Las obras de arte están compuestas de materia orgánica en un 95 % y naturalmente tienden a envejecer y degradarse. Afectan su integridad otros factores relacionados con el tratamiento que el hombre le da a las obras: una mala conservación, malas restauraciones, accidentes, entre otros. Uno de los principales enemigos es el moho que, en unión con las bacterias, descomponen la pintura.
Si bien siempre se restauraron obras de arte, a comienzos del siglo XX se comenzó a actuar para mantener vivo para el futuro el acervo histórico-artístico de la humanidad, y así surgieron las disciplinas de conservación y restauración.
En nuestro país existe el "Taller de Restauración del patrimonio artístico de la Nación", que depende de la Comisión de Patrimonio. Sus directores son Miguel Umpierrez y Cecilia Vázquez. Ambos se formaron en Italia y en el caso de Umpierrez también en Alemania. En Uruguay no existe la carrera de restaurador.
Este taller de restauración tuvo a su cargo la difícil tarea de extraer y restaurar los murales que Joaquín Torres García y los miembros de su Taller habían pintado en forma directa sobre las paredes del hospital Saint Bois. Estos murales hoy se encuentran en la Torre de las Telecomunicaciones.
Evaluación previa
El restaurador recurre a la tecnología moderna para conocer y explorar la composición y el comportamiento de los materiales, con el fin de obtener certezas previas a la intervención en la obra. La restauración es una disciplina muy particular ya que debe conjugar de modo equilibrado la investigación histórica y artística, con la ética y con los adelantos en la biología y la industria química aplicada a la restauración.
El proceso de restauración se inicia con una exhaustiva investigación sobre la obra de carácter histórico y documental. El resultado debe ser similar a lo concebido por el autor de la obra. Interviene un fotógrafo que hace un seguimiento pormenorizado de todo el proceso de restauración desde el comienzo hasta el final. Después, los laboratoristas de química y biología analizarán la sustancia que compone la obra y recomendarán procesos a seguir por el restaurador. Esta es la parte más importante del proceso ya que de allí se deriva el tipo de intervención que se aplicará.
Un caso que se puede mencionar es el de Frantisek Makesm, restaurador de origen checo, que desarrolló un método revolucionario de limpieza de cuadros con ayuda de enzimas. Fue convocado por la corona sueca para trabajar en la restauración de sus colecciones reales. Con el método de las enzimas restauró, por ejemplo, el retrato del emperador Rodolfo II, del artista Arcimboldo.
Durante el proceso previo de investigación y evaluación debió demostrarle a otros especialistas que la capa de pintura que pretendía retirar no procedía de la mano de Arcimboldo, sino de una restauración posterior. El análisis químico demostró que esa capa del cuadro contenía un plaguicida DDT, que comenzó a ser utilizado en los campos a mediados del siglo XX y que se trasladó desde los granos de cereales y leguminosas a los aceites y pegamentos que fueron utilizados luego en la restauración.
La responsabilidad que asume el restaurador ante la obra a restaurar es muy grande, y por eso es tan meticulosa la investigación previa. Por ejemplo, el departamento de conservación de la galería de arte británica Tate Modern cuenta con un plantel de cincuenta funcionarios, entre los que existe la figura del art conservation scientist. Se utilizan rayos X e infrarrojos, microscopios de alta resolución, y se dispone de laboratorio químico y biológico.
Uruguay
En Uruguay el equipo del "Taller de Restauración del patrimonio artístico de la Nación", está conformado por un fotógrafo, encargado de documentar pormenorizadamente el proceso, licenciados en artes, escultores y estudiantes de artes gráficas dedicados, respectivamente, a la restauración de pinturas, esculturas y papel. Según contaron a Tecno los directores del taller, el centro carece de muchos de los últimos adelantos tecnológicos, y no dispone de un laboratorio químico o biológico. Sí cuentan con la colaboración de la Facultad de Química para el análisis de ciertas obras. Según Cecilia Vázquez, "en la restauración hay una base que es general y con esa base se puede trabajar. Pero si a esa base general se le sumaran los últimos avances, sería mucho mejor". Explicó que todos los productos con los que trabajan en el taller son reversibles y neutros. "La reversibilidad es fundamental. Porque si en el futuro hay que retirar lo que hiciste, se puede hacer. Los productos neutros no tienen acidez. Se trabaja con la tranquilidad de que la pintura de la obra no va a ser dañada".
El Taller ha logrado que técnicos de Italia, Estados Unidos, Francia y España visitaran Uruguay para realizar cursillos, en un intento de capacitar el equipo y subsanar la falta de esa carrera en nuestro país. Si bien en Europa y Estados Unidos se ha consolidado la conservación – restauración como una disciplina científica, aún no ha sido reconocida como tal por la Unesco.
Nanotecnología
Por su gran riqueza artística, Italia es uno de los países referentes en la materia. Cecilia Vázquez recuerda que el Instituto de Restauración de Roma, donde ella se formó, estaba ubicado en un edificio de siete pisos, cada uno ocupado íntegramente por un área diferente. En la Universidad de Florencia, una de las capitales de este oficio en el mundo Piero Baglioni junto a otros investigadores, trabaja en el desarrollo de nanotecnologías para la restauración. La tecnología consiste en el uso de nanocontenedores de agua que forman micro-emulsiones. Sobre las diminutas gotas de agua se colocan agentes de limpieza, lo que ofrece varias ventajas sobre los métodos tradicionales de restauración. Estas micro-emulsiones desarrollan una limpieza más sutil, usan hasta un 95% menos de solvente orgánico y tienen menos impacto ambiental que los métodos tradicionales.
Si bien la restauración es muy importante para Vázquez "el ideal es conservar". En su opinión "Es mejor conservar para no tener que restaurar. Si se realiza una buena conservación, la obra puede tener una vida larguísima". JJN
Consejos para cuidar los cuadros en su casa
Para quienes tienen pinturas en su casa, los siguientes son algunos consejos para mantenerlas en buen estado.
1) Para conservar bien una pintura es necesario generar un buen micro clima. Lo mejor es una temperatura entre los 18 y los 22 grados y una humedad ambiente de un 50% a 60%.
2) No deben estar expuestas directamente a los rayos del sol.
3) No deben estar cerca de ninguna fuente de calor, ni de la acción directa del aire acondicionado.
4) El uso de deshumificadores puede ser muy útil para mantener seco el ambiente. El tipo de deshumidificador a utilizar depende del tamaño de la habitación.
Monumentos azul verdoso
Ante la consulta de cuáles son las causas de que la gran mayoría de las esculturas públicas en Montevideo tengan manchas azul – verdosas, la restauradora Cecilia Vázquez opinó que "Montevideo es muy húmeda. Pero más allá de eso, en Uruguay se carece de una política de conservación. Si todos los años se le hiciera una conservación a las esculturas, se verían muy bien. Pero es muy difícil que se vean bien si hace 20 años que ni siquiera se limpian".
En 1999 el Institute of Arts de Minneapolis realizó la restauración de la obra "La Inmaculada Concepción" (www.artsmia.org/restoration-online/). Estos fueron los pasos principales.
Pasos básicos de la restauración
1. Se desmontó la obra.
2. Se la estudió con rayos UV y se la fotografíó (a nivel micro y macro). Se realizaron radiografías y estratigrafías.
3. Se limpió la obra.
3.1. Se eliminaron los repintes localizados de antiguas intervenciones.
3.2. Se neutralizó la limpieza.
3.3. Se protegió la capa pictórica.
4. Se realizó el tratamiento del soporte-lienzo.
4.1. Se eliminó el antiguo reentelado.
4.2 Se reenteló nuevamente con plancha caliente.
5. Se efectuó la desprotección de la capa pictórica.
5.1. Se la nutrió.
5.2. Se la barnizó con retoques (a pistola).
5.3. Se la retocó y se logró la reintegración visual. En esta etapa se cumplió con los conceptos de reconocimiento visual y diferenciación del original y reversibilidad.
6. Se barnizó (barnizado final).