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Escritores que inventaron tecnologías en sus libros y que hoy son realidad
La ciencia y la ciencia ficción son productos del hombre. Ambas han sido fuente de inspiración para científicos y para escritores y cineastas, con influencias recíprocas. Una narración puede estar enmarcada en el contexto científico del momento histórico en que se escribió, tomando como inspiración los hallazgos de las ciencias. Pero también pueden adelantarse a los descubrimientos y convertirse más tarde en disparadora de investigaciones que tornan real lo que en su momento fue tan sólo producto de la imaginación.

Muchos escritores de ciencia ficción estamparon en sus obras productos de su imaginación que con el paso del tiempo se convirtieron en realidad.

Dentro de la gran cantidad de "adelantados" hay algunos muy destacados, como Julio Verne, uno de los más reconocidos. Verne fue precursor de la ciencia ficción y de la moderna novela de aventuras. Estudió la ciencia y la tecnología de su época, que unió a su poderosa imaginación para generar en sus obras tecnologías que hoy forma parte de la vida moderna.

Helicóptero

En 1884 en su novela "Robur el Conquistador", Verne describe lo que sería un helicóptero. Lo presenta como una embarcación con numerosos mástiles. Contaba con una poderosa máquina interna (probablemente eléctrica) que hacía girar las hélices que lo coronaban, y que utilizaba hélices que rotaban en sentido contrario para evitar que girase sobre sí mismo en vuelo. Poco después comenzaron a verse naves aéreas similares por todos los Estados Unidos.

En una obra anterior escrita en 1863, "París en el siglo XX", Verne aludió a una extensa variedad de tecnologías que no existían en su época. Menciona coches movidos por motores de gasolina de combustión interna, trenes de alta velocidad, calculadoras, Internet, faxes y la silla eléctrica (los criminales eran "ejecutados mediante cargas eléctricas").

Internet

En "París en el siglo XX", Verne describe una red "telegráfica mundial" que en su concepto básico se parece a la Internet de hoy: "El correo de la casa Casmodage movía por lo menos tres mil cartas diarias, que salían para todos los rincones del mundo. Una máquina Lenoir, de 15 caballos de fuerza, copiaba sin pausa las cartas que 500 empleados le iban entregando.Y sin embargo el telégrafo eléctrico habría debido disminuir enormemente la cantidad de cartas, ya que nuevos perfeccionamientos permitían una correspondencia directa con los destinatarios; el secreto se podía así guardar y los negocios más considerables tratarse con seguridad a la distancia. Cada casa poseía sus cables propios, que operaban según el sistema Wheatstone, en uso en toda Inglaterra hacía tiempo. Innumerables valores que se cotizaban en el mercado libre se inscribían por sí mismos en los paneles situados al centro de las bolsas de París, Londres, Francfort, Amsterdam, Turín, Berlín, Viena, San Petersburgo, Constantinopla, Nueva York, Valparaíso, Calcuta, Sydney, Pekín y Nouka-hiva".

Fax

Verne también podría haber sido el inspirador del fax cuando describió un "telégrafo fotográfico": "Permitía enviar a cualquier parte el facsímil de cualquier escritura, autógrafo o dibujo, y firmar letras de cambio o contratos a 10 mil kilómetros de distancia". La obra de Verne está colmada de este tipo de "predicciones" que van más allá de estos ejemplos.

Teléfonos con video

En el rubro de las comunicaciones se puede mencionar como otro adelantado a Hugo Gernsback, quién inició el auge del género moderno de ciencia ficción con la primera revista del tema, Amazing Stories, y en su obra Ralph 124C 41, ambas de 1926. Se anticipó a nuestros modernos teléfonos con el concepto del videófono: un teléfono que permitía ver la imagen de quienes hablaban.

Robots

Un concepto que continúa desarrollándose tanto en la ficción como en la realidad es el de la robótica, y su ancestro referente es Isac Asimov, que introduce por primera vez el término robótica con el sentido de disciplina científica encargada de construir y programar robots. Escribe en 1939 su cuento "Robbie", donde anunciaba las tres leyes de la robótica que sirvieron de base para posteriores desarrollos del género: 1) ningún robot causará daño a un ser humano o permitirá, por su inacción, que algún ser humano sufra algún mal; 2) todo robot obedecerá órdenes de seres humanos, salvo cuando contradigan la primera regla; y 3) todo robot debe proteger su propia existencia, siempre que esta protección no entre en contradicción con la primera y segunda regla.

Realidad Virtual y holografías

En la literatura latinoamericana, la ciencia ficción no ha sido muy desarrollada. Una de las obras más destacadas de ciencia ficción en español es "La invención de Morel" de Adolfo Bioy Casares. Un condenado a muerte es llevado a una isla desierta y allí observa personas y acontecimientos que le resultan extraños. Los conceptos de realidad y ficción, y de vida y muerte, se vuelven difusas y aparece la idea de una máquina que copia las vidas de las personas y luego las reproduce. La novela es de 1940 y Bioy introduce como ideas literarias propias de su imaginación dos tecnologías que hoy están altamente desarrolladas. Una es la holografía, o imágenes tridimensionales de alta calidad. Y la otra es realidad virtual, que es la reproducción de la realidad por medio de tecnologías avanzadas. Según muchos el videojuego Myst toma elementos de "La Invención de Morel"

¿Ascensor espacial?

Arthur C. Clarke es otro de los escritores e inventores que dejó su marca en la ciencia y la ficción. En 1945 escribía sobre la comunicación satelital, y "2001: Odisea del espacio", es una de las obras más reconocidas, llevada al cine por Kubrick es considerada una de las películas de ciencia ficción más respetuosas con las leyes de la Física. Clarke dio a conocer el concepto de "ascensor espacial"(un ascensor hipotético que conecta la superficie de un planeta con el espacio) en su obra "Fuentes del paraíso", publicada en 1978. Hasta hace muy poco los ascensores espaciales pertenecían únicamente al mundo de la ficción, porque ningún material conocido podía soportar la enorme tensión producida por su propio peso.

Sin embargo actualmente ciertos materiales comienzan a parecer viables como materia prima: los expertos en nuevos materiales consideran que teóricamente los nanotubos de carbono pueden soportar la tensión presente en un ascensor espacial.

Y así ciencia y ciencia ficción se alimenta una de la otra a lo largo de la historia, en una carrera con final incierto, mientras la imaginación humana siga desarrollándose.

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