Informe elaborado por Nicolás Lussich | nlussich@seragro.com.uy
Más allá de la dura crisis financiera de los últimos años, la economía global protagoniza una expansión sin antecedentes. En un proceso que comenzó antes de que irrumpiera el nuevo milenio, las grandes economías emergentes del planeta –junto a otras economías, menores, pero igualmente pujantes– sostienen tasas de crecimiento claramente por encima de la de los países desarrollados.
Así, los niveles de ingreso per cápita de dichos países –en su mayoría asiáticos– crecieron, con el consecuente aumento del consumo, una mejora en las condiciones de vida y una reducción de la pobreza.
Y esta tendencia sigue, de tal forma que –en un par de décadas– Asia pasará a constituirse en el epicentro de la economía global. Esta "emergencia asiática" genera desafíos políticos, económicos y ambientales.
En cualquier caso, ubica a nuestro país del lado de los ganadores: con una población reducida y recursos naturales abundantes, la economía uruguaya ha logrado –sobre la base de la estabilidad económica y política– aprovechar la demanda emergente, expandiendo sus exportaciones y consolidando un crecimiento que lleva ya varios años.
El crecimiento uruguayo ha sido, en cierta medida, complementario de lo que sucede en Asia, donde –contrariamente a lo que pasa aquí– hay grandes poblaciones y recursos naturales más escasos. Así, la creciente oferta de trabajo ha convertido a esa región en la gran "fábrica mundial" de manufacturas. Como suele decirse habitualmente, "todo viene de China".
Es justamente China el epicentro de todos estos cambios. Con más de 20% de la población mundial, es hoy la gran locomotora de la economía global y se ha constituido en uno de nuestros principales destinos comerciales (15% del total en lo que va del año).
Es precisamente en China donde haremos foco en este informe, porque su perfil de crecimiento y su demanda son la explicación central de la expansión de los agronegocios en todo el mundo, incluyendo Uruguay. No nos olvidamos de que otros países asiáticos, como India, tendrán también –seguramente– un rol relevante en el crecimiento mundial y pueden abrir oportunidades inéditas para nuestro país.
Pero, en lo que refiere al campo, China es clave. Las exportaciones de soja (mayoritariamente a China) son uno de los principales factores de crecimiento de la economía uruguaya en los últimos años.
A eso se agregan las exportaciones de celulosa (las actuales, de UPM, y las que vendrán, de Montes del Plata). Y, por supuesto, las colocaciones de lana y las nuevas ventas de otros productos (carnes y lácteos), que van sumando a la cuenta total.
Este año ya se concretaron exportaciones a China por más de U$S 500 millones y seguramente superarán los U$S 1.000 millones al cerrar 2010 (más de 40% por encima de 2009). Así, Uruguay pasaría a tener una balanza comercial positiva con el gigante asiático. La demanda china también está detrás de proyectos como el de Minera Aratirí, que responden a la enorme necesidad de hierro y otros minerales que tendrá en los próximos años.
Además, la demanda china ha sido clave para apuntalar el crecimiento reciente de otras economías (como Rusia y, particularmente, Brasil). Por tanto, China no solo es un demandante directo de bienes uruguayos, sino que promueve el crecimiento en otros destinos de exportación relevantes para nuestro país.
El crecimiento reciente le hizo crujir los huesos al Uruguay, que viene muy atrasado en materia de infraestructura. Además, plantea nuevas cuestiones: la demanda china es –esencialmente- de materias primas, pues los procesos de manufactura los gestionan ellos mismos, con su enorme fuerza de trabajo. Esto le presenta a nuestro país desafíos importantes en su perfil de desarrollo.
En este informe intentamos reflejar parte de las principales tendencias en juego en este crecimiento asiático, que tiene a China como protagonista principal.