se ubicó en el tercer lugar con 3.356 votos, sin que sepamos si su propuesta apunta a obvias devociones freudianas. El reciente Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, promovió la que más ha defendido, "Libertad", que obtuvo menos de la mitad de los votos que la ganadora, mientras el cantante portorriqueño Chayanne se jugó por "Amor" que apenas conquistó 1.709 adhesiones. Relegada a un sexto lugar, "Jesús" -otro nombre propio- patrocinado por otro cantante, Juan Luis Guerra, acumuló unos magros 1.144 votos. No hay información detallada sobre el resto de las palabras votadas.
Volviendo a la ganadora, siento que hay algo bastante arbitrario en la elección. Decir Querétaro es como decir Paysandú, Iguazú o Iquitos. Su ausencia de significado directo y de aplicación por fuera de sus cometidos de nombre propio implica asumir un vocablo por pura fonética. Contra lo que pueda pensarse, Gael García Bernal no nació en Querétaro sino en Guadalajara. Al explicar su elección, la fundamentó así: "Siento que no existe palabra más bella en el español que `Querétaro`, además escrita es preciosa, es larga y tiene esta mezcla de la `q`, la `u`y la `e`"-explicó el actor. "La `u` que es silenciosa, pero que es necesario ese espacio sino querer no sería querer". La explicación -textual- no hace más que oscurecer los motivos de su elección y más le hubiera valido no describir lo que hace que le guste. Y si es que le gusta tanto no lo imaginamos diciendo "Querétaro" a cada momento como un sonsonete de placer. ¿Cuándo usa o dice Querétaro, Gael? Obviamente cuando habla de ese estado, salvo que tenga un perro que se llame así. Pero evidentemente Gael debió vender muy bien su idea y la impuso por sobre las otras propuestas de las más de 30 personalidades convocadas a elegir el más hermoso vocablo del español.
Hace algunos años, en 1997, Gabriel García Márquez había propuesto, en el Primer Congreso de la Lengua Española realizado en Zacatecas, humanizar las reglas de la gramática a partir de este manifiesto textual: "Hay que eliminar la ortografía, terror del ser humano desde la cuna; enterrar la letra "h", firmar un tratado sin límites entre la "g" y la "j", y poner más uso de razón entre los acentos escritos", dijo, sin temor a sumir a la lengua en el caos viviente que, pese a que su iniciativa no prosperó, igualmente padecemos. De esa ligereza y desgobierno sobre el idioma, que de paso involucra conjugaciones verbales que se resumen en el popular y abusivo "puédamos" presidencial, de creciente contagio porque nada lo corrige, desembocamos en el contrasentido de que un instituto que promueve y preserva el buen uso de la lengua, elija como la palabra más bella una que no lo es.
Más allá de lo personal que puede resultar elegir un solo vocablo de los miles que nos permite utilizar un idioma tan rico como el español, encontrar su palabra más hermosa no deja de ser un intento vano y un asunto harto baladí. El resultado ha sido ese mamarracho de la elección de "Querétaro", con todo respeto por los que allí viven. Está claro que el asunto se les fue de boca y con el seductor patrocinio del simpático Gael, han distinguido un vocablo indescifrable, que suena lindo pero que solo remite, para los millones de hispanohablantes que no lo votamos, al nombre de un estado mexicano.
Otra derivación que se me ocurre de todo esto es pensar las palabras que hubiéramos votado aquí. Me juego por tres seguras: celeste, mate y feriado.